Martes, 28 de diciembre de 2010

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"El reino de Dios est? cerca. Estad seguros: no tardar?"

Estas palabras, expresan el clima, impregnado de ferviente esperanza y oraci?n, de nuestra preparaci?n para las fiestas navide?as, ya cercanas.

El Adviento mantiene viva la espera de Cristo, que vendr? a visitarnos con su salvaci?n, realizando en plenitud su reino de justicia y paz. La conmemoraci?n anual del nacimiento del Mes?as en Bel?n renueva en el coraz?n de los creyentes la certeza de que Dios cumple sus promesas. Por tanto, el Adviento es un fuerte anuncio de esperanza, que toca en lo m?s hondo nuestra experiencia personal y comunitaria.

Todo hombre sue?a un mundo m?s justo y solidario, donde unas condiciones de vida dignas y una convivencia pac?fica hagan armoniosas las relaciones entre las personas y entre los pueblos. Sin embargo, con frecuencia no sucede as?. Obst?culos, contrastes y dificultades de diversos tipos abruman nuestra existencia y a veces casi la oprimen. Las fuerzas y la valent?a para comprometerse en favor del bien corren el riesgo de ceder ante el mal, que parece triunfar en ocasiones. Es especialmente en estos momentos cuando viene en nuestra ayuda la esperanza.

El misterio de la Navidad, que reviviremos dentro de pocos d?as, nos asegura que Dios es el Emmanuel, Dios con nosotros. Por eso, jam?s debemos sentirnos solos. Dios est? cerca de nosotros, se ha hecho uno de nosotros, naciendo de Mar?a. Ha compartido nuestra peregrinaci?n en la tierra, garantiz?ndonos la alegr?a y la paz a las que aspiramos en lo m?s ?ntimo de nuestro ser.

Al hombre, que busca la comuni?n con Dios, el Adviento, y sobre todo la Navidad, le recuerda que es Dios quien tom? la iniciativa de salir a su encuentro. Al hacerse ni?o, Dios asumi? nuestra naturaleza y estableci? para siempre su alianza con la humanidad entera.

Por consiguiente, podr?amos concluir que el sentido de la esperanza cristiana, que el Adviento nos vuelve a proponer, es el de la espera confiada, la disponibilidad activa y la apertura gozosa al encuentro con el Se?or. ?l vino a Bel?n para quedarse con nosotros para siempre.

Alimentemos, por tanto, amad?simos hermanos y hermanas, estos d?as de preparaci?n inmediata para la Navidad de Cristo con la luz y el calor de la esperanza.

?Feliz Adviento! y ?Feliz Navidad a todos!

Fragmento tomado de la Audiencia general del mi?rcoles. Diciembre de 2003.

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Autor: Juan Pablo II


Publicado por mario.web @ 8:25
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