Domingo, 26 de septiembre de 2010

Lord Thomson de Fleet fue uno de los m?s grandes periodistas de nuestra era.? Un d?a me invit? a comer en el suntuoso comedor del Times de Londres.? Sentados en esa mesa estaban distinguidos editores y escritores, as? como prominentes hombres de negocios.
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La conversaci?n vers? en torno de muchos temas: econom?a, pol?tica.? De pronto, interrumpiendo la charla.? Thomson me dijo:
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Doctor Peale, yo soy viejo y uno de estos d?as voy a morir -en el sal?n rein? el silencio-.? Quiero saber si existe el m?s all?.
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No pod?a saber yo si Lord Thomson estaba bromeando; sin embargo, sent? que la pregunta iba en serio y lo abrumaba.
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Lord Thomson -contest?-, creo en las promesas de la Biblia.? Pero m?s all? de lo b?blico est?n las pruebas que nos dan la inteligencia y el sentido com?n.
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Entonces relat? a la concurrencia una par?bola sobre un feto, acurrucado bajo el coraz?n de su madre:? "Supongan que alguien hablara a ese ser en formaci?n y le dijera: No puedes quedarte aqu? mucho tiempo.? Dentro de pocos meses, nacer?s o tal vez consideres ese acto como una muerte de tu estado actual.
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El ni?o puede objetar tercamente: No quiero ser lo que t? llamas un nacido, o lo que yo llamo muerto, fuera de aqu?.
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Pero la criatura nace.? Muere respecto de su vida fetal.? ?Y qu? encuentra?? Siente bajo su cuerpo brazos fuertes y amorosos.? Alza la vista y ve un bello rostro lleno de ternura: el de su madre.? Es bien recibido y cuidado y se dice: ?Qu? tonto fui!? ?Es un lugar maravilloso, este al que he venido!
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Luego, disfruta de las delicias de la ni?ez.? Llega a la juventud y goza con las emociones y lo id?lico de esta edad.? Se casa y conoce al amor de sus hijos.
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Pasan los a?os, con la fortaleza de la virilidad y la plenitud de la edad madura: la alegr?a y la maravilla de vivir son suyas.? Despu?s, se convierte en un anciano.? Su andar se hace m?s lento.? Alguien le dice: Vas a morir o, como lo llamamos nosotros, a nacer fuera de este lugar, y entrar en otro.
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Y ?l quiz? proteste: ?No quiero morir!? Tengo a mis seres queridos.? Amo este mundo... el alba y el atardecer, la luna, la luz de las estrellas.? Me gusta sentir el calor del fuego en el rostro cuando llega la ?poca de fr?o y o?r el crujido de la nieva bajo mis pies, en las noches invernales.? No quiero dejar este mundo.? ?No quiero morir!
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Pero, al llegarle su hora, muere.? ?Qu? sucede entonces?? ?Acaso Dios, el Creador, va a cambiar de pronto Su naturaleza?? ?No podemos suponer que una vez m?s ese hombre sentir? que lo reciben brazos cari?osos, y que nuevamente alzar? la mirada hacia una faz fuerte y hermosa, m?s dulce q?n que aquel primer rostro que vio hace tanto tiempo?
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?No exclamar? pronto:? ?Vaya!? ?Esto es maravilloso!? Quiero permanecer aqu? para siempre?
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?Acaso no tiene esto sentido?? -conclu?.
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Un profundo silencio reinaba en la mesa; varios de los presentes parec?an conmovidos.
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Thomson suspir? y asinti?:
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Ciertamente, tiene sentido.? Siempre recordar? esa par?bola.? Me ha ayudado a responder a la interrogante que durante a?os me ha obsesionado.
Norman Vicent Peale


Publicado por mario.web @ 7:31
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