Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

Evangelio:?Lc 7,11-17
En aquel tiempo, se dirig?a Jes?s a una poblaci?n llamada Na?m, acompa?ado de sus disc?pulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la poblaci?n, se encontr? con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo ?nico de una viuda, a la que acompa?aba una gran muchedumbre. Cuando el Se?or la vio, se compadeci? de ella y le dijo: ?No llores?. Acerc?ndose al ata?d, lo toc? y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jes?s dijo: ?Joven, yo te lo mando: Lev?ntate?. Inmediatamente el que hab?a muerto se levant? y comenz? a hablar. Jes?s se lo entreg? a su madre. Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: ?Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo?. La noticia de este hecho se divulg? por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

Oraci?n introductoria:
Se?or, ac?rcate a mi vida, como te acercaste a la viuda de Na?m. Nada ni nadie puede consolar mis penas, aliviar mis dolores, darme esperanza o gozo, ni darle un sentido profundo y eterno a mi vida como T?. Ven Se?or, ?no tardes!

Petici?n:
Jes?s, el camino para seguirte est? resumido en el evangelio, ay?dame a recorrer este sendero pues es el ?nico hacia la dicha eterna a la que aspira mi coraz?n.

Meditaci?n:
?La compasi?n de Jes?s por el llanto de la viuda de Na?m (cfr Lc 7,12-17) y por la implorante s?plica de Jairo (cfr Lc 8,41-56) constituyen, entre otros, algunos puntos de referencia para aprender a compartir los momentos de pena f?sica y moral de tantas familias probadas. Todo esto presupone un amor desinteresado y generoso, reflejo y signo del amor misericordioso de Dios, que nunca abandona a sus hijos en la prueba, sino que siempre les proporciona admirables recursos de coraz?n y de inteligencia para ser capaces de afrontar adecuadamente las dificultades de la vida. La dedicaci?n cotidiana y el compromiso sin descanso al servicio de los ni?os enfermos constituyen un elocuente testimonio de amor por la vida humana, en particular por la vida de quien es d?bil y en todo y por todo dependiente de los dem?s. Es necesario afirmar con vigor la absoluta y suprema dignidad de toda vida humana. No cambia, con el transcurso del tiempo, la ense?anza que la Iglesia proclama incesantemente: la vida humana es bella y debe vivirse en plenitud tambi?n cuando es d?bil y est? envuelta en el misterio del sufrimiento. Es a Jes?s crucificado a quien debemos dirigir nuestra mirada: muriendo en la cruz ?l ha querido compartir el dolor de toda la humanidad? (Mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la 17 Jornada Mundial del Enfermo, 2009).

Reflexi?n apost?lica:
Cada uno de nosotros podemos identificarnos con el joven del que nos habla el evangelio. Todos necesitamos revivir alguna parte de nuestro ser: una capacidad no desarrollada, un talento escondido; todos tenemos alguna desilusi?n, alg?n fracaso, alguna pena que superar. Cada uno tiene metas que conquistar, trabajos nuevos por realizar, etapas de vida que atravesar. Por eso Jes?s nos dice a cada uno: ?Lev?ntate. ?Emprende la marcha! ?Comienza a ser ap?stol hoy!?

Prop?sito:
Ofrecerme a ayudar a una persona necesitada o visitar a alg?n enfermo, etc.

Di?logo con Cristo:
Jes?s, mi vocaci?n cristiana es una vocaci?n al apostolado. Conc?deme ser generoso y comprometerme con mi misi?n en el Regnum Christi para vivir en plenitud mi llamado a ser ap?stol tuyo en el mundo de hoy.

?El apostolado es la mejor forma de dar sentido a la vida? (Cristo al centro, n. 175).

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 11:03
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