Martes, 28 de diciembre de 2010

Faltan pocos d?as para la Navidad aqu? en mi ciudad. Ya has salido, junto a Jos?, camino de Bel?n, Se?ora m?a...

Preparaste amorosamente la ropita del peque?o, llevas todo lo que imaginas podr?s necesitar. Jos? organiz? la log?stica del viaje, por donde ir, cuando parar, cuando llegar? cada uno en lo suyo, pero juntos. En el aire se respira ?aroma de parto?.
?C?mo quisiera acompa?arte, Se?ora m?a, en ?sta, la m?s hermosa y decisiva peregrinaci?n de la historia! ?C?mo quisiera haber sido tan s?lo uno de los perros que segu?an al asno en su camino!...

Si tanto lo deseas, hija querida ?Por qu? entonces, no vienes con nosotros? ?Vamos ... sin tanto pre?mbulo ?Vienes?

Tu voz clara, tu mirada serena, tu perfume indescriptible, le preguntan a mi pobre alma aturdida por las cosas del mundo. Tantas veces te he olvidado, Se?ora, tantas veces te he dejado esperando y, a?n as?, tu amor de madre me invita a caminar hacia Bel?n.

- ?Claro que s?, Madre querida!- te contesta mi voz en un hilo? quisiera llorar, re?r... no s? opto por seguirte.

Anochece. Nazaret ha quedado atr?s. Se han detenido a descansar un poco. Jos? junta un poco de le?a para hacer fuego. T? est?s sentada tratando de cocinar algo? justo se cruza un animal del campo, Jos? lo atrapa.

El Se?or nos mand? una buena cena, hermosa m?a te dice el esposo cuando llega con su trofeo de caza.

?l nos provee siempre, esposo m?o, sabe nuestras necesidades, pero por sobre todo, nos provee el alma con fuerza de su amor.

Te recuestas un rato, est?s cansada. Yo te observo a pocos pasos? Jos? va por m?s le?a... Miras el cielo... Le hablas a tu beb?:

?Mira amor, desde aquella estrella grande, que brilla, Pap? nos mira... ?La ves?... bueno, bueno, tranquilo, no saltes as?.- te r?es, una l?grima te acaricia la mejilla y se pierde en el viento de la noche - Amor, falta poco para llegar. ?Qu? haremos cuando sea tu tiempo? ?D?nde nacer?s? Seguro Pap? ya tiene todo preparado, yo no pregunto, soy su esclava, voy donde me mande. ?Sabes amor? Ser su esclava no es como las esclavitudes del mundo, que ahogan y atan, ser su esclava es como tener alas... como... so?ar sin l?mites. Ser su esclava es llenarse de paz, no temer, caminar confiada, saber que todo camino es trazado por sus manos, que toda circunstancia es Camino hacia el Padre. Duerme ahora, hijo m?o querido ?Sabes? Estoy impaciente por verte, por besarte, por abrazarte? pero ya habr? tiempo, ahora, hijo, ahora es tiempo de caminar...

Jos? vuelve con m?s le?a, prepara la cena, y te sirve una abundante y rica porci?n. El olor de la carne asada trepa el aire... comen alegres, riendo con recuerdos del pasado, so?ando con el d?a del nacimiento?

De pronto, les sobresalta un ruido?

Qu?date aqu? quieta, ver? lo que es...

Teme Jos? a los asaltantes que pod?an haberse escondido entre las sombras ?Qu? podr?an llevarles? Nada, pues nada tienen. El mayor de los tesoros estaba escondido en el seno pur?simo de Mar?a.

No temas, querida, es s?lo un animal vagabundo. Duerme, duerme ahora, hermosa m?a, que el viaje a?n no termina, y el d?a de ma?ana ser? largo.

Te recuestas, Se?ora m?a, cerca del fuego, Jos? te cubre delicadamente con una manta. Te quedas dormida. ?l te mira con ternura infinita. ?Qu? pensamientos estar?n cruzando por su mente y su coraz?n en estos momentos? No quiero yo moverme, pues temo me vea Jos?.

?Te piensas quedar toda la noche tras una piedra? ? el esposo voltea hacia m? y me mira con una mirada llena de paz, aunque no exenta de cierta preocupaci?n.

- Yo? lo siento, no quer?a molestar? es que?

