Martes, 28 de diciembre de 2010

Siempre me ha gustado pasar a saludar a los ni?os en sus salones de clases. Me parecen muy simp?ticos en el momento en que dan su opini?n personal o cuando hablan de alg?n tema en el que se sienten especializados.

Hace unos a?os fui a un colegio en el mes de diciembre. Para introducir una pl?tica quise hacer participar a los ni?os pregunt?ndoles c?mo pasaban las fiestas navide?as en su familia. Varios levantaron la mano y me dec?an en pocas palabras lo primero que se les ven?a a la mente. "Ponemos el arbolito de Navidad". "Cenamos en casa de la abuela con mis t?os y primos". Vamos a esquiar a la nieve". "Nos quedamos en casa". "Abrimos los regalos que nos trae Santa Claus".

Recib? todo tipo de respuestas, pero, para mi asombro, no obtuve la que deseaba. En la ?ltima fila de bancas vi una ni?ita rubia con la cabeza agachada. Le pregunte: "y t? ?qu? haces durante las fiestas navide?as con tu familia?". Levant? la cabeza y se me quedo viendo con sus inmensos y luminosos ojos azules. Me respondi? con una voz apagada y t?mida que apenas era impulsada por el aire de sus peque?os pulmones: "festejamos el nacimiento del ni?o Jes?s". ?Esa era la respuesta que esperaba!

Es excelente planear unas buenas vacaciones familiares. Tambi?n ayuda al ambiente festivo y de alegr?a una casa con adornos navide?os. Pero no podemos preocuparnos tanto de todo ello, y "Sagrada Familia fuera de casa". En ocasiones descubrimos que la gente se ha olvidado de lo fundamental.

Claro que no nos hemos ido hasta ese extremo. Nuestras tradiciones religiosas en la celebraci?n de la Navidad siguen vivas. Es hermoso ver a las familias prepar?ndose con entusiasmo en la presentaci?n de pastorelas. Las tradicionales posadas a?n contin?an. A veces hasta nos llevamos al burro a la fiesta para subir a la muchacha que representar? a la Virgen Mar?a. Las pi?atas, los aguinaldos, los tamales. Decoramos nuestros "nacimientos" con figuritas, luces, musgo y heno. Todo esto nos trae muchos y buenos recuerdos.

Refleja un coraz?n sensible a la fe. Una fe sencilla y llena de amor. El ni?o Jes?s todav?a est? en el nacimiento de nuestras casas y lo acogemos en el "pesebre" de nuestros corazones.

Lo importante es no pasar estas celebraciones acostumbrados por ser un a?o m?s. Es necesario que reflexionemos en el sentido de la venida de nuestro Salvador a este mundo. Si ?l vino por amor, con ese mismo amor hay que recibirlo.

Dos mil a?os han pasado. Nadie lo recordar?a en la historia, pero ese ni?o hoy es todo un acontecimiento. Est? en la mente y en los corazones de millones de personas.

Naci? en Bel?n, un pueblito de Judea; sigue naciendo en cada uno de nosotros. Vivi? en Nazareth; hoy habita en casi todos los rincones de nuestro planeta. Ni siquiera fue reconocido como pr?ncipe en sus tiempos; ahora lo veneramos como el Rey de reyes.

Es el Ni?o Jes?s quien nos recuerda su amor naciendo nuevamente esta Navidad. Es ?l quien vino. ?Estamos celebrando su venida entre nosotros?

Recuerda el maravilloso misterio de amor y reza. Acoge a nuestro Rey que ha nacido en medio de la humildad. No s?lo hay que contemplar c?mo Mar?a, su madre, lo acuesta en el pesebre. P?dele con todo tu amor que te permita cargarlo en tus brazos y ac?gelo en tu coraz?n.

Ese ni?o ha venido al mundo por ti y por m?. Nos trae el amor y la salvaci?n. ?C?mo no lo vamos a acoger preparando nuestro pesebre? ?C?mo no vamos a prepararle un lugar en nuestro coraz?n?


Publicado por mario.web @ 12:19
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