Domingo, 26 de septiembre de 2010

No descuides la pr?ctica de la correcci?n fraterna, muestra clara de la virtud sobrenatural de la caridad. Cuesta; m?s c?modo es inhibirse; ?m?s c?modo!, pero no es sobrenatural. -Y de estas omisiones dar?s cuenta a Dios. (Forja, 146)


Cuando en nuestra vida personal o en la de los otros advirtamos?algo que no va, algo que necesita del auxilio espiritual y humano que podemos y debemos prestar los hijos de Dios, una manifestaci?n clara de prudencia consistir? en poner el remedio oportuno, a fondo, con caridad y con fortaleza, con sinceridad. No caben las inhibiciones. Es equivocado pensar que con omisiones o con retrasos se resuelven los problemas.

La prudencia exige que, siempre que la situaci?n lo requiera, se emplee la medicina, totalmente y sin paliativos, despu?s de dejar al descubierto la llaga. Al notar los menores s?ntomas del mal, sed sencillos, veraces, tanto si hab?is de curar como si hab?is de recibir esa asistencia. En esos casos se ha de permitir, al que se encuentra en condiciones de sanar en nombre de Dios, que apriete desde lejos, y a continuaci?n m?s cerca, y m?s cerca, hasta que salga todo el pus, de modo que el foco de infecci?n acabe bien limpio. En primer lugar hemos de proceder as? con nosotros mismos, y con quienes, por motivos de justicia o de caridad, tenemos obligaci?n de ayudar: encomiendo especialmente a los padres, y a los que se dedican a tareas de formaci?n y de ense?anza.(Amigos de Dios, 157)

TEXTOS DE SAN JOSEMARIA


Publicado por mario.web @ 14:10
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