Martes, 28 de diciembre de 2010

?Adoro Te devote, latens Deitas?

En esta Noche resuenan en mi coraz?n las primeras palabras del c?lebre himno eucar?stico, que me acompa?a d?a a d?a en la Eucarist?a.

En el Hijo de la Virgen, ?envuelto en pa?ales? y ?acostado en un pesebre? (cf. Lc 2,12), reconocemos y adoramos ?el pan bajado del cielo? (Jn 6,41.51), el Redentor venido a la tierra para dar la vida al mundo.

?Bel?n! La ciudad donde seg?n las Escrituras naci? Jes?s, en lengua hebrea, significa ?casa del pan?. All?, pues, deb?a nacer el Mes?as, que m?s tarde dir?a de s? mismo: ?Yo soy el pan de vida? (Jn 6,35.48).

En Bel?n naci? Aqu?l que, bajo el signo del pan partido, dejar?a el memorial de la Pascua. Por esto, la adoraci?n del Ni?o Jes?s, en la Noche Santa, se convierte en adoraci?n eucar?stica.

Te adoramos, Se?or, presente realmente en el Sacramento del altar, Pan vivo que das vida al hombre. Te reconocemos como nuestro ?nico Dios, fr?gil Ni?o que est?s indefenso en el pesebre. ?En la plenitud de los tiempos, te hiciste hombre entre los hombres para unir el fin con el principio, es decir, al hombre con Dios? (cf. S. Ireneo, Adv. haer., IV,20,4).

Naciste en est Noche, divino Redentor nuestro, y, por nosotros, peregrino por los senderos del tiempo, te hiciste alimento de vida eterna.

?Acu?rdate de nosotros, Hijo eterno de Dios, que te encarnaste en el seno de la Virgen Mar?a! Te necesita la humanidad entera, marcada por tantas pruebas y dificultades.

?Qu?date con nosotros, Pan vivo bajado del Cielo para nuestra salvaci?n! ?Qu?date con nosotros para siempre! Am?n.



Te adoro con devoci?n

Te adoro con devoci?n, Divinidad oculta,
verdaderamente escondido bajo estas apariencias.
A ti se somete mi coraz?n por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.

La vista, el tacto, el gusto, se equivocan sobre ti,
pero basta con el o?do para creer con firmeza.
Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es m?s cierto que esta palabra de Verdad.

En la Cruz se escond?a s?lo la divinidad,
pero aqu? tambi?n se esconde la humanidad;
Creo y confieso ambas cosas,
pido lo que pidi? el ladr?n arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tom?s,
pero confieso que eres mi Dios;
Haz que yo crea m?s y m?s en Ti,
que en Ti espere; que te ame.

?Oh, memorial de la Muerte del Se?or!
Pan vivo que da la vida al hombre:
Conc?dele a mi alma que de ti viva,
y que siempre saboree tu dulzura.

Se?or Jes?s, bondadoso pel?cano,
l?mpiame, a m? inmundo, con tu sangre,
De la que una sola gota puede liberar
de todos los cr?menes al mundo entero.

Jes?s, a quien ahora veo oculto,
te ruego que se cumpla lo que tanto ans?o:
Que al mirar tu rostro ya no oculto
sea yo feliz viendo tu gloria. Am?n.



MISA DE NOCHEBUENA. HOMIL?A DEL PAPA JUAN PABLO II Viernes 24 de diciembre de 2004


Publicado por mario.web @ 10:01
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