Martes, 28 de diciembre de 2010

El adviento es tiempo de espera para la gran celebraci?n de la Navidad. El nacimiento de Jes?s es el gran acontecimiento largamente esperado por el Pueblo de Israel que durante tantos a?os vivi? anhelando el cumplimiento de la promesa que Dios le hab?a hecho de que le enviar?a un Salvador.

Nuestra cultura no est? habituada a esperar y nos es dif?cil comprender que el Pueblo de Israel haya esperado siglos y siglos para el cumplimiento de esta promesa. La nuestra es la cultura de la prisa, de lo inmediato, de lo ?express?. Esperar implica acomodarse al tiempo de otro y es realmente dif?cil aceptar los tiempos de ?otro? cuando no coinciden con los nuestros, incluso si son tiempos de Dios.

El Adviento nos invita a esperar el tiempo de Dios; la venida de Jes?s.

El adviento no es a?n la fiesta, sino espera, preparaci?n y expectaci?n para la gran fiesta.
El gozo propio del adviento es de quien ha recibido una promesa y espera ilusionado su cumplimiento y verificaci?n. Sin embargo, hoy ya no lo vivimos esperando una promesa. Hemos adelantado la fiesta y hemos perdido el clima de ?espera?, ?de promesa?, de ?don?.

Lo anticipamos todo: durante el adviento, nos damos regalos, los abrimos, comemos pavo, dulces, etc. No sabemos esperar. Esta anticipaci?n del festejo nos ha ?robado? el tiempo de preparaci?n espiritual propuesto por la Iglesia para una celebraci?n profunda de la Navidad, que tendr?a que ser para cada cristiano, un encuentro ?de coraz?n a coraz?n? con el Dios-ni?o, tan sencillo y peque?o, que se encuentra al alcance de todos. Actualmente hay muchos festejos ?navide?os? que nada tienen que ver con el misterio de la Navidad y muchas veces para el 24 de diciembre, ya nos encontramos cansados y agobiados; incluso ?saturados? de tantos compromisos; agotados por la prisa y el estr?s. La forma en la que solemos vivir el adviento, en lugar de prepararnos para celebrar la Fe en un clima de paz y gozo espiritual, muy probablemente nos acelera, dispersa y distrae para lo esencial.

Mar?a, la Madre que supo esperar con verdadera esperanza y gran amor, es el gran personaje del Adviento que nos ense?a a vivir este tiempo como camino hacia el portal de Bel?n, lugar de encuentro y adoraci?n del Dios-ni?o.

Tres actitudes muy hermosas de Mar?a que nos pueden ayudar a vivir este adviento son: la espera, la preparaci?n del coraz?n y la acogida sincera.

  • Mar?a espera con gozo, con profunda esperanza, la llegada de Jes?s a su vida.
  • Mar?a prepara su coraz?n con vivos sentimientos de ternura para con el Ni?o Jes?s que viene y de gratitud profunda para con Dios que cumple sus promesas.
  • Mar?a cultiva en su coraz?n una acogida generosa, abri?ndolo de par en par para que realmente entre Jes?s a su vida. Ella lo esperaba sinceramente, no lo acoge s?lo de palabra, sino que le ofrece su coraz?n.

    Que Mar?a nos ense?e a vivir este adviento en una espera gozosa; a aprovechar este tiempo para preparar nuestro coraz?n para que Jes?s realmente encuentre en ?l un lugar donde quedarse y desde el cual podamos descubrirlo como verdadero Salvador: como el Dios que viene a iluminar lo que en nuestra vida est? oscuro; a sanar lo que en nuestra vida est? enfermo; y a liberarnos de todo lo que nos impide vivir en el gozo de su Amor.

  • Publicado por mario.web @ 8:39
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