Martes, 28 de diciembre de 2010

Intervenci?n de Juan Pablo II en la audiencia general del 18 de diciembre 2002, dedicada a la preparaci?n espiritual de la Navidad.



?Que todos los hombres lo acojan!

En este tiempo de Adviento nos acompa?a la invitaci?n del profeta Isa?as: ?Decid a los de coraz?n intranquilo: ?Animo, no tem?is! Nuestro Dios viene a salvarnos? (35, 4). Se hace m?s apremiante al acercarse la Navidad, enriqueci?ndose con la exhortaci?n a preparar el coraz?n a la acogida del Mes?as. El esperado por la gente vendr? y su salvaci?n ser? para todos los hombres.

En la Nochebuena volveremos a evocar su nacimiento en Bel?n, volveremos a vivir en cierto sentido las emociones de los pastores, su alegr?a y estupor. Contemplaremos con Mar?a y Jos? la gloria del Verbo que se ha hecho carne por nuestra redenci?n. Rezaremos para que todos los hombres acojan la vida nueva que el Hijo de Dios ha tra?do al mundo al asumir nuestra naturaleza humana.

La Liturgia del Adviento, empapada de constantes alusiones a la espera gozosa del Mes?as, nos ayuda a comprender en plenitud el valor y el significado del misterio de la Navidad. No se trata s?lo de conmemorar el acontecimiento hist?rico, que hace m?s de dos mil a?os tuvo lugar en una peque?a aldea de Judea. Es necesario comprender m?s bien que toda nuestra vida debe ser un ?adviento?, una espera vigilante de la venida definitiva de Cristo. Para predisponer nuestro esp?ritu a acoger al Se?or que, como decimos en el Credo, vendr? un d?a para juzgar a vivos y muertos, tenemos que aprender a reconocerlo en los acontecimientos de la existencia cotidiana.

El Adviento es, por tanto, por as? decir un intenso entrenamiento que nos orienta con decisi?n hacia Aqu?l que ya vino, que vendr? y que viene continuamente.

Con estos sentimientos, la Iglesia se prepara a contemplar extasiada el misterio de la Encarnaci?n. El evangelio narra la concepci?n y el nacimiento de Jes?s, y refiere las muchas circunstancias providenciales que precedieron y rodearon un acontecimiento tan prodigioso: el anuncio del ?ngel a Mar?a, el nacimiento del Bautista, el coro de los ?ngeles en Bel?n, la venida de los Magos de Oriente, las visiones de san Jos?. Son todos signos y testimonios que subrayan la divinidad de este Ni?o. En Bel?n nace el Emmanuel, el Dios con nosotros.

La Iglesia nos ofrece, en la liturgia de estos d?as, tres singulares ?gu?as?, que nos indican las actitudes que hay que asumir para salir al encuentro de este divino ?hu?sped? de la humanidad.

1. Ante todo, Isa?as, el profeta de la consolaci?n y de la esperanza, proclama un aut?ntico evangelio para el pueblo de Israel, esclavo en Babilonia, y exhorta a mantenerse vigilantes en la oraci?n para reconocer los ?signos? de la venida del Mes?as.

2. Despu?s aparece Juan el Bautista, precursor del Mes?as, que se presenta como ?voz del que clama en el desierto?, proclamando ?un bautismo de conversi?n para perd?n de los pecados? (Cf. Marcos 1, 4). Es la ?nica condici?n para reconocer al Mes?as ya presente en el mundo.

3. Por ?ltimo, est? Mar?a que, en este tiempo de preparaci?n a la Navidad, nos gu?a hacia Bel?n. Mar?a es la mujer del ?s?? que, a diferencia de Eva, hace propio y sin reservas el proyecto de Dios. Se convierte de este modo en una luz clara para nuestros pasos y el modelo m?s elevado de inspiraci?n.

Queridos hermanos y hermanas, dej?monos acompa?ar por la Virgen hacia al Se?or que viene, permaneciendo ?vigilantes en la oraci?n y exultando en la alabanza?.

A todos les deseo una buena preparaci?n para las pr?ximas fiestas navide?as.


Publicado por mario.web @ 1:37
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