Mi?rcoles, 17 de noviembre de 2010

Fui testigo, en la sala de un hospital, de como hay que rezar a Dios con fe y confianza.

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Estaba acompa?ando a la esposa de un feligr?s a quien iban a intervenir, a vida o muerte, tras un infarto de coraz?n.

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Cuando le ingresaron en el quir?fano, la mujer estallo en un llanto incontenible y entre sollozos se dirig?a a Dios, con palabras desgarradoras, pidiendo a gritos se apiadase de ella y su familia y salvase a su esposo. Nada le importo la presencia de todos los que all? est?bamos acompa??ndola.

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Me acorde de una de tantas escenas del Evangelio, donde algunas personas de gran fe, arrancaron un milagro de la bondad de Jes?s, por su mucha fe, como la hemorroisa.

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El resultado de la operaci?n fue satisfactorio y hoy d?a el esposo operado lleva una vida totalmente normal.

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Nunca olvidare aquella manera de orar de esa buena mujer. ?Que diferencia tan grande entre unas pocas palabras desgarradoras, llenas de fe y confianza, y tantos rezos basados en palabras huecas y rutinarias, con las que nos dirigimos a Dios!

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?No ser? cierto que no sabemos orar hasta que nos vemos con el agua al cuello o solos ante un peligro inminente?. Al menos pongamos atenci?n, vida y coraz?n al orar.

?Autor: Padre Miguel Rivilla San Mart?n

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Publicado por mario.web @ 10:28
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