Domingo, 21 de noviembre de 2010

Confidencias de Jes?s a un Sacerdote

Mons. Ottavio Michelini

19 de Septiembre de 1975?


Hijo, ?Para qu? sirven gloria, estima, riqueza y salud, prosperidad, ingenio y cultura si luego al final se pierde el alma?

Estas palabras fueron motivo para muchas almas de buena voluntad, de una radical regeneraci?n espiritual o conversi?n.

Una seria y ponderada reflexi?n a esta invitaci?n m?a, puede llevar a las almas a la conquista de virtudes heroicas, a lograr la perfecci?n y santidad.

Una seria meditaci?n sobre esta advertencia? m?a ha llevado y puede llevar a muchas almas a descubrir aquella perla preciosa de la que Yo hablo en la par?bola, por la que bien vale la pena cortar netamente con el pecado, a trav?s de un resuelto desapego de los falaces? bienes y afectos de este mundo. Y seguirme en el camino del Calvario, a cambio de una inmarcesible corona de gloria eterna en la Casa de mi Padre...

Hijo, el alma en pecado es como la piedra que, de lo alto, en virtud de la ley natural de la gravedad, se precipita hacia el fondo, aumentando en su ca?da de peso y de velocidad.

El alma en pecado se precipita hacia el fondo, aumentando en su ca?da el peso de sus culpas, de sus pasiones. ?Qu? ley natural puede detener e invertir una piedra cayendo de lo alto hacia abajo? ?Qu? ley natural puede invertir la bajada hacia abajo en ascenso hacia lo alto?

Ninguna ley natural puede hacer este milagro. Solamente una ley de orden superior lo podr?a hacer.

S?lo Yo soy la ley sobrenatural, esto es la Fuerza divina que puede detener al pecador en su ruinosa bajada hacia el precipicio e invertir su rumbo de descenso en? subida, hacia lo alto, hacia la Vida.

Esto es lo que m?s ardientemente deseo hacer con todos los pecadores, pero en particular con mis sacerdotes arrollados por el maligno, por la concupiscencia del esp?ritu y de los sentidos.

Bastar?a una mirada suya hacia M? crucificado, una invocaci?n suya a mi Coraz?n misericordioso, y que seg?n el ejemplo de Pedro, me dijeran:? ??S?lvame, Se?or, porque me ahogo entre las olas!?

?Oh, hijo m?o, c?mo ser?a sol?cito en alargarles mi mano, para traerlos? a salvo!?

Yo amo a las almas?

?Te das cuenta de la tr?gica situaci?n de muchos sacerdotes m?os que est?n caminando a grandes pasos hacia la condenaci?n eterna de su alma? ?Puede haber sobre la tierra tragedia m?s grande,? m?s horrible que ?sta?

?Puede haber enga?o m?s diab?lico que el que se ha difundido en nuestros tiempos, por pseudo - maestros afirmando que el Infierno no existe y que la Misericordia divina no podr?a permitir jam?s la condenaci?n eterna de un alma? Estos propaladores de herej?as y errores quisieran anulada la Justicia divina, mientras deber?an saber que en M?, Misericordia y Justicia son indivisibles, porque en M? son la misma ?nica cosa.

Hijo m?o, Yo soy la luz que ha venido a este mundo. La luz resplandece en las tinieblas, pero las tinieblas no la han acogido.

Yo amo a las almas. Quiero la salvaci?n de las almas; para esto he venido, pero tengo necesidad de vosotros, de vuestra colaboraci?n.

Vosotros sois mis miembros, y todos los miembros tienden al mismo ?nico fin.

Yo tengo necesidad de vosotros, para que se cumpla en su plenitud el Misterio de la salvaci?n.

Seg?n mi ejemplo, s


eg?n el ejemplo de mi Madre Sant?sima, de los m?rtires, de los santos, deb?is abrazar generosamente vuestra cruz y seguirme. Si la cruz os parece pesada, vosotros sab?is que Yo estoy en vosotros para aliviar el peso.

Hijo, te he dicho y te lo repito: ?ste es un deber de justicia y de caridad; nadie se puede sustraer de ?l, mucho menos mis ministros.

No temas, estoy Yo para conducirte. Ve hacia adelante, no retrocedas y no te preocupes. Han rechazado mi Evangelio, han distorsionado mi verdad, no han cre?do a las almas v?ctimas, a las que he hablado. En sus palabras he puesto el sello de mi gracia; han resistido a todo.

He dictado a Mar?a Valtorta, alma v?ctima, una obra maravillosa. Yo soy el autor de esta obra. T? mismo te has dado cuenta de las rabiosas reacciones de Satan?s.

T? has comprobado la resistencia que muchos sacerdotes oponen a esta obra que si fuera, no digo le?da, sino estudiada y meditada llevar?a un bien grand?simo a muchas almas. Ella es fuente de seria y s?lida cultura.

Pero frente a esta obra, a la que est? reservado un gran ?xito en la Iglesia renovada, se prefiere la basura de tantas revistas y de libros de presuntuosos te?logos.

Te bendigo como siempre. ?mame mucho.


Publicado por mario.web @ 7:39
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