Martes, 28 de diciembre de 2010

Cristo en su Navidad es el puente tendido por Dios para acercarse a los hombres que ?l ama

Cuentan que dos hermanos Roger y Alfonso cuyos terrenos colindaban, divididos s?lo por un caudaloso r?o, un d?a tuvieron un altercado muy grande, al grado que Alfonso el hermano mayor qued? fuertemente resentido. Llam? ?ste a un carpintero, le narr? lo del enojo con su hermano, le indic? que estar?a de viaje por alg?n tiempo y se?alando los l?mites del terreno, le indic? que cerca del granero hab?a suficiente madera, para que hiciera algo, porque no quer?a volver a ver por mucho tiempo a su hermano.

El tiempo pas?, y a su vuelta, lo primero que hizo fue ir hasta el l?mite de sus terrenos, y se encontr? con gran sorpresa de su parte, que el carpintero hab?a construido precisamente un puente en el r?o que separaba su terreno del de su hermano. Y m?s grande fue su sorpresa, al darse cuenta de que su hermano Roger estaba cruzando el puente con paso firme y decidido y cuando estuvo cerca, lo abraz? efusivamente y le manifest? que cuando comenzaron a construir el puente, ?l percibi? la se?al del perd?n de su hermano, y que ahora que ?l, Alfonso volv?a, quer?a manifestarle su verg?enza por haberlo ofendido y quer?a pedirle perd?n por la ofensa cometida.

La f?bula no es lo mejor para situarnos, pero as? quiero imaginarme hoy la llegada del Hijo de Dios, Jesucristo, hasta nuestra carne, hasta nuestra morada, convirti?ndose ?l mismo en el puente que unir?a para siempre a nuestra humanidad ca?da, pecadora, desquiciada por su propio pecado, al Padre que dolorido, vio que el hombre, su creaci?n m?xima, en quien hab?a puesto todo su amor y todo su cari?o al crearle al frente de todo el universo, se le escapaba de sus manos.

Los te?logos dicen que Cristo vino a causa de nuestro pecado, yo prefiero decir que Cristo vino porque Dios nos amaba y porque quer?a hacer sentir precisamente su amor entre nosotros. Yo me siento orgulloso porque mi Buen Padre Dios me ama, y estoy seguro de que si no hubiera habido ninguna otra persona en el mundo, por m? y por ti, Cristo Jes?s se habr?a encarnado. De hecho hay quien afirma que la Creaci?n no estar?a completa sin la venida de Cristo al mundo. As?, Cristo Jes?s llega a ser entonces el culmen de la obra de la Creaci?n, y cuando ?ste se encarna en Mar?a, la Madre del Se?or, todo est? listo para la redenci?n del g?nero humano.

Para esta Navidad me hab?a propuesto ser sumamente breve, para dar espacio a que en el interior del coraz?n, cada uno de nosotros sepamos acoger el misterio de todo un Dios que quiere hacerse hombre entre los hombres para llevarlos hacia ?l. Reciban tres consideraciones.

Primera: Es interesant?simo como San Mateo y San Lucas construyen artificiosamente pero con todo realismo, la genealog?a de Cristo. Hay que caer en la cuenta de c?mo los evangelistas tuvieron buen cuidado de situar perfectamente a Cristo en la historia y en la geograf?a, y por eso hacen remontar a Cristo hasta situarlo como descendiente de Abraham e incluso de Ad?n, el primero de los mortales sobre la tierra, para indicarnos hasta el cansancio que ?l se convierte en el Salvador de todos los hombres. Y sorprende que en su genealog?a, no se dieran a la tarea de ?limpiar? los tipos indeseables y las mujeres que no aparecen en la Escritura como de lo mejor, as? aparecen algunos incestuosos, adulterinos otros, y aparecen tambi?n cuatro mujeres, cosa inaudita, porque en la sociedad machista en que vivi?, la mujer no tenia que ser situada para nada en una genealog?a, porque ella era solo la que ?engendraba? para el hombre y nada m?s. Por cierto que esas mujeres, por lo menos tres de ellas, no tuvieron una conducta francamente recomendable. Y si se las nombra, es para que quede claro que siendo ellas pecadoras, le dar?n oportunidad a Cristo de venir a salvar a su pueblo de todos sus pecados, adem?s, porque siendo ellas extranjeras, Cristo tendr? la oportunidad de decir que la salvaci?n es para todos los hombres y no solo para los orgullosos hebreos, y finalmente, si se las cita es porque ellas realizaron hechos muy benem?ritos para el pueblo de Israel, y quisieron situarse al lado de los que esperaban la promesa de un futuro salvador.

Segunda. Otra de las sorpresas que nos deparan los Evangelistas es que trat?ndose de un hecho tan singular que parti? en dos la historia de los hombres, ellos le dediquen tan solo unos cu?ntos renglones. A nosotros nos hubieran gustado muchos de los detalles que rodearon el gran acontecimiento del Hijo de Dios que se hace hombre. Pero en cambio, se detienen a considerar que los primeros que conocen del nacimiento de Jes?s son los pastores, considerados despreciables en ese tiempo, como s?mbolo de todos los hombres a los que Cristo viene a salvar. Ellos que recibieron la noticia del nacimiento del Salvador, conf?an en el ?ngel que les invita a ir a buscarlo. Ellos le creen y encuentran al ni?o Dios en brazos de su Madre y lo aceptan como signo de Dios, conf?an en la palabra salvadora y glorifican al Se?or ofreciendo sus propios dones. Es la actitud que se nos invita a adoptar en esta Navidad, conocer al Hijo de Dios, al hijo de Mar?a, amarlo con todas las fibras del coraz?n y comenzar a imitarle en su ternura y su predilecci?n por los m?s peque?os de los hombres.

Tercera. Si vemos que los evangelistas conceden tan poco espacio al acontecimiento ocurrido en la oscura aldea de Bel?n, tiene que ser por alguna raz?n poderosa, y en ese sentido el que nos da la clave es el Ap?stol San Juan, que en el pr?logo de su Evangelio, nos sit?a ante el Cristo con las verdaderas dimensiones del Hijo de Dios.

San Juan nos va a situar a Cristo como el que tiene la Palabra, el que ES la Palabra, para responder a aquellos que piensan en un Dios lejano, ocupado en sus propias cosas, y casi como un perro mudo que tiene nada que decir a los hombres. ?l es el que viene a dar respuesta a ese gran sector de la poblaci?n que crece d?a con d?a, de hombres ateos, haci?ndoles sentir la cercan?a de un Dios que tiene muchas cosas que decir, que va a explicarnos nuestra vida y nuestra incorporaci?n al Dios que tiene en Cristo un nombre, una historia, una geograf?a, un coraz?n para amar y una salvaci?n que ofrecer. San Juan nos hablar? entonces de Cristo visto como el Verbo, la Vida, la Luz, la Gloria y la verdad y sobre todo nos hablar? de Cristo como el Resucitado, como el Cristo Pascual que invita a seguirlo rumbo al Padre.

Dime c?mo celebras tu Navidad, y te dir? que clase de cristiano eres.


Publicado por mario.web @ 12:39
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