Viernes, 31 de diciembre de 2010

?Entenderemos todos lo que all?, en Bel?n, se juega? ?Naci? en cada uno de nosotros, ese Ni?o Dios?

En general, la Navidad toma la encarnaci?n del Verbo de Dios en la parte m?s descomprometida e infantil. Es un ni?o quien ha nacido. Y un ni?o no dice cosas serias. Este Ni?o Dios no ha dicho todav?a ?Sed perfectos?, ni ?sepulcros blanqueados?, ni ?vende tus bienes y s?gueme? ni ?Yo soy la Verdad y la Luz?. Todav?a est? callado este ni?o. Y nos aprovechamos de su silencio para comprarle el Amor barato, a precio de villancicos y panderetas.

En el d?a de la Encarnaci?n todos vuelven la vista hacia Bel?n, como en d?a de sol radiante se refugian todos a la sombra del alero. Los m?s complicados G?ngoras hacen versillos de claveles y auroras, con melod?a pastoril. Los m?s escol?sticos y abstractos Calderones, escriben para la fiesta di?logos de Mengas y Pascuales. San Juan de la Cruz, que ha volcado hasta los umbrales del divino desposorio, en una Nochebuena sale de su celda como un loquillo de atar, meciendo al Ni?o en sus brazos, bailando y cantando una cancioncilla de amores aldeanos:

?Si amores me han de matar ?agora tienen lugar!"

En esa Nochebuena no intuimos el tremendo compromiso que adquirimos los humanos. Como es un Ni?o el que nos ha nacido, no percibimos la Ley y el Compromiso serio, que nos trae debajo de su d?bil brazo. En torno a un ni?o todo parece ser cosa de juego y de algarab?a. ?Tambi?n con el Ni?o Dios?

No; no puede ser la Navidad subterfugio y evasiva de la Encarnaci?n. No es la fiesta de un derretimiento pueril y pasajero. Es la fiesta de un exigente amor varonil y total.

Vienen ya de camino Magos de Oriente que le van a quitar al portal todo el aspecto de fiesta de familia. Los magos no son ya pastores con cantarcillos, con reques?n, manteca y vino. Son sabios y poderosos y cient?ficos y extranjeros que vienen aleccionados por la astronom?a. No vienen a pactar una noche de tregua de trinchera a trinchera: vienen a exigir las ?ltimas consecuencias de la Paz prometida a todos los hombres. Vienen a hacer de Bel?n, la aldea de la Encarnaci?n, la primera ciudad plenamente internacional del planeta. Vienen a ver si realmente ha nacido un rey que traiga la verdadera paz, la justicia aut?ntica y el amor sin componendas.

?Hemos entendido esto del todo???A qu? nos compromete la Encarnaci?n del Hijo de Dios? ?Qu? nos quiere decir a nosotros hoy la Encarnaci?n?

A Bel?n se acercar?n este a?o:

  • El Papa, llev?ndole a Jes?s todas las luces y sombras, las alegr?as y las tristezas de la Iglesia.
  • Los obispos y sacerdotes de todo el mundo, llevando a sus espaldas sus di?cesis y parroquias, sus movimientos y grupos, para regal?rselos a Jes?s.
  • Religiosos y religiosas, con sus corazones consagrados y sus ansias de seguirle en pobreza, castidad y obediencia.
  • Misioneros y misioneras, dispuestas a aprender las lecciones de esa c?tedra de Bel?n.
  • Laicos, admirados o indiferentes, despiertos y somnolientos, santos y pecadores, sanos y enfermos, j?venes y adultos, ni?os y ancianos.

    ?Entenderemos todos lo que all?, en Bel?n, se juega? ?Naci? en cada uno de nosotros, ese Ni?o Dios?

    Navidad no son las luces de colores, ni las guirnaldas que adornan las puertas y ventanas de las casas, ni las avenidas engalanadas, ni los ?rboles decorados con cintas y bolas brillantes, ni la p?lvora que ilumina y truena.

