Martes, 28 de diciembre de 2010

La Navidad no est? en el supermercado,
ni en las tiendas de regalo.
All? se encuentran miles de objetos, de cosas , pero no a ?l.


En este tiempo cualquier tienda por necesidad tiene que estar adornada de motivos navide?os y debe vender cualquier cosa que tenga que ver con la Navidad. Y todas las familias, sin excepci?n sienten el compromiso de comprar algo para adornar a su vez la propia casa: un ?rbol, un nacimiento, foquitos, estrellas, coronas etc.

El peligro de llenarse de objetos navide?os y olvidad la Navidad es muy com?n. Hasta se puede brindar y gritar Feliz navidad y mantenerse por dentro bien triste. En la primera Navidad no hab?a cosas, s?lo estaba Jes?s. En nuestras navidades hay infinidad de cosas, ojal? tambi?n est? Jes?s. De lo contrario celebramos a un personaje famoso y el personaje no est? invitado a nuestra fiesta.

Yo no estoy en contra de todo el folklore que se utiliza en estas fiestas. Personalmente disfruto viendo las casas adornadas, las calles iluminadas, los nacimientos, los arbolitos, Todo es bienvenido, pero con la condici?n de que Jes?s, Mar?a y Jos? est?n invitados. Podr?a faltar el buey y el burro, pero no pueden faltar los tres personajes principales, sobre todo Jes?s.

La Navidad est? en una cueva de animales.
La Navidad se encuentra junto a dos personas muy humildes:
Jos? y Mar?a.
La Navidad est? en un pesebre,
Sobre unas pajas.
La Navidad es el Ni?o Jes?s.


Si es verdad lo que santa Teresa dec?a, que quien tiene a Dios nada le falta, s?lo Dios basta, en el primer portal estaba Dios, por lo tanto nada falta. Pero en mucho hogares hoy est?n todas las cosas necesarias para el goce de los sentidos, para el disfrute del cuerpo, no falta ni ?l ?rbol, ni los reg?lalos, las tarjetas de felicitaci?n, ni el pavo, ni el vino, el turr?n. Puede incluso estar el nacimiento y una de sus piezas de barro o porcelana es el ni?o Jes?s. Pero en los corazones de los miembros de esa familia puede no estar Dios. Entonces La navidad de estas personas no es Navidad, sino una caricatura de la fiesta.

Sabemos si Dios est? en un coraz?n si la persona ama a Dios, vive en gracia y amistad con ?l, si ama a su pr?jimo, si acepta con docilidad su palabra y sus mandamientos. Est? Dios en un coraz?n, aunque sea un pecador, si tiene la capacidad de arrepentirse y pedir perd?n.

La Navidad es el Ni?o Jes?s. Hay la costumbre en algunas casas de preparar todo el nacimiento unos d?as antes del 24 de diciembre, pero la cunita de la cueva est? vac?a, a?n no nace Jes?s. Podr?amos decir que todo ese nacimiento, con decenas de figuras, con monta?as, pastores y animales y r?os y casillos, no tiene sentido sino hasta que la figura principal, que por cierto es una muy peque?a, la de Jes?s, es colocada en el pesebre. Algo parecido sucede en las almas. Hasta que Jes?s no nace en el coraz?n de los hombres, no es todav?a navidad, sino s?lo una esperanza de la misma. Lo m?s importante no es nacimiento de los hogares, aunque es algo hermoso, sino el nacimiento dentro del coraz?n donde nace Dios. La cueva donde nacer?a Jes?s no era sino eso, una cueva sucia y fea, abandonada. Aquel pesebre hab?a servido solamente para depositar heno y que lo comieran los animales.

Pero el momento en que la Sant?sima Virgen coloc? a su ni?o en aquel pesebre, ?ste se convirti? en el trono de Dios y la cueva en el cielo. Nuestra alma es una cueva como aquella sucia y fea hasta que Dios la habita. Nuestro pesebre, nuestro coraz?n es s?lo un lugar para almacenar sentimientos m?s o menos buenos. Pero cuando Dios habita en ?l tambi?n nuestro coraz?n y nuestra alma se convierten en un cielo. Eso es la Navidad, el cielo en nuestra alma, Jes?s en nuestro coraz?n.


Veinticuatro de diciembre:
D?a de las ?ltimas apresuradas compras,
Para tener todo a punto.


