Jueves, 30 de diciembre de 2010

Adviento. Cada acontecimiento de la jornada es un gesto que Dios nos dirige, signo de la atenci?n que tiene por cada uno de nosotros.

Adviento, quiere decir: ?venida?, en lat?n adventus, de donde viene el t?rmino Adviento.


Reflexionemos brevemente sobre el significado de esta palabra, que puede traducirse como ?presencia?, ?llegada?, ?venida?. En el lenguaje del mundo antiguo era un t?rmino t?cnico utilizado para indicar la llegada de un funcionario, la visita del rey o del emperador a una provincia. Pero pod?a indicar tambi?n la venida de la divinidad, que sale de su ocultaci?n para manifestarse con poder, o que es celebrada presente en el culto.

Los cristianos adoptaron la palabra ?adviento? para expresar su relaci?n con Jesucristo: Jes?s es el Rey, que ha entrado en esta pobre ?provincia? llamada tierra para visitarnos a todos; hace participar en la fiesta de su adviento a cuantos creen en ?l, a cuantos creen en su presencia en la asamblea lit?rgica. Con la palabra adventus se pretend?a sustancialmente decir: Dios est? aqu?, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no lo podemos ver y tocar como sucede con las realidades sensibles, ?l est? aqu? y viene a visitarnos de m?ltiples maneras.

El significado de la expresi?n ?adviento? comprende por tanto tambi?n el de visitatio, que quiere decir simple y propiamente "visita"; en este caso se trata de una visita de Dios: ?l entra en mi vida y quiere dirigirse a m?. Todos tenemos experiencia, en la existencia cotidiana, de tener poco tiempo para el Se?or y poco tiempo tambi?n para nosotros. Se acaba por estar absorbidos por el ?hacer?.

?Acaso no es cierto que a menudo la actividad quien nos posee, la sociedad con sus m?ltiples intereses la que monopoliza nuestra atenci?n?

?Acaso no es cierto que dedicamos mucho tiempo a la diversi?n y a ocios de diverso tipo? A veces las cosas no ?atrapan?.

El Adviento, este tiempo lit?rgico fuerte que estamos empezando, nos invita a detenernos en silencio para captar una presencia. Es una invitaci?n a comprender que cada acontecimiento de la jornada es un gesto que Dios nos dirige, signo de la atenci?n que tiene por cada uno de nosotros. ?Cu?ntas veces Dios nos hace percibir algo de su amor! ?Tener, por as? decir, un ?diario interior? de este amor ser?a una tarea bonita y saludable para nuestra vida! El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Se?or presente. La certeza de su presencia ?no deber?a ayudarnos a ver el mundo con ojos diversos? ?No deber?a ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como "visita", como un modo en que ?l puede venir a nosotros y sernos cercano, en cada situaci?n?

Otro elemento fundamental del Adviento es la espera, espera que es al mismo tiempo esperanza. El Adviento nos empuja a entender el sentido del tiempo y de la historia como "kair?s", como ocasi?n favorable para nuestra salvaci?n. Jes?s ilustr? esta realidad misteriosa en muchas par?bolas: en la narraci?n de los siervos invitados a esperar la vuelta del amo; en la par?bola de las v?rgenes que esperan al esposo; o en aquellas de la siembre y de la cosecha. El hombre, en su vida, est? en constante espera: cuando es ni?o quiere crecer, de adulto tiende a la realizaci?n y al ?xito, avanzando en la edad, aspira al merecido descanso. Pero llega el tiempo en el que descubre que ha esperado demasiado poco si, m?s all? de la profesi?n o de la posici?n social, no le queda nada m?s que esperar.

La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos est? animada por una certeza: el Se?or est? presente en el transcurso de nuestra vida, nos acompa?a y un d?a secar? tambi?n nuestras l?grimas. Un d?a no lejano, todo encontrar? su cumplimiento en el Reino de Dios, Reino de justicia y de paz.

Pero hay formas muy distintas de esperar. Si el tiempo no est? lleno por un presente dotado de sentido, la espera corre el riesgo de convertirse en insoportable; si se espera algo, pero en este momento no hay nada, es decir, si el presente queda vac?o, cada instante que pasa parece exageradamente largo, y la espera se transforma en un peso demasiado grave, porque el futuro es totalmente incierto. Cuando en cambio el tiempo est? dotado de sentido y percibimos en cada instante algo espec?fico y valioso, entonces la alegr?a de la espera hace el presente m?s precioso. Queridos hermanos y hermanas, vivamos intensamente el presente donde ya nos alcanzan los dones del Se?or, vivamoslo proyectados hacia el futuro, un futuro lleno de esperanza. El Adviento cristiano se convierte de esta forma en ocasi?n para volver a despertar en nosotros el verdadero sentido de la espera, volviendo al coraz?n de nuestra fe que es el misterio de Cristo, el Mes?as esperado por largos siglos y nacido en la pobreza de Bel?n.

Viniendo entre nosotros, nos ha tra?do y continua ofreci?ndonos el don de su amor y de su salvaci?n. Presente entre nosotros, nos habla de m?ltiples modos: en la Sagrada Escritura, en el a?o lit?rgico, en los santos, en los acontecimientos de la vida cotidiana, en toda la creaci?n, que cambia de aspecto seg?n si detr?s de ella est? ?l o si est? ofuscada por la niebla de un origen incierto y de un incierto futuro.

A nuestra vez, podemos dirigirle la palabra, presentarle los sufrimientos que nos afligen, la impaciencia, las preguntas que nos brotan del coraz?n. ?Estamos seguros de que nos escucha siempre! Y si Jes?s est? presente, no existe ning?n tiempo privado de sentido y vac?o. Si ?l est? presente, podemos seguir esperando tambi?n cuando los dem?s no pueden asegurarnos m?s apoyo, a?n cuando el presente es agotador.

Queridos amigos, el Adviento es el tiempo de la presencia y de la espera de lo eterno. Precisamente por esta raz?n es, de modo particular, el tiempo de la alegr?a, de una alegr?a interiorizada, que ning?n sufrimiento puede borrar. La alegr?a por el hecho de que Dios se ha hecho ni?o. Esta alegr?a, invisiblemente presente en nosotros, nos anima a caminar confiados. Modelo y sost?n de este ?ntimo gozo es la Virgen Mar?a, por medio de la cual nos ha sido dado el Ni?o Jes?s. Que Ella, fiel disc?pula de su Hijo, nos obtenga la gracia de vivir este tiempo lit?rgico vigilantes y diligentes en la espera. Am?n.



Fragmento de la Homil?a pronunciada por el Papa Benedicto XVI el s?bado 29 de noviembre 2009 durante la celebraci?n de las Primeras V?speras del I Domingo de Adviento


Publicado por mario.web @ 0:07
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