Lo s? ?Olvidas que me cuenta todo? Ella te invit? a venir con nosotros en este viaje del 2005.

- ?Qu? dices Jos?? ?C?mo del 2005? ?No es ?ste una especie de sue?o donde yo los acompa?o en un viaje realizado hace m?s de 2000 a?os?

Pues no, querida m?a. Cada a?o, Mar?a y yo volvemos a viajar a Bel?n. Cada a?o es como si Cristo volviera a nacer. S?lo que su nacimiento no es f?sico? Jes?s quiere nacer en el coraz?n de cada uno.

- Pero? no entiendo? hay mucha gente buena en el mundo, religiosos, sacerdotes, laicos, que tambi?n quisieran acompa?arlos? ?C?mo, entonces, viajan tan solos?

Porque ?ste, mi querida, es TU viaje hacia Bel?n, nadie puede hacerlo por ti. ?ste es tu camino para dejar que Jes?s nazca en tu alma. ?ste es el viaje que debes hacer, a trav?s de las monta?as de tu coraz?n, debes cruzar los r?os de tu orgullo, que, aunque torrentosos, pueden cruzarse si te acompa?amos. Debes soportar los vientos de la soledad y la tristeza. Debes enfrentarlos y vencerlos por amor a Jes?s. ?Comprendes ahora? .

Me quedo sin palabras. Jos? es un hombre sabio, me explica lo que sucede con la sencillez de los grandes hombres. Estoy en el desierto de mi coraz?n, cuando amanezca? ?Oh Dios! Cuando amanezca se mostrar?n todos los valles, quebradas y torrentosos r?os de mi alma? ?Qu? verg?enza!. Mi coraz?n est? tan lleno de pecados, que? no s? quisiera salir corriendo pero ?Ad?nde?. Ni siquiera hallar? un lugar donde esconder mi rostro...

?Por qu? quieres esconderte? preguntas, Mar?a querida, despertando de tu reparador descanso.

- Es que Jos? me ha explicado? y temo que, al amanecer, no te guste lo que veas, Se?ora?

?Y que se supone que ver??

- Mi coraz?n, que no es como yo quisiera, que hace el mal que no quiere y no hace el bien que desea, mi torpe coraz?n, tan lleno de culpas y olvidos para contigo.

Creo, hija m?a, que no comprendes la verdadera dimensi?n del amor que Jes?s tiene por ti- y colocas tu peque?a mano sobre el vientre abultado -Jes?s estaba esperando a que t? desearas realizar este viaje, Jes?s est? esperando que t? te arrepientas de tus errores, pues ?l es manantial de misericordia, Jes?s espera que t? quieras recibirlo en tu alma. Para ello, busca el sacramento de la Reconciliaci?n. All?, ver?s c?mo el paisaje de tu coraz?n se transforma, como los r?os se vuelven calmos, las quebradas se transforman en f?rtiles valles y el desierto de tu coraz?n se llena del perfume de su Amor. Jes?s te llama, hija, te llama siempre. Desde su lastimado coraz?n, parte su pedido hasta el tuyo. El llamado es de ?l, la decisi?n, tuya? indefectiblemente tuya? Ahora descansa, el d?a de ma?ana ser? largo.

Me recuesto cerca del fuego. No puedo dormir, mas bien no puedo dejar de llorar. Tanto me amas Jes?s m?o, que haces todo esto por m?, por cada ser humano, por todos, por todos. Jos? me cubre con una manta? por fin me duermo.

Amanece. Tu esposo ha preparado un poco de pan para comer antes de reiniciar el viaje. Pan? me tiemblan las manos, lo recibo agradecida. Tiene el sabor del pan de la mesa de mi casa, el sabor conocido de las peque?as cosas de mi vida.

Nos ponemos en camino, hay viento, cuesta avanzar, Jos? y yo caminamos, Mar?a viaja sobre el animal que parece muy feliz de transportar tan preciado equipaje. Hay demasiado viento, la arena casi nos ciega, apenas si podemos conservar el rumbo.

- ?Debemos detenernos!- le grito a Jos?.

?Aqu? no, avanzaremos hasta esas rocas y buscaremos refugio!

- ?No lo lograremos, casi no se ve nada!

D?jate guiar, conozco el terreno, no temas, llegaremos ?Ves? Igual act?as en las tormentas de tu alma, en lugar de dejarte guiar por Jes?s, acampas en cualquier parte de tu dolor y te tapa la arena de la desesperaci?n.