    Navidad no son los almacenes en oferta. Navidad no son los regalos que demos y recibimos, ni las tarjetas que enviamos a los amigos, ni las fiestas que celebramos. Navidad no son Pap? Noel, ni santa Claus, ni los Reyes Magos que traen regalos. Navidad no son las comidas especiales. Navidad no es ni siquiera el pesebre que construimos, ni la novena que rezamos, ni los villancicos que cantamos alegres.

    Navidad es Dios que se hace hombre como nosotros porque nos ama y nos pide un rinc?n de nuestro coraz?n para nacer. Por eso, ser hombre es tremendamente importante, pues Dios quiso hacerse hombre. Y hay que llevar nuestra dignidad humana como la llev? el Hijo de Dios Encarnado. Por eso, Navidad es tremendamente exigente porque Dios pide a gritos un hueco limpio en nuestra alma para nacer un a?o m?s. ?Se lo daremos?

    Navidad es una joven virgen que da a luz al Hijo de Dios. Por eso, dar a luz es tremendamente importante a la luz de la Encarnaci?n, porque Dios quiso que una mujer del g?nero humano le diese a luz en una gruta de Bel?n. Tener un hijo es tremendamente comprometedor, pues Jes?s fue dado a luz por Mar?a. No es lo mismo tener o tener un hijo; no es lo mismo querer tenerlo o no tenerlo. Navidad invita al don de la vida, no a impedir la vida.

    Navidad es un ni?o peque?o recostado en un pesebre. Por eso es tan tremendamente importante ser ni?o, y ni?o inocente, al que debemos educar, cuidar, tener cari?o, darle buen ejemplo, alimentarle en el cuerpo y en el almacomo hizo Mar?a. Y no explotar al ni?o, y no escandalizar a los ni?os, y no abofetear a los ni?os, y no insultar a los ni?os.

    Navidad son ?ngeles que cantan y traen la paz de los cielos a la tierra. Por eso, es tremendamente importante hacer caso a los ?ngeles, no jugar con ellos a supersticiones y malabarismos m?gicos, sino encomendarles nuestra vida para que nos ayuden en el camino hacia el cielo y hacerles caso a sus inspiraciones. Por eso es tremendamente importante ser constructores de paz y no fautores de guerras.

    Navidad son pastores que se acercan desde su humildad, limpieza y sencillez. Por eso, es tremendamente importante que no hagamos discriminaciones a nadie, y que si tenemos que dar preferencia a alguien que sean a los pobres, humildes, ignorantes. Quien se toma en serio la Encarnaci?n del Hijo de Dios tiene que dar cabida en su coraz?n a los m?s desvalidos de la sociedad, pues de ellos es el Reino de los cielos.

    Navidad es esa estrella en mi camino que luce y me invita a seguirla, aunque tenga que caminar por desiertos polvorientos, por caminos de dudas cuando desaparece esa estrella. La Encarnaci?n me compromete tremendamente a hacer caso a todos esos signos que Dios me env?a para que me encamine hacia Bel?n, siguiendo el claroscuro de la fe.

    Navidad es anticipo de la Eucarist?a, porque all?, en Bel?n, hay sacrificio y ?cu?n costoso!, y banquete de luz y virtudes, y ?cu?n surtidas las virtudes de Jes?s que nos sirve desde el pesebre: humildad, obediencia, pureza, silencio, pobreza; y las de Mar?a: pureza, fe, generosidady las de Jos?: fe, confianza y silencio!, y Bel?n es, finalmente, presencia que consuela, que anima y que sonr?e. Bel?n es Eucarist?a anticipada y en germen. Bel?n es tierra del pany ese pan tierno de Jes?s necesitaba cocerse durante esos a?os de vida oculta y p?blica, hasta llegar al horno del Cen?culo y Calvario. Y hasta nosotros llega ese pan de Bel?n en cada misa. Y lo estamos celebrando en este a?o dedicado a la Eucarist?a.

    Navidad es ternura, bondad, sencillez, humildad. Por eso, meterse en Bel?n es tremendamente comprometedor, pues Dios Encarnado s?lo bendice y sonr?e al humilde y sencillo de coraz?n.

    Navidad es una luz en medio de la oscuridad. Por eso, la Encarnaci?n es misterio tremendo que nos ciega por tanta luz y disipa toda nuestras zonas oscuras. Meterse en el portal de Bel?n es comprometerse a dejarse iluminar por esa luz tremenda y purificadora.

    Navidad es esperanza para los que no tienen esperanza. Por eso, la Encarnaci?n es misterio tremendo que nos lanza a la esperanza en ese Dios Encarnado que nos viene a dar el sentido ?ltimo de nuestra vida humana.

    Navidad es entrega, don, generosidad. Dios Padre nos da a su Hijo. Mar?a nos ofrece a su Hijo. Por eso, quien medita en la Encarnaci?n no puede tener actitudes taca?as.

    Navidad es alegr?a para los tristes, es fe para los que tienen miedo de creer, es solidaridad con los pobres y d?biles, es reconciliaci?n, es misericordia y perd?n, es amor para todos. ?Entendemos el tremendo compromiso, si entramos en Bel?n?

    Ya desde el pesebre pende la cruz. Es m?s, el pesebre de Bel?n y la cruz del Calvario est?n ?ntimamente relacionados, profundamente unidos entre s?. El pesebre anuncia la cruz y la cruz es resultado y producto, fruto y consecuencia del pesebre. Jes?s nace en el pesebre de Bel?n para morir en la cruz del Calvario. El ni?o d?bil e indefenso del pesebre de Bel?n, es el hombre d?bil e indefenso que muere clavado en la cruz.

    El ni?o que nace en el pesebre de Bel?n, en medio de la m?s absoluta pobreza, en el silencio y la soledad del campo, en la humildad de un sitio destinado para los animales, es el hombre que muere crucificado como un blasfemo, como un criminal, en la cruz destinada para los esclavos, acompa?ado por dos malhechores.

    En su nacimiento, Jes?s acepta de una vez y para siempre la voluntad de Dios, y en el Calvario consuma y realiza plenamente ese proyecto del Padre.

    ?Qu? unidos est?n Bel?n y Calvario!

    El pesebre es humildad; la cruz es humillaci?n. El pesebre es pobreza; la cruz es desprendimiento de todo, vaciamiento de s? mismo. El pesebre es aceptaci?n de la voluntad del Padre; la cruz es abandono en las manos del Padre. El pesebre es silencio y soledad; la cruz es silencio de Dios, soledad interior, abandono de los amigos. El pesebre es fragilidad, peque?ez, desamparo; la cruz es sacrificio, don de s? mismo, entrega, dolor y sufrimiento.

    Ahora s? hemos vislumbrado un poco m?s el misterio de Bel?n, el misterio de la Navidad, el misterio de este Dios Encarnado.

    ?Casta?uelas, panderetas y zambombas? ?Bien! Pero no olvidemos el compromiso serio de este Dios Encarnadopues en cuanto comience a hablar nos va a pedir: ?Ni?gate a ti mismo, toma tu cruz y s?gueme?. Entonces nos dar?n ganas de tirar a una esquina la pandereta, las casta?uelas y comenzar a escuchar a ese Dios Encarnado que por amor a nosotros toma la iniciativa de venir a este mundo, para ense?arnos el camino del bien, del amor, de la paz y de la verdadera justicia.

    Terminemos con una oraci?n:

    ?Ni?o del pesebre, peque?o Ni?o Dios, hermano de los hombres. El alma se me llena de ternura y el coraz?n de dicha, cuando te veo as?, peque?o, pobre y humilde, d?bil e indefenso, recostado en las pajas del pesebre.

    Ens??ame, Jes?s, a apreciar lo que vale tu dulce encarnaci?n. Ay?dame a comprender el profundo sentido de tu presencia entre nosotros. Haz que mi coraz?n sienta la grandeza de tu generosidad, la profundidad de tu humildad, la maravilla de tu bondad y de tu amor salvador?.

  • Publicado por mario.web @ 13:47
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