Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

Evangelio:?Lc 8,4-15
En aquel tiempo, mucha gente se hab?a reunido alrededor de Jes?s, y al ir pasando por los pueblos, otros m?s se le un?an. Entonces les dijo esta par?bola: ?Sali? un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pis? y los p?jaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer ?stos, los ahogaron. Los dem?s cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno?. Dicho esto, exclam?: ?El que tenga o?dos para o?r, que oiga?. Entonces le preguntaron los disc?pulos: ??Qu? significa esta par?bola?? Y ?l les respondi?: ?A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los dem?s, s?lo en par?bolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan. ?La par?bola significa esto: la semilla es la palabra de Dios. Lo que cay? en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cay? en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra, la reciben con alegr?a, pero no tienen ra?z; son los que por alg?n tiempo creen, pero en el momento de la prueba, fallan. Lo que cay? entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no dan fruto. Lo que cay? en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un coraz?n bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia?.

Oraci?n introductoria:
Se?or, los afanes, los entretenimientos, las riquezas, el materialismo, los placeres de la vida, los problemas? todo esto puede ir ahogando la semilla de mi fe hasta sofocar la vida espiritual. Conc?deme orar de tal forma que pueda ver con claridad cu?les son esas piedras, esos espinos en mi vida y qu? es lo que seca la tierra de mi alma y me impide dar frutos de oraci?n, de apostolado, y de caridad.

Petici?n:
Jes?s, conc?deme vivir muy unido a ti, para dar muchos frutos para la misi?n.

Meditaci?n:
?En una c?lebre par?bola, Cristo se compara con el sembrador y explica que la semilla es la Palabra: quienes oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, forman parte del reino de Dios, es decir, viven bajo su se?or?o; est?n en el mundo, pero ya no son del mundo; llevan dentro una semilla de eternidad, un principio de transformaci?n que se manifiesta ya ahora en una vida buena, animada por la caridad, y al final producir? la resurrecci?n de la carne. Este es el poder de la Palabra de Cristo. Queridos amigos, la Virgen Mar?a es el signo vivo de esta verdad. Su coraz?n fue ?tierra buena? que acogi? con plena disponibilidad la Palabra de Dios, de modo que toda su existencia, transformada seg?n la imagen del Hijo, fue introducida en la eternidad, cuerpo y alma, anticipando la vocaci?n eterna de todo ser humano. Ahora, en la oraci?n, hagamos nuestra su respuesta al ?ngel: ?H?gase en m? seg?n tu palabra?, para que, siguiendo a Cristo por el camino de la cruz, tambi?n nosotros alcancemos la gloria de la resurrecci?n? (Benedicto XVI, 15 de noviembre de 2009).

Reflexi?n apost?lica:
La semilla que estamos llamados a repartir es Cristo mismo, es a ?l a quien tenemos que dar a los dem?s. Para ello, necesitamos llenarnos del Se?or. Busqu?moslo en la escucha, en la lectura y estudio de la Sagrada Escritura, en la meditaci?n personal, en los sacramentos y en la vida diaria. Ya sabemos cu?l es el camino del ap?stol del Regnum Christi: hundirse en el surco y dar la vida por amor.

Prop?sito:
Hacer uso de las cosas en tanto en cuanto me ayuden a alcanzar el cielo.

Di?logo con Cristo:
Se?or, ay?dame a aprender la lecci?n del evangelio, dame la fuerza para saber caer en la tierra y morir para dar fruto. As? como el grano muere y se transforma en una espiga dorada cargada de fruto, as? quiero saber desprenderme de m? mismo para imitarte. De esta forma, al final de mi vida, podr? morir para resucitar contigo.

?La transformaci?n en Jesucristo no es obra de un d?a ni de un a?o; se requiere emplear en ello toda nuestra vida? (Cristo al centro, n. 2038).

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 11:08
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