Domingo, 19 de septiembre de 2010

"Sabroso es al hombre el pan de mentira; Pero despu?s su
boca ser? llena de cascajo" (Proverbios 20:17).

se cuenta la historia de una se?ora que alquil? una caba?a
para pasar lo ver?n. Con la caba?a ella encontr? tambi?n un
perro. De toda a amuebla de la casa, el entrem?s m?s
agradable, para la se?ora, era una confortable butaca. Ella
a hallaba mejor que cualquiera otra en la casa. Pero ella
casi siempre encontraba la butaca ocupada por el perro.
Teniendo miedo del animal, ella nunca se atrev?a a
expulsalo. En vez de eso, ella iba hasta la ventana y
gritaba: "gatos"! El perro inmediatamente corr?a hasta la
ventana y comenzaba a latir. Mientras tanto, la vieja se?ora
ocupaba el lugar en su butaca preferida. Un d?a el perro
entr? en el cuarto y hall? la se?ora sentada en la butaca.
?l se dirigi? hasta la ventana y, mirando para afuera, se
mostr? muy agitado y comenz? a latir sin cesar. La se?ora
qued? asustada y corri? para la ventana para ver lo que
estaba aconteciendo. El perro, calmamente, ascendi? y se
instal? en la butaca. Los enga?os practicados contra los
otros, m?s temprano o m?s tarde se volver?n a nosotros
mismos.

La ilustraci?n nos convida a una reflexi?n. ?Hemos sido
verdaderos en nuestras actitudes? ?Hemos sido sinceros en
nuestro relaci?n con las personas? ?Hemos testificado de
Cristo haci?ndolo verdadero en nuestras vidas?

A veces pensamos que un enga?o aqu? y una mentirilla all? no
traer?n ning?n perjuicio para nadie. Hasta llegamos a decir
que una mentira puede ser necesaria. Y, muchas veces,
creemos realmente en ese. Pero la Palabra de Dios nos ense?a
el contrario. mentira es mentira siempre y no existe
mentiras peque?as y grandes. Ella siempre herir? a la
santidad de nuestro Se?or y nos traer? consecuencias
espirituales muy malas.

Cuando mentimos y enga?amos a nuestro pr?jimo, en verdad
estamos enga?ando a nosotros mismos. Dios se entristece con
nosotros y nosotros mismos acabaremos nos entristeciendo al
percibir qu? dejamos de glorificar a nuestro Salvador e
hicimos apenas aquello que agrada al demonio. ?l es el padre
de la mentira y no queremos ser contados entre sus hijos.

Somos hijos de Dios. El Se?or Jesus es la Verdad. Vivamos de
tal forma que siempre lo glorifiquemos.


Publicado por mario.web @ 11:45
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