Lunes, 27 de septiembre de 2010

"Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios
para con vosotros en Cristo Jes?s" (1 Tesalonicenses 5:18).

Una familia se sent? a la mesa, en determinada ma?ana, para
tomar el caf?. Como era costumbre, el padre hizo la oraci?n
de agradecimiento por el alimento, pidiendo a Dios que
bendijese lo que estaban comiendo. Luego a seguir, sin
embargo, como era su malo costumbre, empez? a murmurar sobre
los tiempos dif?ciles y las luchas por las cuales estaban
pasando. Reclam? de la p?sima comida que eran forzados a
comer, de la forma como ella era preparada y mucho m?s. Su
hija peque?a, interrumpi?ndolo, habl?: "Padre, cree que Dios
oy? lo que dijo hay algunos minutos atr?s"? "Ciertamente",
contest? el padre con aire confiante de un buen instructor.
"Y ?l oy? lo que usted dijo sobre el caf? y lo que comemos
con ?l"? "Desde luego" el padre contest?, pero no con tanta
confianza como antes. Entonces, su peque?a hija pregunt?
nuevamente: " Entonces, padre, en cual de sus dos palabras
Dios crey?"?

?Ser? que tenemos el mismo h?bito malo del hombre de nuestra
ilustraci?n? O confiamos en Dios o no confiamos. No podemos
agradecer por Su atenciones y por sus bendiciones y
continuar reclamando de todo y de todos. O nuestra fe est?
firmada en el Se?or, creyendo que todas las cosas cooperan
para nuestro bien o necesitamos rever nuestra conversi?n y
lo que es, de hecho, real en nuestra vida espiritual.

Cuando el Se?or Jesus est? en nuestros corazones, toda
nuestra vida es llena de placer. Alegramonos tanto cuando
pasamos por momentos de grandes victorias y abundancia como
cuando enfrentamos fracasos y escasez. Nuestra dicha no
depende del mucho o del poco, de bonanza o de batallas, de
glorias o anonimato, pero simplemente de tener Jesus como
Se?or y Salvador de nuestras almas.

El Se?or es nuestra alegr?a. ?Glorias a ?l por todo!


Publicado por mario.web @ 10:39
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios