Jueves, 30 de diciembre de 2010

El gran Bautista, el que nos anuncia la llegada del Hijo de Dios entre los hombres, nos ayudar? a preparar el camino del Adviento.

Tercer domingo de Adviento


Walter curs? brillantemente sus estudios de Administraci?n de empresas, y para su tesis, se le ocurri? pensar en la funcionalidad de esa transnacional que comienza aqu? en la tierra y termina en el otro lado.

Hizo la solicitud correspondiente, y cosa incre?ble, le fue concedida, as? que se aprest? a marcharse, computadora en mano, y reci?n llegado al cielo se encontr? con San Pedro que fue el encargado de mostrarle c?mo funciona la vida en aquella pr?spera empresa. El santo llev? a Walter a un recorrido por el cielo. Ambos caminaron paso a paso por unos grandes pabellones llenos de ?ngeles.

San Pedro se detuvo frente a la primera secci?n y dijo: "Esta es la secci?n de recibo. Aqu?, todas las peticiones hechas a Dios mediante la oraci?n son recibidas". Walter mir? a la secci?n y estaba terriblemente ocupada con
muchos ?ngeles clasificando peticiones escritas en voluminosas hojas de papel, de personas de todo el mundo.

Ellos siguieron caminando hasta que llegaron a la siguiente secci?n, y San Pedro le dijo: "Esta es la secci?n de empaque y entrega. Aqu?, las gracias y bendiciones que la gente pide, son empacadas y enviadas a las personas que las solicitaron". Walter vio cu?n ocupada estaba. Hab?a tantos ?ngeles trabajando en ella como tantas bendiciones estaban siendo empacadas y enviadas a la tierra.

Finalmente, en la esquina m?s lejana del ?ltimo pabell?n, Walter se detuvo en una diminuta secci?n. Para su sorpresa, s?lo un ?ngel permanec?a en ella ocioso, haciendo muy poca cosa. "Esta es la secci?n del agradecimiento" dijo San Pedro a Walter. "?C?mo es que hay tan poco trabajo aqu??" Pregunt? Walter. "Esto es lo peor"- contest? San Pedro. Despu?s que las personas reciben las bendiciones que pidieron, muy pocas env?an su agradecimiento.

"?Y c?mo pueden las gentes agradecer las bendiciones de Dios?
"Simple," contest? San Pedro, "s?lo tendr?as que decir o escribir o poner un E-mail: ?Gracias Se?or".

Esta an?cdota, que nos han enviado gentilmente, viene bien a cuento, porque se nos llega ya el d?a de Navidad, y entre regalos y cenas y fiestas de fin de a?o, se nos olvida lo m?s importante, que es agradecer cumplidamente a nuestro Buen Padre Dios el tremendo regalazo que nos hizo al enviarnos a su Hijo Jesucristo al mundo, en carne mortal, y sujeto a todas las limitaciones humanas, menos el pecado.

Tendr?amos que imitar a esos grandes santos, que cuando las condiciones eran otras, y s?lo se permit?a comulgar en algunas ocasiones, digamos cada semana, se pasaban tres d?as preparando la Sagrada comuni?n, que era recibida entre grandes muestras de j?bilo, y alegr?a, y los tres d?as restantes eran empleados en bendecir y alabar a Dios por el gran don de la Eucarist?a.

Precisamente esto es lo que nos propone San Pablo, al considerar que el Se?or est? cerca: ?No se inquieten por nada; m?s bien presente en toda ocasi?n sus peticiones a Dios en la oraci?n y la s?plica, llenos de gratitud?.

Quisiera que todos los cristianos, vi?ramos esta Navidad como un don del cielo, como el mejor obsequio que el Se?or podr?a haber hecho a nuestra humanidad, y como el mejor ant?doto para esa enfermedad que se anuncia ya como la nueva enfermedad del siglo, la famosa ?depre?, que en serio afecta a mucha gente sobre la tierra, y que surge en la conciencia del hombre cuando ?ste se cierra a la gracia, a la amistad, a la cercan?a del Dios que nos salva en su Hijo Jesucristo.

Entonces se produce un vac?o muy dif?cil de llenar, porque el coraz?n del hombre, hecho con las dimensiones del coraz?n de nuestro Salvador no puede ser llenado con cosas y cosas y cosas, como hacemos normalmente en ocasi?n de Navidad, para disimular nuestro vacio interior y muchas veces nuestro ego?smo.

El Papa mismo reconoce la dificultad que est? creando esta enfermedad en el mundo, causada tambi?n por la influencia de los medios de comunicaci?n social: ?que exaltan el consumismo, la satisfacci?n inmediata de los deseos y la carrera hacia un bienestar material cada vez mayor? "

Esa enfermedad es siempre una prueba espiritual, y por eso es importante tender la mano a los enfermos, ayudarles a percibir la ternura de Dios, a integrarlos en una comunidad de fe y de vida donde puedan sentirse acogidos, comprendido, sostenidos, en una palabra, dignos de amar y de ser amados.

Para ellos, como para cualquier otro, contemplar a Cristo y dejarse ?mirar? por ?l es una experiencia que los abre a la esperanza y los impulsa a elegir la vida?. Esto es muy de considerar, por eso continuamos escuchando al Papa:

?En su amor infinito, Dios est? siempre cerca de los que sufren. La enfermedad depresiva puede ser un camino para descubrir otros aspectos de s? mismos y nuevas formas de encuentro con Dios. Cristo escucha el grito de aquellos cuya barca est? a merced de la tormenta (Cf. Mt 4, 35-41). Est? presente a su lado para ayudarles en la traves?a y guiarlos al puerto de la serenidad recobrada?.

Esta misma alegr?a y este compromiso de solidaridad con los que no pueden comprar y comprar como aconsejan los medios de comunicaci?n, son los que nos anuncia el profeta Sofon?as:

?Canta, da gritos de j?bilo, g?zate y regoc?jate de todo coraz?n? el Se?or ser? el Rey en medio de tu pueblo y no temer?n ning?n mal? que no desfallezcan tus manos. El Se?or, tu Dios, tu poderoso salvador, est? en medio de ti; El se goza y se complace en ti: ?l te ama y se llenar? de j?bilo por tu causa, como en los d?as de fiesta?.

Estos d?as, pues no ser?n de muchas consideraciones, sino ir saboreando, ayudados por las palabras del Profeta Sofon?as, con esa presencia del Se?or entre nosotros, y con la tremenda seguridad de que ?l nos ama, se complace en nosotros, y nos har? vivir en una fiesta, en una eterna Navidad, celebrando al Hijo de Dios que comparte nuestras miserias y nuestros dolores, pero que marca caminos de vida nueva, de salvaci?n y de perd?n.

Como conclusi?n, tendr?amos que sentarnos frente a San Juan el Bautista, el gran Bautista, el que nos anuncia la llegada del Hijo de Dios entre los hombres, para preguntarle a boca de jarro: ??Qu? debemos hacer??.

Su respuesta ser? clar?sima: la solidaridad y el saber compartir lo nuestro, sin olvidarnos de la justicia y el fiel y exacto cumplimiento de nuestros deberes.

?Quien tenga dos t?nicas o dos vestidos, d? uno al que no tiene ninguno y quien tenga comida, que haga lo mismo? no cobren m?s de lo establecido? no extorsionen a nadie ni denuncien falsamente, sino cont?ntense con su salario??.


Publicado por mario.web @ 21:28
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