Martes, 21 de septiembre de 2010

Sucedi?en la parroquia de?Sta,?Mar?a?la Blanca de?Alcorcon, Como todos los?d?as, -era el?d?a?despu?s?de la?beatificaci?n?de los?m?rtires?espa?oles-?Concepci?n, mujer sencilla del pueblo,?volvi?a su casa, tras haber asistido a la santa misa de nueve y comulgar en ella,?seg?n?acostumbraba a hacer, desde siempre cada?ma?ana.

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Hab?a?escuchado la?homil?a?del sacerdote, quien?aludi?a la muerte violenta y ejemplar de los m?rtires. ?Quiz?s, dijo, lo que el?Se?or?hoy nos pida a todos, es la entrega de la propia vida ?el desvivirse poco a poco- en servicio de los dem?s?.La despedida del cura, la habitual: ?Hasta ma?ana, si Dios quiere?

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Concepci?n no llego a ver la luz del ma?ana.. Llam? a la puerta de su vecina, delicada de salud, para interesarse por ella. Tras breves palabras comentando lo que hab?a o?do en la iglesia, all? mismo, ante los ojos at?nitos de su vecina,?cay?fulminada al suelo. Nada pudieron hacer los auxilios de socorro por ella. A la ma?ana siguiente-hoy que escribo estas l?neas- Concepci?n estaba de cuerpo presente en el tanatorio de?Alcorcon.

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Quiz?s?esta noticia no sea de?inter?s?general. Puede, al menos servir de?reflexi?n?para algunos. Nunca?comprenderemos?los inescrutables designios de Dios sobre cada uno. Lo que no impide exclamar con la Biblia, en trances similares:?Dichosos los que mueren en el?Se?or.? Como?Conchi.

Autor: Padre Miguel?Rivilla?San?Martin


Publicado por mario.web @ 7:54
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