Jueves, 30 de diciembre de 2010

Para alegrarnos, necesitamos no s?lo cosas, sino amor y verdad: necesitamos a un Dios cercano, que calienta nuestro coraz?n.


?Estad siempre alegres en el Se?or; os lo repito, estad alegres El Se?or est? cerca? (Fil 4, 4-5). La madre Iglesia, mientras nos acompa?a hacia la santa Navidad, nos ayuda a redescubrir el sentido y el gusto de la alegr?a cristiana, tan distinta a la del mundo.

(?) Me alegra saber que en vuestras familias se conserva la costumbre de hacer el pesebre. Pero no basta con repetir un gesto tradicional, aunque sea importante. Hay que intentar vivir en larealidad del d?a a d?a lo que el pesebre representa, es decir el amor de Cristo, su humildad, su pobreza. Es lo que hizo san Francisco en Greccio: represent? en vivo la escena de la Natividad, para poderla contemplar y adorar, pero sobre todo para saber poner en pr?ctica mejor el mensaje del Hijo de Dios, que por amor a nosotros se despoj? de todo y se hizo un ni?o peque?o.

(?) el pesebre es una escuela de vida, donde podemos aprender el secreto de la verdadera alegr?a. ?sta no consiste en tener muchas cosas, sino en sentirse amado por el Se?or, en hacerse don para los dem?s y en quererse unos a otros.

Miremos el pesebre: la Virgen y san Jos? no parecen una familia muy afortunada; han tenido su primer hijo en medio de grandes dificultades; sin embargo est?n llenos de profunda alegr?a, porque se aman, se ayudan, y sobre todo est?n seguros de en su historiaest? la obra Dios, Quien se ha hecho presente en el peque?o Jes?s.

?Y los pastores? ?Qu? motivo tienen para alegrarse? El Beb? no cambiar? realmente su condici?n de pobreza y de marginaci?n. Pero la fe les ayuda a reconocer en el ?ni?o envuelto en pa?ales y acostado en un pesebre?, el ?signo? del cumplimiento de las promesas de Dios para todos los hombres ?en quienes ?l se complace? (Lc 2,12-14), ?tambi?n para ellos!

En eso, queridos amigos, es en lo que consiste la verdadera alegr?a: es sentir que nuestra existencia personal y comunitaria es visitada y colmada por un gran misterio, el misterio del amor de Dios. Para alegrarnos, necesitamos no s?lo cosas, sino amor y verdad: necesitamos a un Dios cercano, que calienta nuestro coraz?n, y responde a nuestros anhelos m?s profundos. Este Dios se hamanifestado en Jes?s, nacido de la Virgen Mar?a.

Por eso el Ni?o, que ponemos en la caba?a o en la cueva, es el centro de todo, es el coraz?n del mundo. Oremos para que cada persona, como la Virgen Mar?a, pueda acoger como centro de su propia vida al Dios que se ha hecho Ni?o, fuente de la verdadera alegr?a.


Palabras que dirigi? Benedicto XVI en tercer domingo de Adviento al rezar la oraci?n mariana del ?ngelus el 13 de diciembre 2009


Publicado por mario.web @ 21:29
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