Jueves, 23 de diciembre de 2010

Sobre el origen del adviento es preciso remontarse al siglo IV. "El Concilio de Zaragoza (a?o 380) habla de un tiempo preparatorio a la navidad, que comprende desde el 17 de diciembre, es decir, ocho d?as antes de la gran fiesta del nacimiento de Jes?s, y obliga a los cristianos a asistir todos los d?as a las reuniones eclesiales hasta en d?a 6 de enero.

En Francia, San Gregorio de Tours, menciona un per?odo de ayuno a celebrar a partir del 11 de diciembre, lo que confiri? al adviento un car?cter marcadamente penitencial... Nos consta en la Iglesia de Roma en el siglo IV una gran celebraci?n de la fiesta de la navidad... Progresivamente, seg?n se va enriqueciendo de contenido teol?gico el memorial de la <nativitas domini>, as? se va dise?ando el adviento como una aut?ntica liturgia. San Le?n magno, Obispo de Roma en el siglo V, piensa el misterio de la navidad como una preparaci?n para la pascua: el pesebre es premonici?n de la cruz y la llegada del Mes?as asumiendo la humanidad es evocaci?n de la segunda venida del Se?or, revestido de poder y gloria. De ah? que, con el paso del tiempo, el adviento en Roma revistiera esa doble perspectiva y que se mantiene hasta el d?a de hoy: celebraci?n de la parus?a del Se?or que ha de venir y tambi?n celebraci?n de aquel misterio de Cristo, su salv?fica encarnaci?n, que culmina en el misterio pascual, realizado por la muerte y resurrecci?n del Se?or. As?, pues, adviento que en cuanto vocablo pagano no significa m?s que venida o llegada, o aniversario de una venida, asume un nuevo valor sem?ntico: el de espera y el de preparaci?n".

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Escrito por Jes?s de las Heras Muela - Director de ECCLESIA


Publicado por mario.web @ 13:21
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