Martes, 28 de diciembre de 2010

Isa?as: 25, 6-10.
San Mateo: 15, 29-37.


??D?nde vamos a conseguir, en este lugar despoblado, panes suficientes para saciar a tal muchedumbre??. Este p?rrafo del Evangelio nos ubica en una dimensi?n del Adviento muy b?sica: el hecho de que cada uno de nosotros tiene que saberse necesitado de Dios.

Es muy f?cil decir ?yo necesito a Cristo?, ?el Se?or es alguien importante para m?, ??l me hace falta?. Pero, cu?ntas veces, la experiencia nos lleva a la afirmaci?n contraria, nos lleva a pensar que somos hombres o mujeres que podemos bastarnos a nosotros mismos. En muchas ocasiones esto no lo hacemos de una forma consciente, pero s? de una forma escondida dentro de nuestro coraz?n. Y tenemos que tener muy claro que por el hecho de estar escondida, no significa que no sea efectiva y v?lida.

No basta saber que uno est? alejado de Dios, tenemos que sabernos necesitados de ?l. Solamente puede llegar a Bel?n, puede encontrarse con Cristo, aquel que lo necesita. Si no es as?, es como si uno de estos tullidos, ciegos, lisiados o mudos, de los que nos habla el Evangelio, dijese: ?Estoy tullido, estoy ciego, estoy lisiado o estoy mudo, pero yo de Jes?s no necesito nada?.

?Qu? significa necesitar a Cristo? Significa, en primer lugar, darme cuenta que ?l tiene que ser el elemento fundamental de mi vida. ?l tiene que convertirse en criterio, en norma, en ley, en orientaci?n de mi existencia. Cristo tiene que ser el punto de referencia al cual yo le pregunto, con el cual yo me conf?o, con el cual yo me presento.

Necesitar a Cristo, por otra parte, significa estar dispuesto a poner el remedio que ?l me quiera indicar, estar dispuesto a asumir todo lo que ?l me pida. Cu?ntas veces nos creemos muy inteligentes y, entonces, tomamos de Cristo lo que nos conviene tomar, la parte que nos interesa, la parte que nos satisface. Cu?ntas veces soy yo el que le dice a Cristo lo que necesito, en vez de dejar que sea ?l el que me lo indique. Cu?ntas veces no le damos a Cristo la libertad para que sea ?l el que nos diga: ?Esto es lo que t? necesitas?. Cada uno de nosotros tendr?a que revisar cu?les son las condiciones que le quiere imponer a Cristo, y preguntarse si nada m?s necesita un trocito de Cristo o lo necesita totalmente.

Pid?mosle a Nuestro Se?or que nos conceda la gracia de sentirnos necesitados de ?l. Permitamos que Cristo entre en nuestro coraz?n para que sea ?l quien gu?e nuestra vida, porque s?lo as? estaremos en el camino verdadero que conduce al encuentro con el Se?or en Bel?n.


Publicado por mario.web @ 8:36
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