Si los d?as anteriores a Navidad se suelen ver m?s o menos llenos los comercios y tiendas, el d?a 24 todo el mundo se echa a la calle, sobre todo los que no han sido previsores y han dejado como de costumbre todo para el final. Recuerdo haber estado un 24 de Diciembre en Santiago de Chile y haber salido a la ciudad s?lo para ver el gent?o y la fiesta. No se pod?a caminar, te tropezabas con gente cargando bolsas y m?s bolsas, entrando y saliendo de las tiendas. Los vendedores ataread?simos pero felices. As? como al d?a siguiente hay un gran silencio alrededor de las tiendas y los supermercados. Lo que se compr? y se compro y lo que no, se qued? sin vender.

Que este d?a y esta noche
se derrame sobre nuestras familias
la paz que anunciaron los ?ngeles:
Paz a los hombres que ama el Se?or.


Brindemos con nuestro vino y con nuestra comida de Navidad por la venida del Hijo de Dios. Si alg?n d?a tenemos raz?n para estar felices es el d?a de Navidad. Ha llegado la salvaci?n en ese ni?o Dios, ha venido para todos.

?Feliz Navidad para todos:
para los buenos y para los menos buenos!
Porque para todos viene Dios,
Ojal? que estos d?as
nos volvamos hombres de buena voluntad
Que haya m?s bondad, m?s sonrisas,
M?s amor, m?s generosidad.
Y no olvidarnos de dar las gracias
Al protagonista de la fiesta, a Jes?s.


Una invitaci?n urgente: As? como sacamos a la calle en grandes botes la basura de la casa y del jard?n, en estos d?as recojamos toda la basura de nuestro coraz?n: todos los rencores, todos los desalientos y desesperaciones, todos los malos sentimientos de envidia, de pereza, de vanidad y arroj?moslos bien lejos de nosotros. Disfrutemos de un coraz?n puro y lleno de amor hacia los dem?s. D?monos ese regalo y d?moselo a Jes?s.

Algunos van a necesitar un trailer para tanta basura del coraz?n. Bien, pidan un trailer para vaciar lo de tanta miseria y pidan otro para llenarlo de los regalos que El Ni?o Dios nos trae del cielo, como es la caridad, la bondad, la pureza, la confianza?.


Cuanto trabajan los carteros en estos d?as de Navidad!
?Cuanta felicidad y cuantos buenos deseos
se mandan los hombres unos a otros!
?Qui?n no recibe una dos, decenas de tarjetas de Navidad?


Y todas las tarjetas tienen el mismo o parecido texto en los diferentes idiomas, un texto de felicidad, de amor. Todos son buenos sentimientos y buenos deseos. Como si de repente fuera verdad aquello de amaos los unos a los otros como Yo os he amado.


De tanto desear a los dem?s que lo pasen bien, algo se les pega, y realmente lo pasan mejor.
Y, as?, se cumple una ley muy importante:
Feliz es el que regala felicidad,
el que desea sinceramente ver a los dem?s felices.


Es cierto que la felicidad se encuentra tratando de hacer felices a los dem?s. Dec?a el psic?logo Adler, disc?pulo del famoso Freud, que para curar la tristeza profunda hab?a que hacer durante dos semanas un favor cada d?a a otra persona. Si alguno sufre de esta clase de tristeza puede hacer el experimento, un favor o un acto de bondad cada d?a a otra persona, durante dos semanas.

Imag?nense lo que fue la vida de Cristo, cuando san Pedro la defini? as?: Pas? haciendo el bien. No dos semanas ni un acto de bondad cada d?a, sino toda una vida y actos de bondad a cada momento. Ese es el Dios Amor. Si ese Dios viene en Navidad, nuevamente pasar? haciendo el bien a todos los hombres y a todas las familias que le abran la puerta.

Ahora pensemos que Dios viene en la pobreza, como un ni?o necesitado de cari?o y atenciones. Ahora es el momento de tener caridad con Dios, de hacer con ?l al menos un acto de bondad cada uno de esos d?as. Ser?a muy triste que le ofreci?ramos como toda mansi?n una cueva llena de suciedad y telara?as. Ofrezc?mosle el calor de nuestro coraz?n, la amistad m?s entra?able a nuestro mejor Amigo.


Yo quisiera desde aqu?
Enviar mi mejor deseo de feliz navidad
A los que no reciben una tarjeta,
A los que pasan la Navidad tras las rejas o en soledad?
O en una cama de hospital.
Dios ir? tambi?n al hospital,
A la c?rcel, a los caminos solitarios


Dios viene para todos. No te sientas excluido. A un ladr?n que le pidi? *Acu?rdate de m?, cuando est?s en tu Reino*, le respondi?: Hoy estar?s conmigo en el para?so. Si te sientes pecador, recuerda que El dir? cuando sea adulto: Hay m?s alegr?a por un pecador que se convierte que por noventa y nueve que no necesitan convertirse.
Indudablemente que los que m?s pueden alegrar en esta Navidad a Dios son los que se arrepienten de su mala vida y se convierten a ?l. Si alguna vez lo piensas hacer, ?por qu? no ahora? Y si dices que ahora no, ?por qu? dices que m?s adelante? ?Tendr?s tiempo, tendr?s deseos de hacerlo? Es mejor enfrentar a Dios como ni?o que enfrentarlo como Juez. El tribunal de la misericordia es mejor que el tribunal de la justicia. Jes?s viene es esta Navidad no como juez sino como Salvador, viene como Misericordia hecha carne de ni?o.


