Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

El camino de quien sigue a Jes?s es estrecho, pero vale la pena. Es como una vereda del bosque cuyas se?ales se pierden entre la maleza y requiere la experiencia de un buen scout para reconocerla. No es f?cil hallar sus pistas. Son detalles, s?mbolos que hay que saber interpretar. A un caminante descuidado le pasan f?cilmente desapercibidos. Siempre existe el peligro de desorientarse, y entonces hay que corregir la ruta y desandar lo andado... Elegir la v?a estrecha un d?a tras otro, ?cu?nta incomprensi?n nos causa! Y esto es m?s evidente porque cada d?a nos plantea la decisi?n.

En un mundo como el de hoy, donde la corriente arrastra con gran fuerza en direcci?n opuesta, empe?arse por recorrer este camino parece cosa de locos. La alternativa es la opci?n mayoritaria: la que promete el gozo de placeres, el triunfo humano, el poseer y el aparecer. Pese a ello, Jes?s no deja de asistirnos en la elecci?n m?s dif?cil. No nos abandona jam?s. Sufrir en silencio la injusticia, saber perdonar y no juzgar nunca; pagar bien por mal; vivir con generosidad, colaborando con quienes nos necesitan y desprendido de las cosas; todo esto es seguir la vereda estrecha.

En realidad es imposible perseverar en ella sino miramos a Jes?s, si su ?nimo no nos sostiene y su presencia y compa??a no nos alienta. ?l mismo es el camino, la puerta estrecha. No vamos por un camino m?s dif?cil sin sentido y sin recompensa. Por encima de todas las dificultades y encrucijadas, de todas las decisiones y de toda prueba, sabemos que encontr?ndole a ?l lo tenemos todo.


Publicado por mario.web @ 19:25
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