S?bado, 18 de septiembre de 2010

Leopoldo, es un hombre culto, educado, sencillo, tradicional y buen cristiano. Somos vecinos. Nos conocemos desde hace m?s de cuarenta a?os, cuando los dos con nuestras familias nos vinimos a vivir al mismo barrio. Nos llevamos bien, nos tenemos simpat?a.
Desde su jubilaci?n hace unos a?os en la ense?anza p?blica, charlamos con m?s profundidad, que en tiempos pasados cuando ambos nos encontr?bamos inmersos en el mundo laboral.?
Hace unos d?as a la salida de una funci?n religiosa, me coment? con un tono de cierta amargura, que este viejo mundo cristiano en el que estamos viviendo, est? lleno de peque?as sombras, aunque su deseo ser?a que esas sombras desaparecieran y se alumbraran con la intensidad de los luceros.
A este respecto, me comenta que se encuentra ?ltimamente muy afectado, debido a esos descubrimientos que han realizado recientemente unos investigadores y arque?logos, que pretenden demostrar que Jes?s al morir no resucit?, ni ascendi? a los cielos en cuerpo y alma, tal como la Biblia no lo expone.
Y le perturba, que estos se?ores se?alen como principal causa de sus afirmaciones, el hecho de que sus posibles restos, fueron hallados en una tumba situada a medio camino entre Jerusal?n y Bel?n depositados en un osario. Al parecer a consecuencia de haberse producido en el a?o 1.980 una explosi?n al construir unos apartamentos en la ciudad de Talpiot, dejaron al descubierto una tumba, que seg?n ellos, era propiedad de la familia de Jes?s.
Sus averiguaciones tecnol?gicas les permiten declarar, que el cuerpo de Jes?s al fallecer fue enterrado en una primera tumba hasta que se pudrieran sus restos, hecho que como indicaban las leyes antiguas, era preceptivo para los reos que mor?an habiendo sido torturados. Y una vez conseguido esto, llevar?an sus huesos a un osario situado en una segunda tumba que consideraban era la familiar, y que fue descubierta por medio de la explosi?n.
Por tal motivo, los investigadores se aventuran a certificar que las probabilidades de que esta tumba, fuera la de Jes?s de Nazaret y su familia eran altamente considerables. Y todo ello, bas?ndose tan solo en el hallazgo de un osario en el que figuraba la inscripci?n "Jes?s hijo de Jos?" y que en su interior se hallaban unos huesos all? introducidos por alguien desconocido, despu?s del fallecimiento de un cad?ver totalmente descompuesto.?
Y uno, sin dejar lugar a la duda ante las Escrituras, comento con mi amigo Leo (como familiarmente se le conoce) que no llego a entender los hechos en los que se apoyan estos cient?ficos, para se?alar que aquel osario con la inscripci?n antes mencionada, perteneciera a Jes?s de Nazaret, teniendo como base una sencilla y mera coincidencia de inscripciones con nombres del Nuevo Testamento que figuraban en otros osarios cercanos.?
En cualquier caso y a?n aceptando que en la entrada a la tumba figurara un s?mbolo achacado a los primeros cristianos, reproduciendo una uve invertida con un c?rculo en su interior, las preguntas asaltan nuestra curiosidad: ?En aquellos tiempos los nombres de Jes?s, Jos?, Mar?a, Pablo, Felipe etc. eran determinantes para personas concretas? ?No exist?an otras gentes con igual nombre, que tambi?n fueran cristianos y enterrados en aquel lugar?
As? las cosas, pienso que sin dar demasiado cr?dito a la aut?ntica veracidad cient?fica de esos posibles descubrimientos, conviene se?alar que la vida de Jes?s termina con el descubrimiento del sepulcro vac?o seg?n leemos en el Evangelio de Mateo (28,1.10). De este modo ya no es el Jes?s de la tierra, sino el Resucitado, nacido nuevamente del Padre, para no morir jam?s, como nos dice el salmo "Tu eres mi Hijo, hoy mismo yo te he dado la vida".
