Jueves, 28 de octubre de 2010

No se entiende bien el revuelo que ha producido en ciertos ambientes la publicaci?n de la nota del Vaticano, Congregaci?n de la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger, sobre la recomendacion a los politicos catolicos para que no voten leyes que admitan como matrimonios las uniones homosexuales.

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Para una persona medianamente informada, nada nuevo se dice en tal nota. A partir de la constante ense?anza del Magisterio eclesial, reafirmada con la publicacion del Catecismo de la Iglesia Catolica, en 1992 por Juan Pablo II, nada ha cambiado, ni puede cambiar en este campo.

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No vale rasgarse las vestiduras, apelando a los presuntos derechos de las personas homosexuales. Las leyes podr?n regularizar los efectos civiles, nunca la licitud y moralidad de tales parejas. El matrimonio es una instituci?n de un var?n y una mujer, celula reproductora de la sociedad. Las uniones homosexuales son nocivas e inmorales. Los derechos de los ni?os adoptandos, son siempre prioritarios sobre los de las parejas.

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Dado el desmadre actual, donde se hace caso omiso de los referentes eticos de las personas, la Iglesia catolica presta este insustituible servicio al bien comun de la entera sociedad.


Publicado por mario.web @ 8:58
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