Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

Seguro que habr?is o?do alguna vez la muy acertada idea de hablar del matrimonio, el amor hombre-mujer- , como de un trabajo apasionante. Lo encuentro acertad?simo. Creo que, en verdad, el matrimonio requiere esfuerzo y sacrificio y, a la vez, puede ser motivo de gran disfrute, si se cuida a diario.

El matrimonio, como las empresas, ha de ser pr?spero, de lo contrario entristece y aburre. Todos sabemos la gran cantidad de energ?as necesarias para -sin desaliento- sacar adelante un proyecto empresarial.

Igual ocurre en el matrimonio que en la vida laboral. Es en esa tarea diaria donde se ejercitan las virtudes humanas. As? se llega a encontrar la felicidad propia, buscando la de los dem?s. De esta manera la felicidad es el resultado de una vida de entrega, por ello se puede ser feliz incluso con sufrimiento.

Pensemos que la ceremonia de la boda s?lo fue el principio. Poco a poco se empieza a entender y valorar que la reverencia hacia la esposa o el esposo es m?s importante que el amor. La reverencia es muy superior al respeto. La primera necesidad de reverencia proviene de conocer lo que es el hombre, la segunda de saber bien qu? es el matrimonio. De lo contrario, es muy dif?cil que ?ste alcance su elevad?sima plenitud.

Viene a cuento un simp?tico sucedido que os transcribo, aunque quiz?s ya lo sep?is. No pensemos que sea del siglo XVIII, pues es muy actual:

"Es la noche de bodas. El marido, con la mayor "naturalidad" del mundo, abre la puerta de la habitaci?n nupcial, sin avisar. Su mujer, con dulzura y sin el menor rubor, le suplica: -Por favor, sal de la habitaci?n y llama antes de entrar. -?Por qu? tanta ceremonia? -dice el marido. Y la esposa, pausada, sin inquietarse, con elegancia y buen humor, comenta: -Amado esposo m?o, pues para que nunca olvides el valor del permiso que ahora mismo voy a concederte"..

Entrega y placer

Importa mucho no invertir los t?rminos. Evitemos presentar la sexualidad como una condici?n previa para el amor. Es en realidad el amor matrimonial la condici?n primera para el regalo que es la entrega corporal.. De lo contrario, el trato sexual separa y aleja al hombre y a la mujer, en lugar de unirlos. Como dice un amigo, el cerebro es el ?rgano sexual m?s poderoso.

Comprender es una tarea de amor hecha con la inteligencia. A ?ltima hora, comprender ser? compartir lo poco y lo mucho, lo grande y lo peque?o, lo temporal y lo eterno.

Por experiencia sabemos que, si queremos, somos capaces de sacar tiempo para todo aquello que verdaderamente nos interesa. Entonces ?vamos a dejar de hacer un peque?o servicio a la esposa o a los hijos, por falta de tiempo?

Hay momentos en que ir? muy bien desahogarnos, oxigenarnos de un tema que no acabamos de "cuadrar" con nuestro c?nyuge. Bien, pero es vital tener esa confianza de amistad con la persona adecuada, en el momento oportuno y con cierta moderaci?n.

No convirtamos el disgusto o la contradicci?n en una queja espectacular. Algunos fracasos personales e incluso problemas de salud o de car?cter, se pueden convertir, si no se atienden a tiempo, en la excusa-causa para que la estabilidad del matrimonio pague las consecuencias. ?Y eso no es justo!

Los medios que, en otro orden de cosas, por ejemplo el ?mbito laboral, pondr?amos para abordar con renovada ilusi?n una mejora personal y del equipo, parecen imposibles de poner en juego cuando se trata del matrimonio. ?Pues no puede ser! Con sensatez, inteligencia y determinaci?n, es preciso afrontar los sacrificios necesarios para mejorarse mutuamente, ?l y ella. Lo contrario es ser imprudentes. Y as?, hasta las empresas m?s solventes acabar?an en la bancarrota.

Es oportuno tener en cuenta que si llev?ramos la cuenta de todos los defectos y errores de una persona, acabar?amos transformando en un ser despreciable hasta a la persona m?s encantadora. Todos necesitamos ejercitarnos desde muy chicos en la capacidad de pedir perd?n y de perdonar.
El verdadero problema llega cuando hay desinter?s por cuestiones familiares muy importantes como son la educaci?n de los hijos, la administraci? n del hogar o el trabajo del otro c?nyuge. Es preciso evitar las "agendas ocultas" y recomenzar con sinceridad. Qu? alivio ser? cuando al ver alguna incomprensi?n, no neguemos la injusticia que tenemos delante, pero reaccionemos renunciando a la venganza y queriendo lo mejor para el otro, a pesar de los pesares.

Ternura y uni?n

En estos asuntos nos urge ser reflexivos y objetivos. A veces, he visto gran preocupaci?n por c?mo puedan elegir los hijos una pareja adecuada para su matrimonio. Pues ?ea!, mostr?mosles un modelo de felicidad de carne y hueso.

En esta uni?n de dos personalidades que han de adaptarse, el marido y la mujer han de poner, en?rgicamente, manos a la obra. Si el uno no se esfuerza, el otro deber? poner doble intensidad. Es un entrenamiento mutuo de libertad, responsabilidad y servicio, que construye la plenitud matrimonial.

Aunque no exista persona humana que sea capaz de satisfacer totalmente las necesidades de otro, s? encontramos en el matrimonio una fuerza que tiende a enlazar y a dar consistencia a dos diferentes maneras de ser.

Seguro que a todos nos agradar? recordar algunos trucos para asegurar que ponemos los medios necesarios y razonables para ir a una. Como m?sica de fondo tenemos el hecho clave, la prioridad, de intentar en todo momento adelantarnos a lo que pueda necesitar nuestra esposa o esposo. Es un "prejuicio" buen?simo que se puede adornar sistematizando detalles como:

- Tres d?as fijos a la semana llegar lo antes posible y puntual?simo a casa, evitando toca excusa laboral o de amistad.

- Al menos tres d?as a la semana, hablar tranquilamente, sin TV ni ni?os, antes de ir a descansar.

- Buscar y dar un beso "pausado" al esposo o esposa, nada m?s llegar a casa.

- Al menos una vez al mes salir a cenar o pasear los dos solos, como reci?n casados, hablando de temas de inter?s y agradables para ambos. Con paciencia, con tiempo. Saboreando la compa??a de alguien que est? a tu lado para facilitar las cosas, para buscar tu felicidad.

Todas y todos podr?amos seguir la narraci?n, pues cada uno sabe mejor que nadie lo que hace la vida m?s agradable a su propio c?nyuge.

En fin, disfrutemos levantando, a diario, la principal empresa que tenemos entre manos, pues es la familia la realidad humana por excelencia, principio b?sico para cualquier mejora de la sociedad.

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Fuente: Catholic.net
Autor: Emilio Avil?s Cutillas


Publicado por mario.web @ 19:52
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