Martes, 28 de septiembre de 2010

Todos sabemos que para rezar bien necesitamos silencio. Siempre se habla de eso en las predicaciones y en los libros que tratan de la vida de oraci?n. Algunos de nosotros podemos haber crecido bastante en el silencio a trav?s de los a?os. Otros pueden no haber conseguido nada o casi nada. Antes de insistir en la necesidad del silencio, quiero intentar esclarecer algunos puntos.

1. DIVERSAS PERSONAS? DIVERSOS SILENCIOS

En primer lugar, hay muchas maneras de entender el silencio. Hay un tipo de personas para quienes el silencio es un desaf?o. Vislumbraron su valor, y quieren dominar la propia naturaleza. Enfrentan el silencio en tareas o embestidas sucesivas, queriendo mejorar cada vez m?s su capacidad de silencio. Ven el silencio como una preparaci?n, como un medio para con seguir otros progresos en el mundo de la interioridad.

Existe otro tipo de personas, tan buenas como las primeras, que nunca van a buscar el silencio para prepararse para nada, y ni siquiera van a entender que pueda haber un arte del dominio del silencio. Cuando penetran en el silencio, es por impuls?, y pueden estar largo tiempo silenciosas, si acontece que se enfrentan a un silencio activo rico, en el que se sientan arrastradas.

Para otros el silencio ser? visto como un deber. Para respetar y para servir al pr?jimo. O como una ley, necesaria para la vida. Esas personas luchar?n con toda responsabilidad para mantener el silencio, a?n no encontrando nada de especial para su beneficio personal, a no ser la sensaci?n de estar cumpliendo un deber. Y hay otras personas para quienes el silencio tiene un sentido muy diferente. Lo toman como un medio m?s para descubrir el sentido de la vida, para continuar en la b?squeda de s? mismos que les insume todo su tiempo.

2. SITUACIONES DIVERSAS? SILENCIOS DIVERSOS

Adem?s de lo dicho acerca de los cuatro diferentes tipos de personas, cada individuo puede a su vez estar pasando por situaciones diversas que modifican o condicionan su propio estilo de vida. Hay momentos en los que casi todos deseamos ardientemente un poco de silencio, como en otras ocasiones queremos huir de ?l cuanto antes. En la vida cotidiana puede haber ocasiones en las que tengamos que buscar el silencio y momentos en los que refugiarse en el silencio ser?a una fuga. Es este un punto muy importan te en el cual tenemos que saber discernir el esp?ritu que est? soplando dentro de nosotros. En ocasiones callar es ser omiso, es estar en connivencia con el error. El ?silencio es oro?, es cierto, pero siempre y cuando sepamos cuando debe ser buscado y cuando debe ser evitado. No es un valor absoluto.

3. SILENCIO CREATIVO? NO NEGATIVO

Puede resultarnos muy f?cil definir el silencio como ausencia de ruido, como ausencia de voces, como sin?nimo de estar callado. Pero es claro que el silencio es mucho m?s que eso. Puede ser que inicie cuando desconectamos ruidos y voces, pero el verdadero silencio no viene de fuera sino desde dentro. No consiste en negar cosa alguna, sino en ser altamente creativo. Porque s? bien el silencio puede parecerse a un vac?o oscuro, esta experiencia es propia de quien a?n no se acostumbr? a la luminosidad de la penumbra. Poco a poco se va comprobando que tal es la condici?n para que podamos descubrir con nitidez creciente toda la inmensa riqueza que habita en nuestro interior, y que nos llega de alg?n lugar all? en el fondo con el cual un no nos familiarizamos.

4.? SILENCIO LIBRE

Algunas personas parecen pensar que, para hacer silencio es preciso renunciar a alguna parcela de libertad. Por el contrario, solamente llegan al silencio los verdaderamente libres. Porque no vamos creando el silencio en la medida en que conseguimos amarrar los brazos de la vida, sino en la medida en que logramos soltar amarras. No cortando sin m?s todo lo que parezca un lazo. Sino concentrando la atenci?n en aquello que nos interesa y desatando todo lo que no concurre para llegar a nuestra meta. Como en la historia del campanero, contada por Chuang-Tzu. Hab?a en la Antigua China una campana de madera que llamaba la atenci?n de todo el mundo. Muchedumbres ven?an de muy lejos para contemplar la campana y su construcci?n, obra de un maestro. ?Cu?l era el secreto? El ayuno -el silencio? vivido por el hombre que la hizo. Cuando le encargaron la obra comenz? a concentrar su pensamiento solamente en la campana que deb?a hacer. Fue cortando paulatinamente con todo lo que no era la campana. Cuando lleg? a la concentraci?n perfecta, apenas sali? al bosque descubri? el ?rbol en el cual la campana estaba contenida. Toda su arte consisti? en liberarla de la madera. Pero la obra maestra hab?a nacido cuando ?l consigui? liberar la campana dentro de s?? mismo.

5.? SECTORES DE SILENCIO

Es claro que hay un silencio de los o?dos, un silencio de los ojos, un silencio de la cabeza, un silencio del coraz?n. Pueden aparecer como negativos, porque vamos, poco a poco, como cortando la corriente. Pero son positivos, altamente positivos, cuando vamos encendiendo cada vez m?s la luz de la acogida para aquella realidad que parec?a impalpable y que estaba all?, a la mano, pero m?s real que nosotros mismos. Es lo que estaba all?, a mano, dentro de nosotros. No importa que se trate de una realidad exterior. Nos encontramos con ella s? la descubrimos en nuestro interior.

6.? SILENCIO PARA DIOS

En todo caso estamos intentando hablar del silencio necesario para encontrar a Dios. No se trata de un Dios lejano, sino del Dios que est? dentro de nosotros, porque all? tiene su templo. No se trata de un Dios abstracto, sino de Jesucristo, Palabra eterna hecha carne, medida del hombre perfecto, sin el cual no existimos. No est? en nuestro interior. El es nuestro interior. En el estilo de vida que estamos llevando, los diferentes tipos de personas est?n profundamente necesitadas de silencio. Silencio, en primer lugar, para ser humanos, para reencontrarnos, para tener conciencia de nosotros mismos.

7.? SILENCIO DE DIOS

El silencio nos resulta fundamental, necesario, para encontrar a Dios. ?Dios no est? en el ruido?, dice la Biblia (?Non in commotione Dominus?). Y cuando estuvo en medio nuestro, cuando asumi? nuestra naturaleza y nuestras circunstancias, Dios que se revel? en Jesucristo, fue un hombre de silencio... que se retiraba para orar durante la noche en las monta?as, que pasaba tiempos de desierto... que, a al o?r las acusaciones ante sus jueces...?se qued? callado?.?(Jesus autem tacebat?) .?Ese mismo Dios, es aquel que tiene una voz potente, m?s fuerte que todo el estruendo de las aguas (?voz Domin? super aquas multas?). S? no o?mos es porque nuestra interioridad est? escondida detr?s de una barrera m?s poderosa que la de las aguas m?s violentas.

8.? SILENCIO POBREZA

El silencio es pobreza. Aquella pobreza evang?lica que hace feliz a que la posee. La pobreza de Jes?s y de Mar?a, una pobreza optada, asumida, buscada bajo la inspiraci?n del Esp?ritu Santo. Una pobreza que no acumula cosas, que no carga el mundo consigo porque aprendi? a dar valor al ??nico necesario?, escogi? la ?mejor parte, que lo ser? quitada?.

9.? SILENCIO CONTEMPLACI?N

Nuestra invitaci?n a la contemplaci?n comienza con una insistente llamada al silencio. Siempre que fuera posible y -principalmente? durante el tiempo de la oraci?n. La oraci?n es un don. Estamos convencidos que Jes?s nos quer?a hacer ese regalo haya ya mucho tiempo... pero no ha tenido oportunidad de hacerlo, por que est?bamos siempre ocupados- Hay sabios del Oriente que aprenden a escuchar el viento, a sentir el crecer de las plantas, el florecer de las flores. Una de las lecciones importantes es escuchar sin tiempo, liberados del reloj. No estamos hablando de poes?a o de c?mo llenar los tiempos de ocio, porque en realidad aquellos que est?n m?s empe?ados en el compromiso con los hombres, en las luchas sociales y apost?licas, son los que m?s necesitan de tal silencio... para ser capaces de o?r a las personas. De lo contrario, corren el riesgo de pretender anunciar la Palabra de Cristo a un hermano o a una hermana que podr?n ser pobres de otras cosas pero que poseen la riqueza de comunicarnos una palabra de amor de parte de aquel que nos am? primero, de aquel para quien somos ?nicos y bien amados. ?Qui?n fue el que afirm? que solamente nosotros podemos ser los sujetos y agentes de la misi?n apost?lica y salvadora? Cuando amamos la Palabra, todas las cosas y todos los hombres nos anuncian la Palabra.

10. SILENCIO APOST?LICO

Una de las cosas que nos preocupa al reflexionar sobre nuestro apostolado, nuestra actividad entre las personas, es justamente esta: podemos estar empaquetando la palabra de salvaci?n de Jes?s en tal cantidad de mensajes y de acciones, ni nuestros hermanos ni nosotros mismos conseguimos distinguir y aprovechar aquello que nos puede salvar. Podemos estar ofreciendo la Palabra de Dios sin caer en la cuenta de que ella es mayor que nuestra boca, mayor que nuestras manos.

11. ORIENTACIONES

????????????? Cada uno de nosotros tiene que considerar con la mayor sinceridad para consigo mismo s? no tiene miedo del silencio por suponer que del lado oscuro de nuestro interior puedan salir cosas que asusten, voces que nos recriminen, situaciones pidiendo ser arregladas. No tenemos que tener miedo de escuchar nuestra interioridad. Por m?s que al parecer pueda asustarnos, all? en el centro est? Dios, el amor infinito, que nos quiere bien, que llama la puerta interior y espera.

????????????? Una advertencia muy fuerte tiene que ser hecha hacia el uso exagerado de lecturas. Exhortaciones, palabras, reflexiones, c?nticos y m?sicas durante la oraci?n. Todo eso es importante, pero la oraci?n comunicativa necesita de oraci?n silenciosa como de una base, de un punto de partida. De lo contrario, ?qu?, estamos comunicando? ?a qui?n estamos comunicando?

????????????? Necesitamos vivir el silencio -tal vez tengamos que introducirlo? en nuestras liturgias, que a veces est?n sobrecargadas de palabras, de c?nticos, de movimientos. Sin duda que la liturgia es alabanza exteriorizada y es movimiento: acci?n representada, ejecutada. Pero las palabras y los gestos precisan estar cargados de contenido para ser de verdad un servicio p?blico que ofrecemos al Padre, reunidos en el Esp?ritu, por intermedio de Jes?s. Entre otras alabanzas, est?n tambi?n la alabanza del silencio. Es lo que clama con una frecuencia tan alta que exige toda nuestra capacidad auditiva.

????????????? Entre las dem?s acciones lit?rgicas p?blicas, est?n tambi?n la comunicaci?n fraterna del silencio, que es tan expresiva que las palabras y los o?dos no son suficientes para dar y recibir.

????????????? Tenemos que aprender el silencio admirativo de Mar?a: de adoraci?n, de asombro ante todo lo que Dios est? realizando. Tal vez nos hayamos acostumbrado a considerar con demasiada frivolidad los milagros continuos que Dios vive obrando ante nuestros ojos. Puede ser que creamos que Dios est? haciendo siempre cosas, porque no sabe quedarse quieto. Tenemos que percibir el amor infinito que pone en cada cosa que hace, porque realiza y recrea todo para cada uno de nosotros en cada nueva circunstancia.

????????????? Es necesario aprender el silencio de los impronunciable. Cuando nos damos cuenta de que las cosas que suceden no son tan peque?as cuanto parecen -por que no son abarcables con nuestros ojos y nuestros o?dos, sino con el Infinito de Dios? dejan de existir palabras hasta para admirar. En ese caso callar y alabar.

????????????? Es tambi?n con Nuestra Se?ora que aprendemos el silencio del S?. El silencio de quien va asintiendo, va entendiendo y va aceptando, va escuchando y va afin?ndose con el sonido que da sentido a todas las cosas.

????????????? Es probable que el silencio llegue a su punto m?s alto cuando, finalmente, rompemos todas las barreras y abrimos todas las puertas: dejamos que Dios nos asimile. El nos ama y no destruir? nuestra personalidad. Solo ha de hacernos uno- con-El.

????????????? Es fundamental el silencio de la oraci?n, de los momentos m?s altos del encuentro entre el yo y Dios. Pero ese encuentro de soledad, de tu-a-tu, es imposible mientras no aprendamos el silencio que escucha con calma, admiraci?n, bondad y gentileza al m?s peque?ito de los hermanos de Jes?s. Principalmente a aquellos que parecen no tener voz ni cosa alguna para comunicar, simplemente porque nunca nos detuvimos a escucharlos.

CONTEMPLATIVO?es aquel que, en silencio, mira con amor a Dios, se dispone a escuchar a Dios con amor. Para esto es necesario estar convencido de que Dios tiene algo para ofrecer, tiene algo que decirnos. Y que nos conoce por el nombre y nos ama.

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(Ignoro el autor)


Publicado por mario.web @ 9:48
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