Mi?rcoles, 22 de septiembre de 2010

Como Vestimos?


La forma en que vestimos refleja cuanto respetamos al anfitri?n y la dignidad del evento. Es por eso, por ejemplo, que nos presentamos bien vestidos a una entrevista de trabajo, a un banquete de gala, a una boda o un funeral.

Si los cat?licos comprendiesen el significado sublime de la Santa Misa, deber?an manifestar el mayor respeto en la forma que se visten.

No se trata de juzgar a las personas por su apariencia. Bien nos lo ense?a Santiago:

Supongamos que entra en vuestra asamblea un hombre con un anillo de oro y un vestido espl?ndido; y entra tambi?n un pobre con un vestido sucio; y que dirig?s vuestra mirada al que lleva el vestido espl?ndido y le dec?s: ?T?, si?ntate aqu?, en un buen lugar?; y en cambio al pobre le dec?s: ?T?, qu?date ah? de pie?, o ?Si?ntate a mis pies?. ?No ser?a esto hacer distinciones entre vosotros y ser jueces con criterios malos? -Santiago 2,2-4.

La persona con vestido sucio puede que haya salido del trabajo y que sea su ?nica oportunidad de asistir a misa. Puede que venga con grandes problemas personales y no est? pensando en su forma de vestir. En fin, hay muchas razones y no se debe juzgar. Es importante que extendamos una bienvenida llena de amor a todos.

Sin embargo, debemos juzgarnos a nosotros mismos. Si vamos a misa vestidos como si fu?ramos a cualquier evento, sin estamos descuidando la forma de vestir en la iglesia, hacemos mal. Recordemos que somos unidad de cuerpo y alma. Todo nuestro ser debe prepararse para la gran celebraci?n que es la misa dominical. Todo lo visible ayuda a elevarnos al Dios invisible: La arquitectura, la m?sica, las vestimentas del sacerdote, las im?genes sagradas, los utensilios sagrados, en fin, todo, debe manifestar la sublime importancia de la Santa Misa.

Aun si somos pobres, vistamos para el Se?or lo mejor que tenemos, con dignidad. Lo importante es la actitud que representan nuestros actos. He podido constatar muchas veces como los campesinos pobres van a la Santa Misa bien arreglados. No tienen ropa de lujo pero visten lo mejor que tienen. Hay un ambiente de respeto que manifiesta que la Misa es lo mas importante.

Si no vestimos la mejor ropa para la Santa Misa, ?para quien la reservamos?. Recordemos que no solo se habla con las palabras sino tambi?n con el lenguaje de nuestras actitudes externas. Es por eso que Jes?s nos ense?a en el Evangelio de San Mateo:

?Entr? el rey a ver a los comensales, y al notar que hab?a all? uno que no ten?a traje de boda, le dice: "Amigo, ?c?mo has entrado aqu? sin traje de boda?" El se qued? callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; all? ser? el llanto y el rechinar de dientes." -Mateo 22,11-13

Evidentemente no se trata de un pobre que no ten?a otra cosa que vestir, pues entonces aplicar?a el pasaje de Santiago expuesto arriba. Se trata de una falta de respeto que no se puede justificar.

Si visitamos las bas?licas de Roma encontraremos que all? no permiten pantalones cortos, vestidos sin mangas o escotes provocativos. No vamos a discutir aqu? la delimitaci?n exacta de cada pieza. El pudor y el respeto nos deben guiar. No abogamos tampoco por hacer de la ropa el centro de la atenci?n. Pero hoy d?a nos hemos ido al otro extremo y olvidado que vestir respetuosamente si tiene su importancia.

Como actuamos en la iglesia


La Iglesia es un lugar sagrado, reservado para el culto a Dios. El Sant?simo Sacramento est? en el tabern?culo y Su Presencia Real requiere de nosotros la mayor reverencia. Es por eso que, aunque no se est? celebrando la Santa Misa, el ambiente en la iglesia debe conducir a la oraci?n y el respeto a Dios.

No es que la casa de Dios sea un lugar sombr?o y severo pero tampoco es lugar para diversi?n ni para andar a las anchas. Es mas bien un lugar sagrado, diferente a todos los dem?s. ?Es casa de oraci?n! No es necesaria la rigidez pero no se debe andar como en el parque o en un centro comercial. Toda nuestra actitud debe reflejar nuestra fe en la Presencia de Cristo.

Tenemos la obligaci?n moral de reflexionar sobre nuestro propio comportamiento y ense?ar a nuestros hijos. Los sacerdotes y los encargados de formaci?n deben igualmente ense?ar el respeto debido en la iglesia.

Algunas reglas:

En la Iglesia:

Prohibidos chicles, comidas y bebidas.
Vestir decorosamente. Evitar escotes y vestidos provocativos; evitar jeans, pantalones apretados, shorts, camisetas.
Mantener el tel?fono (m?vil) apagado. Nunca utilizarlo en la iglesia.
Persignarse con agua bendita al entrar. Nos recuerda nuestro bautismo y borra los pecados veniales
Hacer genuflexi?n ante el sagrario (tocar el suelo con la rodilla derecha)
Guardar silencio por respeto, para facilitar el recogimiento y la oraci?n. Evite conversaciones y cualquier distracci?n.

En la Santa Misa:

Saber cu?ndo sentarse, arrodillarse y pararse.
Participar en las oraciones y los cantos.
Cuidar de no hacer ruido con los reclinatorios al levantarlos y bajarlos.
Sentarse con postura decorosa. No acostarse en los bancos.
Ense?ar a los ni?os a comportarse. No correr por la Iglesia

Para comulgar:

Es necesario practicar la fe cat?lica y estar en gracia de Dios para ir a comulgar.
Respetar la hora del ayuno.
En la fila estar recogidos en oraci?n y no andar saludando.

El descuido del respeto, orden y decoro hacia las cosas de Dios ocurre si nos dejamos llevar por lo que el mundo considera importante y "normal". Pero Dios exige a los suyos una forma nueva de vivir y comportarse. El hecho de que Dios es Nuestro Padre y que nos ama infinitamente no se opone a la necesidad de rendirle adoraci?n y gloria y manifestar sumo respeto en la Iglesia. Recordemos con que celo defendi? Jes?s el respeto que debemos tener a la casa de Dios (Cf. Mat. 21,13).

-Padre Jordi Rivero.


Publicado por mario.web @ 8:51
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios