Jueves, 30 de diciembre de 2010

Adviento. No permitamos que pase una Navidad m?s sin que en nuestro coraz?n se realice este camino de arrepentimiento y fe.

?No cometer? maldades ni dir? mentiras; no hallar? en su boca una lengua embustera. Permanecer?n tranquilos y descansar?n sin que nadie los moleste?.

El profeta Sofon?as nos habla de un nuevo mundo, de una nueva humanidad que el Se?or va a realizar. Este sue?o de la nueva humanidad es una ilusi?n que el hombre ha tenido siempre muy dentro de su coraz?n. En especial es el anhelo de todos los hombres de nuestro tiempo, quiz? porque como nunca antes, hemos podido ver la cantidad de miserias de las que el ser humano es capaz: el hambre, la guerra, la injusticia, la opulencia. Todos hemos estado buscando un mundo nuevo; ?ste ha sido el signo que ha abanderado pr?cticamente a todas las ideolog?as modernas: las filosof?as de tipo comunista, las de tipo existencialista, las de tipo personalista.

Sin embargo, esta sed de un cambio choca una y otra vez con una misma realidad: la miseria y el ego?smo del hombre, que s?lo nos llevan a la desesperaci?n y a la desilusi?n. Basta ver la prensa para poder decir: ?No tendr?amos m?s motivos para desilusionarnos que para animarnos por la b?squeda de este mundo nuevo? Y as? vemos c?mo muchas personas que toman el camino de conseguir o buscar un mundo nuevo, el que acaban por seguir es el de la separaci?n, del aislamiento, de la indiferencia. ?Acaso la condici?n humana est? re?ida con la posibilidad de un mundo sin envidias, sin enga?os, sin mentiras? ?D?nde est? este mundo? ?Existe en alguna parte?

Cristo, en el Evangelio, nos habla de dos tipos de personas. Unos, los que se creen justos, que piensan que tienen todas las soluciones en las manos, pero que son invitados a trabajar en la vi?a de Dios y no van. Otros, los que caen, los que tienen debilidades y miserias, pero que se arrepienten y van. ?stos ?ltimos, ayudados con la gracia de Dios, son los que construyen un mundo nuevo. Y son capaces de hacerlo porque han sabido encontrar el lugar donde est? este mundo nuevo: en el propio coraz?n redimido por Cristo. Ah? est? el mundo nuevo que Cristo nos da; ah? est? la nueva humanidad que el Se?or viene a realizar. Y lo hace de una forma muy especial a trav?s de su Carne y su Sangre. Cristo Hombre, y al mismo tiempo Dios, se convierte para nosotros en la garant?a de que ese mundo nuevo se puede construir en el coraz?n del ser humano.

Obviamente que este mundo nuevo no va a ser simplemente circunstancias de tipo social externo, sino que esas circunstancias sociales van a ser la consecuencia de este mundo nuevo. El mundo nuevo no va a ser algo que se produce por fuera con el trabajo de los hombres, sino que s?lo es posible producirlo con la conversi?n de los corazones, que es el principal mensaje de Adviento: el hombre que espera a Dios en su coraz?n.

El d?a 24 de Diciembre por la noche, cuando la Iglesia celebre la liturgia de la Misa de Navidad, Cristo no va a aparecer de nuevo en un pesebre adorado por pastores, sin embargo, Jes?s s? tiene que venir de nuevo a cada uno de nuestros corazones, porque es ah? donde ?l quiere nacer.

El reto que el Adviento y la Navidad nos plantean es el dar a Cristo la posibilidad aut?ntica de que nazca en nuestro interior, aunque veamos a nuestro alrededor las cosas iguales o peores, a pesar de que en nuestro interior existan sentimientos de des?nimo, de obscuridad o de desaliento. Que Cristo nazca en nuestros corazones es permitir en nuestra vida un mundo nuevo, y realizar este sue?o est? en nuestras manos.

Dir? Jes?s en el Evangelio de San Mateo: ?[?] ustedes, ni siquiera despu?s de haber visto, se han arrepentido ni han cre?do en ?l?. Es decir, la clave est? en arrepentirse y en creer. ?nicamente un alma arrepentida, un coraz?n con fe puede recibir a Cristo en Navidad. Cuando nos decidimos a poner nuestra vida en Cristo, lo que implica arrepentirse, cambiar y creer en el Se?or, puede ?l nacer en nuestro coraz?n. No olvidemos que lograrlo depende de nuestra libertad, de que escuchemos y sigamos la voz de Dios, independientemente de las circunstancias interiores y exteriores que haya en mi persona o en mi ambiente. Lo importante es ir a trabajar a la Vi?a, arrepinti?ndose y creyendo en Dios.

No permitamos que pase una Navidad m?s sin que en nuestro coraz?n se realice este camino de arrepentimiento y fe en Nuestro Se?or. El a?o que viene Dios nos dar? otras luces, otros caminos, otras circunstancias, pero en este momento tenemos que poner con mucha sinceridad ante Jesucristo todo lo que han sido para nosotros estos 12 meses, todo el trabajo que en la Vi?a hemos ido realizando, el camino que cada uno llev? a cabo: sus situaciones personales, sus dudas, sus luchas, as? como tambi?n sus triunfos y los momentos en los que la alegr?a resonaba en su coraz?n, para que el Se?or pueda tomarlos y construir con ellos el mundo nuevo que todos anhelamos.


Publicado por mario.web @ 21:30
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