Por eso ante hechos de esta naturaleza, ser?a muy necesario ampar?ndonos en la fe, intentar entender mejor a los evangelistas, cuando relatan lo sucedido despu?s de la muerte de Jes?s, incluso nombrando a los testigos que lo vieron resucitado, sin importarnos en realidad que fuesen muchos o pocos, sino que sepamos aceptar que el esp?ritu de Jes?s se acerc? a ellos y que con su Resurrecci?n volvi? al Padre y all?, como prometi?, nos espera, sin importarnos demasiado que el Nazareno resucitara y ascendiera a los cielos en cuerpo f?sico.
No obstante, lo importante para mi, es que existe un fondo b?sico de verdad, convirtiendo la Resurrecci?n en un episodio hist?rico y aut?ntico, aunque est? lleno de inc?gnitas teniendo en cuenta que los evangelistas no presenciaron los hechos, sino que escribieron aquello que les hab?an contado.
En cualquier caso, relataron las distintas apariciones de Jes?s, incluidas las de aquellos que a?n no admitiendo tal hecho, tampoco negaban abiertamente que los Ap?stoles hubieran cre?do ver al Maestro a tenor de experiencias que pudieran declararse como "visiones" o "apariciones" .
Por ello, los Ap?stoles conocedores de que Jes?s resucitado ya vive en la Gloria del Padre, esperan que se les haga visible al no entender que los hubiera abandonado, perdiendo f?sicamente para siempre a un Hombre que para ellos hab?a sido el m?s grande de los que hab?an existido, predicando una doctrina que defend?a a los humildes, con los que hab?a vivido tomando sus vestidos, sus costumbres y sus pensamientos y enfrent?ndose a los poderes establecidos, por el bien de los m?s desfavorecidos.?
De cualquier forma, pensemos amigo Leo, que la Resurrecci?n de Jes?s ha sido el triunfo sobre la muerte que sigue resplandeciendo hasta nuestros d?as.?
La Iglesia resucitada que ha pasado en determinadas ?pocas por situaciones en las que aparentemente no hab?a esperanza de salvaci?n, sin embargo ha resurgido por la Gracia de Dios. Y lo contemplamos en cada generaci?n, cuando creemos que la Iglesia est? condenada a muerte por la vejez de sus estructuras, por los cambios del mundo o por las persecuciones organizadas, pero que no le falta la mano del Dios resucitado que le env?a nuevas energ?as y nuevos ap?stoles para su Iglesia.
Y este es el caso de Andr?s Montes, eminente te?logo que con su voz desgarrada fruto de su larga vida impartiendo conferencias y cursos sobre los Evangelios, nos habla sobre la hermen?utica (arte de interpretar textos, para fijar su verdadero sentido, especialmente los textos sagrados), para hacernos ver que las Sagradas Escrituras, hay que leerlas, no como un texto literario que nada te revelar?, sino situ?ndonos en ellas con un esp?ritu puesto en la palabra del Hijo, que nos descubre al Padre por obra del Esp?ritu Santo.
Y no olvidar que las teor?as y una de ellas puede ser el descubrimiento de la tumba de Jes?s, no dejan de ser teor?as m?s o menos acertadas, y lo dem?s son historias que nos crean duda, cuando tenemos una fe escasa o un no entendimiento de las lecturas b?blicas, que por supuesto son las que nos salvan a cada uno de nosotros, siempre y cuando deseemos salvarnos en clave de fe.
Al final, mi buen amigo Leo no nos enga?emos, a?n cuando se hubiesen publicado diez mil entrevistas con personas que sostuvieran haber visto a Jes?s y fotos a todo color afirm?ndolo, siempre habr?a quedado lugar para la duda, en este viejo mundo cristiano en el que vivimos, que seg?n me comentas, est? lleno de peque?as sombras, como puede ser ese reportaje que tanto te ha afectado.
Lo cierto es, que no deja de ser la interpretaci? n? de unos investigadores.?


Publicado por mario.web @ 18:14
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