Llegamos por fin a las rocas, que ofrec?an buen refugio. La tormenta pas?. Jos? propone seguir el viaje. Mar?a est? realmente agotada pero calla, sabe que no puede quedarse a la mitad del camino, ahora debe seguir, no hay regreso.

Anochece. Se pone fr?o. A lo lejos se divisa una fogata, Jos? nos deja en buen resguardo y se acerca a ver si son confiables. Regresa emocionado.

?Es Pablo, mi primo y unas familias m?s! Ellos tambi?n deben registrarse en Bel?n. Dicen que la ciudad esta atestada de gente. Eso me preocupa, pero ya veremos al llegar, ahora vamos, nos invitaron a compartir la cena.

Jos? avanza con el animal. Mar?a prefiere caminar un poco. Le ofrezco mi brazo, y se apoya.

?Ves hija? Muchas veces Dios nos pone buenos amigos, buenos consejeros en el camino, la decisi?n es nuestra, o quedarnos en la oscuridad de nuestra propia noche o arriesgarnos a avanzar un poco hacia aquellos que nos pueden ayudar.

La familia de Jos? se muestra amable. Mar?a tiene una sonrisa encantadora y una voz tan exquisita que todos quedan muy admirados de ella y no dejan de felicitar a Jos? por tan bella esposa.

Al amanecer seguimos caminando, Jos? se despide de su familia, ya que ellos se quedar?n en el campamento por unos d?as esperando a otros parientes.

Bel?n se dibuja n?tido en el horizonte. La gente va y viene a causa del censo. Vamos llegando, cuando Mar?a le dice a Jos?.

Esposo m?o, ya es tiempo? el ni?o nacer? pronto?

Ay?dame a encontrar un sitio para el nacimiento me pide Jos?- recuerda que debe ser digno de ?l, no por el lujo sino por la sencillez, el amor, la generosidad y la predisposici?n para recibirlo

- Pero ?D?nde encuentro ese sitio, Jos??

No lo s?, recuerda que estamos en tu coraz?n, t? lo conoces, al menos, deber?as. Busca en tu coraz?n un lugar donde Mar?a pueda dar a luz.

El lugar que Jos? me solicitaba deb?a estar libre de las espinas de mi ego?smo, protegido y al reparo de los vientos de mi ira, sin grietas, para que no le inundase la lluvia fr?a de mi falta de fe.

Jos? me pide ese lugar... antes de ponerme a buscar har? caso del consejo de Mar?a, buscar? el sacramento de la Reconciliaci?n.

Mar?a me despide?

Aqu? estaremos esperando, hija querida, ve y encuentra ese lugar para Jes?s. Dale esa alegr?a a mi Coraz?n Inmaculado, busca, hija, busca? estoy segura que ese lugar existe, pero debes encontrarlo por ti misma Recuerda, nadie puede hacer esa b?squeda por ti. Vamos, que Jes?s espera?

Abrazo a mi Madre querida con todas mis fuerzas, beso sus hermosas manos. Abrazo a Jos?, quien besa mi frente y murmura?

Conf?o en ti, s? que volver?s, s? que no nos dejar?s en espera. No te distraigas en el camino, no te distraigas, por fuerte que sea la tentaci?n. Busca, hija, que el que busca encuentra.

- Gracias, gracias- y mi voz es un susurro ahogado por el llanto.

Los dejo, cada tanto giro el rostro para verlos, a?n est?n donde les dej?, en un recodo del camino? debo encontrar el mejor lugar dentro de mi coraz?n. Queda poco tiempo. Debo encontrar ese lugar y venir por ellos para guiarlos...

S? que lo hallar?, no ser? f?cil, deber? limpiarlo, asearlo y acondicionarlo. Llenarlo de amor y de fe. Pedir? al Padre incremente mi fe? har? oraci?n, seguir? los caminos del Adviento?


Dios jam?s defrauda a los que en ?l depositan sus mejores sue?os. Recuerdo que desde setiembre vengo pensando c?mo hacer de ?sta una Navidad especial... Dios me escuch?, Mar?a me escuch?, me invit? a caminar hacia Bel?n, nos invita a todos, no la dejemos sola, esperando, en un recodo del camino...


Publicado por mario.web @ 0:56
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios