Martes, 28 de diciembre de 2010

Nos gusta mucho mirar los males que padece nuestro mundo, la sociedad que nos rodea. Y no es porque seamos pesimistas, o porque tengamos man?as autodestructivas o masoquistas, como se dice, ?no!... Si miramos nosotros el mal, es porque queremos oponerle el bien.

Tenemos el optimismo debido, sabiendo que los males se pueden remediar cuando nosotros les aplicamos los medios oportunos. Es lo que hacemos en nuestros mensajes siempre que sacamos a relucir algunos males: es porque sabemos que aplicamos a la enfermedad la medicina apropiada.

Hoy, por ejemplo, me gustar?a tender de nuevo una mirada al mundo nuestro. El que ha perdido el sentido del pecado, el de las guerras, el de la droga, el del sexo desbordado, el del tr?fico de la mujer y de los menores para la prostituci?n, el del materialismo, el de la rebeld?a juvenil, el del infanticidio con el aborto despiadado, el del paganismo galopante... ?De veras que no tiene remedio tanto mal?...


Digo esto, porque se me ocurre una an?cdota muy interesante:

A mitades del siglo diecinueve, el Papa P?o IX estaba muy preocupado por los males que aquejaban al mundo. Le obsesionaba, sobre todo, el avance del Racionalismo que amenazaba gravemente el por-venir de la Iglesia. El Papa meditaba, expon?a sus temores, consultaba. Y un Cardenal, famoso en la Roma de entonces por el mont?n de lenguas que hablaba, le dec?a repetidamente al Papa:

- Santidad, defina el dogma de la Inmaculada Concepci?n.

El insigne Cardenal sab?a lo que se dec?a. Ven?a a decirle al Papa:

- Proponga al mundo, Santo Padre, un ideal muy alto de santidad, de belleza y de pureza.

El Papa le hizo caso y defini? el dogma de la Inmaculada.


El Cielo, con las apariciones de Lourdes cuatro a?os despu?s, vino a ratificar el gesto del Vicario de Jesucristo.

El Racionalismo encontr? una roca de contenci?n en su avance. Y la piedad cristiana se acrecent? enormemente con la devoci?n a la Virgen Inmaculada.

Ahora nos podemos preguntar nosotros. - ?Nos encontramos hoy mejor o peor que en los tiempos del Papa P?o IX? ?Tenemos o no tenemos derecho a estar preocupados? ?Nos importa o no nos importa que muchos deserten de su fe; que se acomoden a un mundo cada vez m?s secularizado; que acepten pr?cticas totalmente paganas; que se rebelen contra la Iglesia y su Autoridad; en una palabra, que se vayan alejando cada vez m?s de Dios?...
Nos preocupa esto, y mucho, a los que nos llamamos cristianos y cat?licos, porque sabemos el riesgo que muchas almas corren de perderse.

Pero, al mismo tiempo, ?no sabremos oponernos eficazmente para detener el mal y promover el bien?... ?No podremos hoy volver tambi?n los ojos a la Inmaculada Virgen Mar?a?...

Si vivimos nosotros el amor, la invocaci?n, la imitaci?n de la Virgen, y si lo hacemos vivir a los dem?s, promoviendo su devoci?n, ?no pondr?amos el remedio de los remedios a muchos de los males que nos rodean?
La salvaci?n nos vendr? siempre de Dios por Jesucristo. Pero, es que Jesucristo y Dios han tenido la elegancia con su Madre de confiarle a Ella los problemas m?s grandes de la Iglesia.

Adem?s, nos la han propuesto como el modelo y el ejemplar de lo que Dios quiere de nosotros. ?Qu? ocurrir?a entonces, si amamos a la Virgen y la hacemos amar?...

?Mirar a la Inmaculada, triunfadora del demonio en el primer instante de su Concepci?n, y dejarle al Maligno que avance por el mundo, destruyendo el Reino de Dios?... Imposible.

?Mirar a Mar?a, ideal de pureza sin mancha alguna, y seguir sus hijos como v?ctimas vencidas de la impureza?... Imposible.

?Mirar a Mar?a, la Mujer elevada a la m?xima altura de Dios, honor y orgullo de la Humanidad, y no respetar, defender, promover y amar a la mujer como lo hacemos con Mar?a?... Imposible.

?Mirar a Mar?a e invocarla, para que ayude hoy a la Iglesia, como la ayud? en los momentos dif?ciles de otros tiempos, y que Ella nos abandone a nuestra pobre suerte?... Imposible.

Todas esas cosas son imposibles porque Mar?a tiene un Coraz?n de Madre. Y es imposible que la Madre permanezca indiferente a los males de sus hijos.

Ciertamente que habremos de contar siempre con la malicia humana, guiada por el enemigo que desde el para?so nos persigue a muerte para evitar nuestra salvaci?n, llevado del odio que le tiene a Dios y la envidia con que nos mira a los redimidos. Dios previno esta lucha entre el drag?n y la Mujer, pero la victoria definitiva se la asign? a la Mujer y no al drag?n. Mar?a, Mujer delicada y Madre tierna, se presenta al mismo tiempo en la Biblia como una guerrera invencible en las batallas de Dios.

?Virgen Mar?a! El mal del mundo es muy grande. Pero el bien que encierras en tu Coraz?n Inmaculado es mucho mayor. La Iglesia, Pueblo y Familia de Dios, te invoca confiada. ?Qui?n va a poder m?s, el enemigo o T??....


Publicado por mario.web @ 10:57
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