Lunes, 30 de agosto de 2010

?Yo te veo, Se?or, como un hierro encendido quem?ndome la carne hasta los huesos.?

Querido Le?n Felipe:
No acierto a imaginarte como farmac?utico (o como boticario, quedec?an entonces), aunque por ah? fueron tus estudios y tu primera dedicaci?n.T? eras poeta. Poeta de raza. Siempre a tu aire, la verdad, inclusoen la autocr?tica nada complaciente. Y eras poeta, no ya porquehubieras publicado catorce libros de versos. La poes?a no se mide porkilos como se hace con los productos de fabricaci?n en serie. No esun oficio, un proyecto, una conquista, sino un alma, un regalo, unainspiraci?n. O sea, una realidad misteriosa que es preciso respetar:?No / quiero / estar / en el secreto / del arte nunca; / quiero / queel arte siempre / me guarde su secreto?.
Ten?as fuego, no hay duda. De lo contrario, ?c?mo llamar a quien pod?a volcarse entero en una oraci?n como ?sta: ?Yote veo, Se?or, como un hierro encendido / quem?ndome la carnehasta los huesos.? ?
[4] Pero quiero hacerte una peque?a confesi?n. He intentado seguir como un sabueso el rastro de tu biograf?a y lo primero que hedescubierto es este mensaje: ?Los grandes poetas no tienen biograf?a, tienen destino?. ?Hablabas de ti mismo? No lo creo;t? nunca te tuviste por grande: ?Mi voz es opaca y sin brillo yvale poca cosa para reforzar un coro?. Pero yo me he tomado en seriotu advertencia y me pregunto por tu destino sin saber exactamente elalcance de esta pregunta.
Enseguida me ha impresionado tu peripecia vital como actor de teatroen una compa??a ambulante, con parada y fonda durante tres a?os enuna c?rcel, acusado de haber realizado un desfalco. La cosa no quedaah?: ?He dormido en el esti?rcol de las cuadras, / en losbancos municipales, / he recostado mi cabeza en la soga de los mendigos?/ y me ha dado limosna -Dios se lo pague- / una prostituta callejera. /Si recordase su nombre lo dejar?a escrito aqu? orgullosamente / eneste mismo verso endecas?labo. ..?
No inventas, ya lo s?. Por eso tu poes?a tiene la marca de la autenticidad. Cuando escribes, por ejemplo: ?El traje de l?grimas/ lo he encontrado siempre cortado a mi medida?, est?s traduciendo literalmente tu experiencia. Por eso puedes a?adir: ?Soy hermanode todos los desterrados del mundo.? ?Habr? que llamarteentonces desgraciado o, por lo menos, derrotista? No ser? yo quien lo haga. Naciste un Viernes Santo (1884) y tu vida tuvo mucho de pasi?ny de muerte.
Es verdad. Pero si contin?o avanzando puedo encontrarme con esta revelaci?n: ?Me sepultaron vivo / y escap? de la tumba?. Osea, que tambi?n tienes mucho de resucitado: ?Escapaste de la tumba! Vi?ndote, he conocido al hombre que en sus mejores a?os sue?a, llora, est? a punto de hundirse... Y te he sorprendidoluego despertando con una fiebre que te empujaba a escribir tus ?Versos y Oraciones de Caminante?.
Hasta ah? hab?as sido Felipe Camino. En adelante cambiar?s de nombre y, sin renunciar a tu identidad, te llamar?s Le?n:Le?n Felipe. El nuevo nombre ?es un capricho o una profec?a?(el apellido quedar? olvidado en los libros de actas oficiales). Enfin, ser? ya Le?n Felipe quien estrene una nueva andadura por EEUU, M?xico, Panam?, Espa?a, como estudiante, traductor,profesor y poeta. Sobre todo poeta. Y poeta religioso. Esta es unaintuici?n para quien te lea a ti (al poeta m?s que el poema), y es sobre todo una revelaci?n que s?lo pod?as hacer t? mismo.
No es frecuente que un poeta llegue a hablar tan descarnadamente como t? lo haces, para dejarnos su testamento po?tico-espiritual.Camilo Jos? Cela te hab?a pedido que le dijeses algo de tu poes?a. Y este es el pretexto que aprovechas para desnudar tu almaaquel 29 de abril de 1959:
?Me gustar?a decirle a alguien, a usted, por ejemplo, con la solemne sinceridad de un moribundo, que mi poes?a, salvo los momentosreligiosos que tienen un aliento de plegaria, la romper?a, la quemar?a toda. (...) Estoy avergonzado de haber escrito la mayor?a de mis versos. (...) He tenido una voz irritable, irritante y salvajesin freno y sin medida, y s?lo en algunos momentos, muy pocos, hesabido rezar. La poes?a no es m?s que oraci?n. Ahora, comocuando escrib? mi primer libro, creo que no es m?s que oraci?n.Oraci?n fervorosa. O piadosa y reposada. Aquel mi primer libro sellamaba `Versos y oraciones de caminante'?.
?Era l?cito pedir m?s?: ?Tres o cuatro poemas de ese libro y estos ?ltimos que me ha publicado usted en sus Papeles son lo?nico que yo salvar?a. Quedar? menos... una gotita de roc?o diluida, perdida, an?nima en el gran r?o de las canciones eternas... Y ya es mucho... No espero m?s?. Esta p?gina ?esde Le?n Felipe o de Agust?n de Hipona? El mejor comentario ser? la trascripci?n de uno de esos poemas recuperables, que yavive en la memoria del pueblo.:
?Hazme una cruz sencilla, / carpintero.. . / sin a?adidos / ni ornamentos.. . / que se vean desnudo / los maderos, / desnudos / / ydecididamente rectos: / los brazos en abrazo hacia la tierra, / el astildispar?ndose a los cielos... / que no haya un solo adorno / que distraiga ese gesto: / ese equilibrio humano / de los dosmandamientos. .. / Sencilla, sencilla... / Hazme una cruz sencilla,carpintero.?
?Que c?mo naci? este poema? ?Un d?a, Carlos Arruza[el gran torero], mi sobrino, cuando vio que no ten?a cruz quepresidiera mi lecho, me regal? una cruz preciosa y de gran valor, conun Cristo delante?. (El poeta se la agradeci? en el alma, pero sela devolvi?: ?l quer?a otra cosa): ?Mand? hacer a miamigo el carpintero Ernesto una cruz lisa y sin efigie (...). De esta cruz es de donde yo tengo colgado este poema, esta piedra?.
Nada m?s, viejo y cansado Le?n, poeta religioso. Tu oraci?ns?lo admite un marco de silencio.

?ngel Sanz Arribas


Publicado por mario.web @ 8:31
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