Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

"En este mundo solo existen dos tragedias. Una es no obtener lo que deseamos, y la otra es obtenerlo? escribi? alguna vez Oscar Wilde. De momento esta frase se antoja contradictoria; bien analizada, nos avisa que por m?s bienes que acumulemos, y metas que logremos, en el fondo nos sentimos insatisfechos. Una vez que se consigue lo deseado: poder, fortuna, reconocimiento, etc., nos damos cuenta que no era esto lo que busc?bamos. Eso s?lo se realiza despu?s de haber sacrificado mucho por obtenerlo: tiempo de familia, amigos, descanso, salud, etc.. La satisfacci?n que requiere el alma, parece no llegar junto con esto.

Goethe, el escritor alem?n nos cuenta esta permanente b?squeda del ser humano en su poema "Fausto." Obra que inicia a los 20 a?os, la retoma a los 40, y la termina antes de morir a los 83. En este proceso, ?l mismo refleja los cambios interiores que sufri?, en la b?squeda constante de encontrarle el verdadero sentido a la vida.

Fausto, un sabio cient?fico de mediana edad, se da cuenta que ha sido infeliz, que ha sacrificado en vano la alegr?a de vivir, en aras de la ciencia. En el poema dice: "Y he estudiado, ?ay de m?!, filosof?a, jurisprudencia y hasta medicina; y tambi?n desdichadamente, teolog?a. De la cima a la sima, con tenaz ardor. Y heme ahora aqu?, pobre necio; tanto s? como sab?a antes.(?)"

Un d?a piensa en lo terrible que seria morir sin haber encontrado nunca lo que es estar realmente vivo. Por lo tanto decide hacer un pacto con el diablo. En este pacto, le entregar?a su alma en ?l mas all?, a cambio de vivir por lo menos -un instante- en el que el de verdad pudiera decir: "O instante como vales, ojal? duraras siempre" De no ser as?, el diablo perder?a la apuesta. Mefist?feles le concede la totalidad de los placeres: lo rejuvenece, le proporciona dinero, poder, el amor de las mujeres, capacidad de viajar a cualquier parte, etc. Fausto lo vive y lo tiene todo. Sin embargo la sed que siente por dentro, no es saciada.

Por m?s batallas que gana, por m?s fortuna que acumula, por m?s mujeres que conquista, sigue infeliz.

Goethe, en la ultima parte de la obra, ya con 82 anos, nos muestra a un Fausto, que junto con ?l, ha envejecido. El personaje se dedica a construir diques para recuperar tierras del mar, para que de esta manera, puedan vivir y trabajar muchas personas. Antes de morir, encuentra el regocijo de pensar que un d?a se pueda contemplar esas tierras llenas de vida y libertad.

Es entonces cuando por primera vez pronuncia las palabras que jam?s debi? decir, y exclama"O instante como vales, ojal? duraras siempre" Pierde la apuesta con el diablo, pero gana sustancialmente. Su esp?ritu, finalmente, encuentra la paz. Logra esto, hasta que es capaz de traspasar las fronteras de s? mismo, y hacer algo en beneficio de los dem?s.

Lo triste de la historia, me parece, es que este personaje encuentra el sentido a su vida hasta la vejez. ?Cu?ntos a?os desperdiciados! Goethe nos lo advierte, lo comparte, y a trav?s de su poema nos invita a la reflexi?n. El infierno para ?l, era tenerlo todo y saber que todav?a le faltaba algo.

?Cuantas veces, en ese af?n de alcanzar un ?xito econ?mico, de medir nuestra propia capacidad, de concentrarnos en ser reconocidos, nos sucede lo mismo? Equivocadamente invertimos tiempo, esfuerzo y dinero en nuestra persona, para superarnos, para ser mejores, para poder tener un mejor nivel, creyendo que es este el camino para obtener la felicidad. La propia b?squeda nos genera angustia, ya que nunca le encontramos fin a nuestra sed.

Nos ciegan las palabras de elogio que escuchamos, nuestro ego interior se hincha de orgullo, y casi nos creemos felices; sin embargo en el fondo falta algo.

Al final del d?a, cuando estamos solos, sabemos que hemos dejado lo importante de lado. Quiz? hemos dejado a un hijo sin escuchar por acudir a la cita, quiz? nos hemos vuelto m?s irascibles e impacientes con nuestros compa?eros de trabajo, la conversaci?n con nuestra pareja se ha reducido a lo indispensable y a los amigos, los hemos descuidado.

Sin darnos cuenta que eso que falta, ese vac?o que sentimos y buscamos llenar con af?n por todos lados, lo tenemos enfrente de nosotros. Es el otro. Es solo a trav?s de alguien distinto de mi, que visto con amor, con entrega, con inter?s por su bienestar y superaci?n, podemos encontrarle sentido a nuestras vidas. El alma no se contenta con el conocimiento, el poder o el dinero, necesita que esto se utilicen en el servicio a los dem?s. Bien dice el dicho, "La felicidad es una puerta que se abre hacia fuera"

Si de alguna manera, nos reconocemos en Fausto, ojal? nos sirva este maravilloso poema de Goethe, para que antes de llegar a la vejez, podamos decir con alegr?a: "O instante como vales, ojal? duraras siempre"


Publicado por mario.web @ 19:36
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios