Martes, 28 de diciembre de 2010

?Salvados por la esperanza? (?Spe salvi?), la nueva enc?clica de Benedicto XVI, se publicar? el 30 de noviembre.

La segunda enc?clica de este pontificado contin?a meditando en la segunda de las virtudes teologales, despu?s de haber reflexionado sobre el amor en ?Deus caritas est? (firmada el 25 de diciembre de 2005)

Benedicto XVI reflexiona en la carta de san Pablo a los Romanos 8, 24, en la que dice: Porque nuestra salvaci?n es en esperanza; y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ?c?mo es posible esperar una cosa que se ve?.


Meditemos hoy sobre esta virtud de la Esperanza para prepararnos a esta Enc?clica del Papa:




En una esquina, junto al bar, a la entrada de un cine, en la estaci?n: en muchos lugares hombres y mujeres esperan.

Esperan. ?Qu? esperan? Cada uno espera a alguien. Al novio, una chica enamorada. A la novia, un chico que necesita algo de esperanza. Al hijo, el padre que lo vio partir un d?a hacia una guerra inesperada. Al padre, ese hijo que lo quiere otra vez en casa, despu?s de a?os sin poderse abrazar.

Esperan. ?Cu?ndo llegar?? El tiempo pasa, los minutos se hacen eternos. Los ojos giran y giran para descubrir si aquel bulto, a lo lejos, es ese ser querido, la persona esperada, la alegr?a que anhela el coraz?n.

Unos esperan y otros son esperados. Quien camina al lugar de la cita s?lo desea una cosa: que le est?n esperando. Es triste llegar al cine y no encontrarse con el amigo, o regresar al pueblo y no ver a nadie en la estaci?n. Causa un dolor inmenso descubrir que quien deb?a esperarnos ya no se encuentra en el mundo de los vivos...

Esperar y ser esperado. Podemos preguntarnos ahora: ?espera Dios? ?Le esperamos? M?s all? de las nubes y m?s ac? de las flores, donde el horizonte se viste de colores y donde los ni?os juegan a canicas, donde una anciana busca sus gafas oxidadas y donde un nieto deja su ?nintendo? para ayudar a preparar la cena.

Dios nos espera detr?s de cada pensamiento, de una l?grima, de un diploma o de un choque en carretera. Dios nos espera tambi?n cuando pecamos, cuando probamos un poco el gusto de una libertad mal usada, lejos de sus brazos y lejos, a veces, de los brazos de quienes nos aman de veras. Dios nos espera cuando permite una enfermedad o esos ratos largos, eternos, de insomnio en una noche de verano.

Nosotros, ?esperamos a Dios? ?Lo buscamos en la oficina, en la f?brica, en los campos que se visten de amapolas, en los jilgueros que cantan la ma?ana?

Esperar a Dios. No hay que ir lejos para ir a su encuentro, aunque a veces no nos resulte f?cil abrir el coraz?n a ese cari?o que nos hace desear su abrazo, porque nos abruman los mil problemas de la vida, porque nos distraen peque?os juegos o programas inform?ticos.

Esperar a Dios y ser esperados por Dios. El encuentro definitivo llegar?, para alguno, este d?a.

Una estrella se apaga y otra se enciende, mientras la luna acaricia, con suave luz, una tierra que llora a los que parten, mientras los ?ngeles del cielo inician la fiesta del banquete. Un hijo entra en casa y es abrazado por un Padre que lo esperaba con amor eterno...


Publicado por mario.web @ 0:59
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