Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

Evangelio:?Lc 15,1-32
En aquel tiempo, se acercaban a Jes?s los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre s?: ?Este recibe a los pecadores y come con ellos?. Jes?s les dijo entonces esta par?bola: ??Qui?n de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdi? hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegr?a, y al llegar a su casa, re?ne a los amigos y vecinos y les dice: ?Al?grense conmigo, porque ya encontr? la oveja que se me hab?a perdido?. Yo les aseguro que tambi?n en el cielo habr? m?s alegr?a por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse. ?Y qu? mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una l?mpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, re?ne a sus amigas y vecinas y les dice: ?Al?grense conmigo, porque ya encontr? la moneda que se me hab?a perdido?. Yo les aseguro que as? tambi?n se alegran los ?ngeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente?. Tambi?n les dijo esta par?bola: ?Un hombre ten?a dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ?Padre dame la parte que me toca de la herencia?. Y ?l les reparti? los bienes. No muchos d?as despu?s, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un pa?s lejano y all? derroch? su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Despu?s de malgastarlo todo, sobrevino en aquella regi?n una gran hambre y ?l empez? a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel pa?s, el cual lo mand? a sus campos a cuidar cerdos. Ten?a ganas de hartarse con las bellotas que com?an los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera. Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ??Cu?ntos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aqu?, me estoy muriendo de hambre! Me levantar?, volver? a mi padre y le dir?: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Rec?beme como a uno de tus trabajadores?. Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todav?a lejos, cuando su padre lo vio y se enterneci? profundamente. Corri? hacia ?l, y ech?ndole los brazos al cuello, lo cubri? de besos. El muchacho le dijo: ?Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo?. Pero el padre les dijo a sus criados: ??Pronto!, traigan la t?nica m?s rica y v?stansela; p?nganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y m?tenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo m?o estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado?. Y empez? el banquete. El hijo mayor estaba en el campo, y al volver, cuando se acerc? a la casa, oy? la m?sica y los cantos. Entonces llam? a uno de los criados y le pregunt? qu? pasaba. Este le contest?: ?Tu hermano ha regresado, y tu padre mand? matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo?. El hermano mayor se enoj? y no quer?a entrar. Sali? entonces el padre y le rog? que entrara; pero ?l replic?: ??Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jam?s una orden tuya, y t? no me has dado nunca ni un cabrito para com?rmelo con mis amigos! Pero eso s?, viene ese hijo tuyo, que despilfarr? tus bienes con malas mujeres, y t? mandas matar el becerro gordo?. El padre repuso: ?Hijo, t? siempre est?s conmigo y todo lo m?o es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado??.

Oraci?n introductoria:
Dios m?o, te pido me concedas la gracia de comenzar esta oraci?n con un gran esp?ritu de conversi?n, con un deseo profundo de mejorar mi conducta, con la decisi?n de aprovechar esta meditaci?n como una oportunidad para levantarme y recomenzar, para abandonar el pecado y elegirte en todo a Ti. En una palabra, Se?or, ay?dame a amarte m?s.

Petici?n:
Se?or, hazme comprender que tus mandamientos no son obst?culos para mi libertad ni para una vida bella, sino que son las se?ales que me indican el camino que hay que recorrer para encontrar la vida.

Meditaci?n:
?Este texto evang?lico tiene el poder de hablarnos de Dios, de darnos a conocer su rostro, m?s a?n, su coraz?n. Despu?s de que Jes?s nos hablara del Padre misericordioso, las cosas ya no son como antes; ahora a Dios le conocemos: es nuestro Padre (?). En la par?bola, los dos hijos se comportan de manera opuesta: el menor se va y cae siempre cada vez m?s bajo, mientras que el mayor se queda en casa, pero ?l tambi?n tiene una relaci?n inmadura con el Padre; de hecho, cuando regresa el hermano, el mayor no se muestra contento como el Padre, es m?s, se enfada y no quiere volver a casa. Los dos hijos representan los dos modos inmaduros de relacionarse con Dios: la rebeli?n y una obediencia infantil. Ambas formas se superan a trav?s de la experiencia de la misericordia. S?lo experimentando el perd?n, reconociendo que somos amados con un amor gratuito, m?s grande que nuestra miseria y que nuestra justicia, entramos finalmente en una relaci?n verdaderamente filial y libre con Dios? (Benedicto XVI, 14 de marzo de 2010).

Reflexi?n apost?lica:
El evangelio nos ense?a que hemos sido creados para vivir con los dem?s, existimos juntamente con los dem?s, y s?lo estando con los dem?s, m?s a?n, ?nicamente entreg?ndonos a los dem?s, encontramos la verdadera vida. Vivamos a fondo nuestra vocaci?n y misi?n en el Regnum Christi para hacer realidad el proyecto de santidad y entrega que Dios tiene para cada uno.

Prop?sito:
Tratar? de mejorar mi relaci?n con Dios Padre, viviendo una obediencia llena de fe, siguiendo las ense?anzas de la Iglesia.

Di?logo con Cristo:
Jes?s, T? nos ense?as que Dios Padre nos ama sin medida y que los errores que cometemos, aunque sean grandes, no menoscaban la fidelidad de su amor. Dame la gracia de aprovechar profundamente el sacramento de la Confesi?n como el medio que me das para recomenzar siempre de nuevo con la vida.

?Ama la oraci?n, ama esos minutos en que Dios Padre, Jesucristo, con el Esp?ritu Santo, son para ti solo? (Cristo al centro, n. 1737).

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 10:39
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