Martes, 28 de diciembre de 2010

S?, locura de Cristo:

Siendo Dios Omnipotente, fuerte, Majestad...se hace beb?, d?bil, necesitado, pobre, indefenso, digno de compasi?n, con ojos para llorar y re?r, con manos para trabajar, con cuerpo para sufrir, con coraz?n para compadecerse de nosotros, los hombres. ?No es esto locura? Si locura es exceso de algo, desconcierto, el salirse uno de sus casillas...aqu? en Bel?n Dios sali? de sus casillas divinas para tropezarse con la choza, pobre y necesitada, del hombre.

Locura precisamente porque cuando el mundo estaba en grave descomposici?n, en grave crisis moral (libertinaje), en grave degeneraci?n, en un aut?ntico colapso espiritual (basta leer el inicio de la carta a los romanos para darnos cuenta de c?mo estaba el mundo antes de que Cristo viniese por vez primera), es en ese momento cuando aparece en nuestra pobre historia humana el sol naciente que ven?a a enterrar ese ocaso ya descompuesto y en putrefacci?n. Y no s?lo crisis moral, sino tambi?n social (ociosidad: en las ma?anas se dedicaban a recibir visitas, a hablar de todo y de nada), gimnasia, sauna o ba?o y una comida de lujo); crisis econ?mica (aut?ntica bancarrota, debido al placer y al lujo).

Locura tambi?n porque viniendo como M?dico divino a sanar a un gran enfermo, la Humanidad...este enfermo no le abre las puertas, no le acepta en su mes?n, no quiere saber nada de El, y prefiere que el c?ncer que le carcome por dentro siga galopando hasta matarle el alma.

Locura porque viniendo el Mes?as por tanto tiempo esperado, nadie le reconoce, pues se present? en ropa de pordiosero.

Locura porque siendo Rey, viene en plan de mendigo, pidiendo un trozo de tierra para nacer, un latido de mujer, unos brazos que le sostengan, unos labios que le besen...y nace en un pesebre, posada ?sta indigna para un Dios, pero al parecer m?s digna que el coraz?n de los hombres.

Locura porque siendo Pastor amoroso, encuentra que sus ovejas no s?lo est?n dispersas, sino que siguen la voz de otros pastores que son ladrones y salteadores que les han manchado y robado el alma, pero que les han prometido para?sos de muerte.

Locura porque viniendo como Luz verdadera, los hombres prefirieron las tinieblas para seguir haciendo sus perversas obras.

Locura porque viniendo como Manjar y alimento, los hombres disfrutaron de los alimentos corruptibles que les dejaban m?s hastiados.

Locura porque precisamente cuando el hombre viv?a en su m?s atroz ego?smo, personificado en el tirano Herodes y en los ingratos posaderos de Jerusal?n y en la inconsciencia de casi todos los humanos...Dios viene a darnos su coraz?n, pedazo tras pedazo. Pedazo en Bel?n; el primer latido del Hijo de Dios. Pedazos en Nazaret. Pedazos en la vida p?blica. Y el ?ltimo latido en el Calvario.

El ?nico motivo que movi? a Dios a hacerse hombre fue el amor. No, no pudo ser el pecado, porque de una causa tan horrible (el pecado) no pod?a brotar un efecto tan extraordinario y generoso (la Encarnaci?n del Hijo de Dios). La causa fue el amor; y la ocasi?n para que Dios manifestara una vez m?s ese amor que le desbordaba su coraz?n fue el pecado de los hombres. Quiso, por puro amor, sin estar obligado a nada, salir a la reconquista del hombre, pues El hab?a venido a llamar a los pecadores.

Y ese amor de Cristo en la Encarnaci?n y durante toda su vida fue:

1. Incomparable y ?nico porque nos ama con todo su coraz?n. No ama como hacemos los mortales, "a ratos". Incomparable, porque nada hay que se pueda comparar con este misterio: un Dios que se hace peque?o. ?nico, porque como Dios nadie puede amarnos nunca.

2. Amor sanante porque viene a cubrir nuestras miserias, a condescender con nuestras fragilidades, a perdonar nuestros m?s hondos pecados. A pesar de que hab?a una distancia infinita entre Dios y el hombre, entre el ser y la nada, entre la santidad y el pecado...sin embargo, para el amor no hay distancias ni obst?culos invencibles. Tanto se abaj? el Hijo de Dios al hacerse hombre que san Pablo no vacila en llamar a este misterio no s?lo destrucci?n sino aut?ntico aniquilamiento: "exinanivit, formam servi accipiens": tomando la forma de siervo.

3. Amor elevante porque no s?lo limpia, sino que diviniza; no s?lo perdona, sino que da la fuerza para auparnos a besar a Dios, a abrazarle, a acunarle. Sabemos por la sana filosof?a que el amor cuando nace tiende irresistiblemente hacia la uni?n espiritual con el amado; y ese amor, cuando se consuma no es otra cosa que esa misma uni?n. Ahora bien, como el hombre no pod?a elevarse por s? mismo hacia Dios y abrazarle, entonces tuvo que ser el mismo Dios quien se agach? a nosotros, como contaba el fil?sofo chino. Pero al agacharse, Dios no perdi? nada ("Siendo El de condici?n divina...", Fp 2,6).

Navidad: desbordamiento del amor de Dios al hombre. Locura del amor de Dios. Si queremos que haya Navidad en nuestro coraz?n no tenemos otra cosa que hacer que abrir el coraz?n y aceptar esa invasi?n del amor de Dios. Ojal? que tambi?n nuestro amor a El y a nuestros hermanos tenga algo de locura, porque nos damos sin medida, sin tasa, sin regateos, sin taca?er?as.

Pidamos la locura del amor. Tenemos que incendiar este mundo y hacer de ?l un inmenso manicomio espiritual donde s?lo tengan visado los apasionados y locos por Cristo y por el Reino.


Publicado por mario.web @ 9:03
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