martes, 07 de diciembre de 2010

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 5, 17-26

Un día Jesús estaba enseñando y estaban también sentados ahí algunos fariseos y doctores de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. El poder del Señor estaba con Él para que hiciera curaciones.


Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de entrar, para colocarlo delante de Él; pero como no encontraban por dónde meterlo a causa de la muchedumbre, subieron al techo y por entre las tejas lo descolgaron en la camilla y se lo pusieron delante a Jesús. Cuando Él vio la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: «Amigo mío, se te perdonan tus pecados».


Entonces los escribas y fariseos comenzaron a pensar: «¿Quién es este individuo que así blasfema? ¿Quién, sino sólo Dios, puede perdonar los pecados?» Jesús, conociendo sus pensamientos, les replicó: «¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil decir: “Se te perdonan tus pecados” o “Levántate y anda”? Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados —dijo entonces al paralítico—: Yo te lo mando: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».


El paralítico se levantó inmediatamente, en presencia de todos, tomó la camilla donde había estado tendido y se fue a su casa glorificando a Dios. Todos quedaron atónitos y daban gloria a Dios, y llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto maravillas»

Oración introductoria

Señor, qué gran fe tenían esos hombres de los que nos habla el Evangelio. ¡Dame una fe así de gigante! Ayúdame a creer en Ti como en la Verdad misma; ayúdame a esperar en Ti como el único que nunca defrauda; ayúdame a amarte como el único totalmente amable.

Petición

Jesucristo, acrecienta mi fe en Ti y ayúdame a hacerla vida.

Meditación

“Esta narración evangélica muestra que Jesús no sólo tiene el poder de curar el cuerpo enfermo, sino que también perdona los pecados; y, es más, la curación física es signo de la curación espiritual que produce su perdón. De hecho, el pecado es una especie de parálisis del espíritu de la que sólo nos puede liberar la potencia del amor misericordioso de Dios, permitiéndonos volver a levantarnos y reemprender el camino por el camino del bien” (Benedicto XVI, 22 febrero 2009).

“El Padre de toda misericordia acoge siempre con benevolencia la oración de quien se dirige a Él. Responde a nuestra invocación y nuestra plegaria como quiere y cuando quiere, para nuestro bien y no según nuestros deseos. A nosotros nos toca discernir su respuesta y acoger como una gracia los dones que nos ofrece. Fijemos nuestros ojos en el Crucificado, con fe y valor, pues de Él proviene la Vida, el consuelo, la sanación. Miremos a Aquel que desea nuestro bien y sabe enjugar las lágrimas de nuestros ojos; aprendamos a abandonarnos en sus brazos como un niño pequeño en los brazos de su madre” (Benedicto XVI, 19 de marzo de 2009).

Reflexión apostólica

Los hombres de los que nos habla el Evangelio tenían poco de conformistas. No se resignaron ante la situación física del paralítico y, con la fe, superaron los obstáculos que les impedían llegar hasta Jesús. Nosotros, como miembros del Regnum Christi, ¿Tenemos una fe así de grande? ¿Nuestra fe nos ayuda a salir del conformismo, vivimos de forma diferente que los que no creen o seguimos las normas de comportamiento que nos marca el mundo? ¿La fe impulsa nuestra existencia y nos da la fuerza para ser distintos?

Propósito

Sufrir con paciencia y fe las dificultades y problemas que se me presenten.

Diálogo con Cristo

En esta oración, Tú me has enseñado que es imposible amarte y no comunicarte a los demás, es imposible tenerte dentro y no ser apóstol. Ayúdame a lanzarme venciendo el respeto humano, sin miedo a la entrega. Dame la gracia de superar mis conformismos y atreverme a ser cristiano con autenticidad.

“Mirarlo todo con ojos de fe. Verlo todo venido de la mano amorosísima de Dios. Lo que nos gusta, lo que nos consuela, y también lo que nos hiere y duele. Porque Él sabe hacer todo para nuestro bien.”
(Cristo al centro, n. 951)

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 19:11
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