Dios se sabe el nombre de todos los infelices?
Y a todos les quiere dar su paz?
Si le abren la puerta del coraz?n.


No pide dinero, no pide grandes cosas; pide un poco de humildad y un poco de amor. ?Qui?n no se lo puede dar? ?Qui?n no se lo quiere dar? Lo poco que pide est? en grande contraste con lo que nos da. El ciento por uno y la vida eterna. ?Qui?n da m?s? Si Cristo asistiera a una subasta, ganar?a todas, porque nadie se atreve a superar su oferta. Pues en esa subasta estamos. Cristo ofrece el ciento por uno a todos los que dejan algo por su Reino, adem?s de premiar con la vida eterna.

Yo creo que los que dan las espaldas a Cristo son m?s tontos que malos, porque si creyesen en la oferta, todos se quedar?an. F?jate bien, si est?s alejado de Cristo eres m?s tonto que malo, aunque seas tambi?n malo. Es demasiado lo que te pierdes, pero eres libre de perderlo y de seguirlo perdiendo. Si has estado toda una vida alejado de Dios, has perdido demasiado, demasiada paz, alegr?a, realizaci?n. Pero eres libre de seguir perdiendo demasiado por el resto de tus d?as. T? ver?s lo que haces. Dios te ama, pero no te obliga, Dios te ofrece el cielo y la felicidad, pero no a la fuerza. Si quieres?

Hay que decirlo muy alto y muy claro: la mayor desgracia, la peor locura, la m?xima torpeza es perder a Dios y su cielo para siempre. Los que viven habitualmente en pecado est?n en esta lista, a menos que tengan tiempo y humor para arrepentirse y volver a Dios.
Es precisamente el due?o de ese cielo el que lo ha dicho para el que lo quiera escuchar: ?De qu? le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?

Te encuentras por la calle, corriendo a tu derecha e izquierda en la autopista, en el s?per, a miles de gentes que se matan por ganar algunos centavos m?s y no mueven un dedo por el cielo, m?s a?n miran con desprecio a los que alaban a Dios, a los que van a las iglesias, a los que invocan a Mar?a. ?Qui?n les convencer? de que est?n en un grave error?

Los verdaderamente ricos no son los millonarios de d?lares, sino los que aman a Dios, los que escuchan humildemente su palabra, los que tratan con todas sus fuerzas de cumplir sus mandamientos, los que se esfuerzan sinceramente en vivir la Navidad. Dios de los ej?rcitos se disfraza de ni?o, por eso se le puede pisar o empujar o despreciar. Pero han de saber todos que ese ni?o d?bil, impotente, que llora y tiene fr?o es el que ha creado los cielos y la tierra y todas las riquezas del mundo. Yo prefiero ser amigo de ?l que de los millones de d?lares.

?Qu? contraste tan brutal ofrecen los santos, que se han despojado de todo, que han dejado todas las cosas para quedarse con Jes?s s?lo. Mi Dios y mi todo. Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta. S? en quien he cre?do y estoy muy tranquilo. Nos has hecho, Se?or, para ti y nuestro coraz?n estar? insatisfecho hasta que descanse en Ti.

Cristo es mi Dios, mi gran amigo, mi compa?ero, mi Padre, mi grande y ?nico amor y la ?nica raz?n de mi existencia.

Por ?ltimo quiero recordar aquel soneto verdaderamente inspirado y adem?s tan verdadero:
No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido, para dejar, por eso, de ofenderte. T? me mueves, Se?or, mu?veme el verte, clavado en una cruz y escarnecido; mu?veme ver tu cuerpo tan herido, mu?venme tus afrentas y tu muerte. Mu?veme, en fin, tu amor, y en tal manera que, aunque no hubiera cielo, yo te amara y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero, no esperara, lo mismo que te quiero, te quisiera.

Cada uno tiene que decir su propia oraci?n a Jes?s, o su propio villancico en esta Navidad. T? tienes que decirle, como los sanos, en tus propias palabras: Mi Dios y mi todo. Me quedo contigo.

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Fuente: Catholic.net
Autor: P. Mariano de Blas LC


Publicado por mario.web @ 9:22
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