Jueves, 30 de diciembre de 2010


Santa Mar?a de la alegr?a y la esperanza, danos deseos de recibir a tu Hijo Jesucristo levantando los ojos a lo alto.

Segundo domingo de Adviento

En el siglo II antes de Cristo, el profeta Jerem?as sosten?a la fe del pueblo hebreo, deportado en tierras extra?as, y su secretario, su amanuense, Baruc, tambi?n se sinti? con derecho a dejarnos por escrito un librito consolador, alentando la esperanza del pueblo en el d?a de su retorno a la tierra prometida, al a?orado templo de Jerusal?n, despu?s de amargosa?os en la deportaci?n.

No le sali? tan mal el verso al secretario, pues en sus p?ginas podemos vivir la ilusi?n del pueblo que regresa entre cantos de victoria y alabanza, y a nosotros nos permite vivir hoy con Mar?a, los d?as previos a la venida de su Hijo Jesucristo.

Podemos ir desgranando algunos de sus renglones, con el cari?o con que Mar?a fue preparando pobremente la ropita de su hijo para el momento de su nacimiento.

?Jerusal?n, desp?jate de tus vestidos de luto y aflicci?n, y v?stete para siempre con el esplendor de la gloria que Dios te da; envu?lvete en el manto de la justicia de Dios y adorna tu cabeza con la diadema de la gloria del Eterno, porque Dios mostrar? tu grandeza a cuantos viven bajo el cielo?.


?C?mo me gustar?a hoy que todos los j?venes, que gustan vestir de negro, pintando suspropios labios de negro, dirigi?ndose a espect?culos donde se encuentran de todo menos la paz, el sosiego y el silencio, pudieran escuchar al Profeta!

No puede haber luto y aflicci?n donde est? el Hijo del Alt?simo, donde est? el que dej? su gloria para darnos a nosotros el amor y la paz. Deja, joven, que Dios te d? su manto, y adorne tu frente con diadema de gloria y esperanza.

?Ponte de pie, Jerusal?n, sube a la altura, levanta los ojos y contempla a tus hijos, reunidos de oriente y de occidente, a la voz del Esp?ritu, gozosos porque Dios se acord? de ellos. Salieron a pie, llevados por los enemigos, pero Dios te los devuelve llenos de gloria, como pr?ncipes reales?.


Pienso en las madres, que llenas de angustia, despu?s de haber insistido in?tilmente con sus hijos de preferir la tranquilidad de la casa paterna, suelen ir en desbandada, engrupos, a los ?antros? o a las ?disco?, incapaces de oponerse, casi arrastrados, por los enemigos, el placer, la diversi?n, la violencia, el desenfreno, la lujuria, los excesos en la bebida.

Ponte de pie? sube a la altura? levanta los ojos, Dios te los regresa, llegan no buscando el jerg?n, la cobija, la oscuridad para medio descansar despu?s de una noche de aventura? Dios te los devuelve? como pr?ncipes reales.

Eso es lo que hace con nosotros el Se?or, despu?s de la noche del pecado, Cristo acompa?a a nuestra humanidad, a cada uno de los hombres, y nos hace hijos de la luz, de la esperanza, del amor, del gozo que nadie podr? arrebatarnos, porque es fruto de su amor, de su entrega, de su donaci?n.

El Salvador vendr?, ?l est? por llegar, pero ya Baruc, y luego Juan el Bautista, invitar?an a su pueblo, y es lainvitaci?n de la Iglesia, a preparar los caminos, abrir los corazones, para que la ayuda que nos viene del exterior, encuentre causes para llegar hasta el ?ltimo de los moradores.

?Qu? dif?cil es llegar con la ayuda, con los v?veres y las medicinas, despu?s de una inundaci?n o de un terremoto, cuando no existen carreteras ni caminos!

Por eso, ?Dios ha ordenado que se abajen todas las monta?as y todas las colinas, que se rellenen los valles hasta aplanar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios?.

A?n hay en nuestro coraz?n muchas monta?as de orgullo, de vanidad, de autosuficiencia, y muchas hondonadas, muchos precipicios oscuros a los que el Se?or tiene que llegar, para que vengan con ?l la luz y la paz del coraz?n.

?Los bosques y los ?rboles fragantes le dar?n sombra por orden de Dios.Porque el Se?or guiar? a Israel en medio de la alegr?a y a la luz de su gloria, escolt?ndolo con su misericordia y su justicia?.


?l nos guiar?, esa es su misi?n, es la misi?n de Cristo entre nosotros, guiar, conducir, alentar, vigorizar los corazones, desentumecer las rodillas, como gusta decir Juan Pablo II, que ya no puede moverse f?sicamente, pero que alienta, que conduce, hasta elevar nuestras miradas al Salvador.

Y aqu? conectamos con San Pablo, que recomienda que el amor de Cristo ?Siga creciendo m?s y m?s y se traduzca en un mayor conocimiento y sensibilidad espiritual. As? podr?n escoger siempre lo mejor y llegar?n limpios e irreprochables al d?a de la venida de Cristo, llenos de los frutos de la justicia, que nos viene de Cristo Jes?s, para gloria y alabanza de Dios?.

Eso es lo que nos hace falta: crecerm?s y m?s en Cristo Jes?s para poder escoger siempre lo mejor y llegar limpios.

Escoger siempre lo mejor, no contentarnos con espuma, con barro, con esti?rcol, con tinieblas, con oscuridades, buscar mejor la paz interior, el consuelo, la dicha y la paz, cosas todas ellas en las que Mar?a es experta.

Esa mujer a quien contemplaremos el pr?ximo martes, en su Concepci?n Inmaculada, y luego entre los mexicanos y en toda Am?rica, en la fiesta de Nuestra Se?ora de Guadalupe, la primera evangelizadora de Am?rica, la mujer de la Luz, la mujer de la Paz, la mujer de la Esperanza.

"Santa Mar?a de la Alegr?a y la Esperanza, danos deseos de recibir a tu Hijo Jesucristo levantando los ojos a lo alto, de donde nos vendr? la Salvaci?n."


Publicado por mario.web @ 0:01
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