Lunes, 25 de octubre de 2010

4. Asumir con actitud positiva los retos una sana laicidad como garant?a para la libertad

religiosa

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La Constituci?n Espa?ola (Art. 16) garantiza la libertad religiosa y de culto. Nadie podr? ser obligado a declarar sobre su ideolog?a, religi?n o creencia. Ninguna confesi?n tendr? car?cter estatal. Los poderes p?blicos tendr?n en cuenta las creencias religiosas de la sociedad espa?ola y mantendr?n las consiguientes relaciones de cooperaci?n con la Iglesia Cat?lica y las dem?s confesiones.

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La clave de la comprensi?n del debate est? en separar laicidad y laicismo. No podemos consentir que la vida religiosa se reduzca a la esfera de la vida privada de los ciudadanos. Seg?n palabras de Benedicto XVI, es leg?tima una sana laicidad del Estado en virtud de la cual las realidades temporales se rigen seg?n sus propias normas, sin excluir sin embargo esas referencias ?ticas que encuentran su ?ltimo fundamento en la religi?n. La autonom?a de la esfera temporal no excluye una ?ntima armon?a con las exigencias superiores y complejas que se derivan de una visi?n integral del hombre y de su eterno destino. As? se lo manifest? el Papa al Presidente de Italia (24-6-05). Y, posteriormente, en un mensaje al encuentro sobre "libertad y laicidad" dijo que "parece leg?tima y provechosa una sana laicidad del Estado... Una laicidad positiva que garantice a cada ciudadano el derecho de vivir su propia fe religiosa con aut?ntica libertad, incluso en el ?mbito p?blico... "Que la laicidad no se interprete como hostilidad contra la religi?n, sino por el contrario, como un compromiso para garantizar a todos, individuos y grupos, en el respeto de las exigencias del bien com?n, la posibilidad de vivir y manifestar las propias convicciones religiosas" (11-10-05).

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El principio de laicidad exige al Estado que asegure el libre ejercicio las actividades religiosas, culturales y caritativas de las comunidades de creyentes. "Por desgracia todav?a permanecen, tambi?n en las sociedades democr?ticas, expresiones de un laicismo intolerante, que obstaculizan todo tipo de relevancia pol?tica y cultural de la fe, buscando descalificar el compromiso social y pol?tico de los cristianos s?lo porque estos se reconocen en las verdades que la Iglesia ense?a y obedecen al deber moral de ser coherentes con la propia conciencia" (Congregaci?n para la doctrina de la fe: El compromiso de los cat?licos en la vida p?blica, 24-11-02).

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El Estado es aconfesional, la sociedad no. Se confunde aconfesionalidad y laicidad con la ideolog?a del laicismo y, en consecuencia, hay una tendencia a privatizar las creencias, a desconectar la religi?n de la instituci?n, a separar lo sagrado y lo profano; desaparici?n de lo religioso en la vida social, la desconfianza de la Iglesia, al subjetivismo religioso...

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En un reciente discurso, Benedicto XVI ha dicho que la laicidad se puede entender y vivir de varias maneras (Al 56 Congreso de juristas cat?licos italianos, 9-12- 06).

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Una visi?n inaceptable de la laicidad ser?a la exclusi?n de la religi?n y de sus s?mbolos de la vida p?blica; confinamiento al ?mbito privado y a la conciencia individual; privar a la Iglesia de t?tulo alguno para intervenir sobre temas relativos a la vida y al comportamiento de los ciudadanos; visi?n a-religiosa de la vida, del pensamiento y de la moral; en la sociedad civil no hay lugar para Dios, para un Misterio que trascienda la pura raz?n; hostilidad contra cualquier forma de relevancia pol?tica y cultural de la religi?n; negar a la comunidad cristiana el derecho a pronunciarse sobre los problemas morales que interpelan la conciencia.. .

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Una sana laicidad, por el contrario, respeta la leg?tima autonom?a de las realidades terrenas, el reconocimiento de que las sociedades mismas gozan de leyes y valores propios; implica que el Estado no considere la religi?n como un simple sentimiento individual, que se podr?a confinar al ?mbito privado;" garantizar a cada confesi?n religiosa (con tal de que no est? en contraste con el orden moral y no sea peligrosa para el orden p?blico) se le garantice el libre ejercicio de las actividades de culto -espirituales, culturales, educativas y caritativas- de la comunidad de los creyentes...

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5. La subsidiaridad y la corresponsabilidad como valores imprescindibles

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La Iglesia no puede ser ajena al hacer de los hombres en su esfuerzo por construir la ciudad secular. Los principios de subsidiariedad y de corresponsabilidad tambi?n nos afectan, sobre todo cuando se trata de apoyar a los m?s d?biles. Aunque la Iglesia no tiene modelos pol?ticos que proponer, tampoco puede cerrar los ojos ante los peligros totalitarios o fundamentalistas. "Los modelos reales y verdaderamente eficaces pueden nacer solamente de las diversas situaciones hist?ricas, gracias al esfuerzo de todos los responsables que afronten los problemas concretos en todos sus aspectos sociales, econ?micos, pol?ticos y culturales que se relacionan entre s?. Para este objetivo la Iglesia ofrece, como orientaci?n ideal e indispensable, la propia doctrina social (CA 43).

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Se debe subrayar la subsidiariedad, como uno de los principios en los que ha insistido la Iglesia y que ha calado en la mentalidad ciudadana. "No se puede quitar a los individuos y darlo a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria, as? tampoco es justo, constituyendo un grave perjuicio y perturbaci?n del recto orden, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y d?rselo a una sociedad mayor y m?s elevada, ya que toda acci?n de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos y absorberlos. (...) De este modo, los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente las funciones que les competen, sin deber cederlas injustamente a otras agregaciones sociales de nivel superior, de las que terminar?an por ser absorbidos y sustituidos y por ver negada, en definitiva, su dignidad propia y su espacio vital. (...) El principio de subsidiaridad protege a las personas de los abusos de las instancias sociales superiores e insta a estas ?ltimas a ayudar a los particulares y a los cuerpos intermedios a desarrollar sus tareas. Este principio se impone porque toda persona, familia y cuerpo intermedio tiene algo de original que ofrecer a la comunidad" (Compendio 187).

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Habr? que estar atentos a los Estatutos de las Comunidades aut?nomas y su aplicaci?n en el mundo del trabajo.


Publicado por mario.web @ 12:43
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