Viernes, 31 de diciembre de 2010

Este a?o ser? distinto si te abres a Dios, si rompes con tu ego?smo, si empiezas a vivir no para ti mismo, sino para tantos corazones que te encontrar?s este a?o


La pregunta me deja un poco inquieto. Porque s? que el ?a?o nuevo? es simplemente una hoja de calendario, un cambio en los n?meros, una simple tradici?n humana. Porque el tiempo escapa a nuestro control, y fluye sin cesar.

Pero casi todos, al llegar el a?o nuevo, damos una mirada al a?o que termina y so?amos en el a?o que comienza.

Lo pasado queda all?: fijo, inmodificable, casi p?treo. Con sus momentos buenos y sus fracasos, con sus sue?os realizados y con los sue?os que se evaporaron en el vac?o, con las ayudas que me ofrecieron y con las ayudas que pude ofrecer a otros, con mis omisiones y mis cobard?as.

Lo futuro inicia, como inici? ayer, como inici? hace un mes, como iniciar? ma?ana.

Cada instante se presenta como una oportunidad que en parte depende de mi prudencia y de mis decisiones. En otra buena parte, depende de las decisiones de otros. En los dos casos, y aunque no siempre nos demos cuenta, depende de Dios.

De nuevo, ?qu? deseo en un a?o nuevo? Desear?a la paz en Tierra Santa. Para que nadie privase a nadie de su tierra, de su casa, de su familia. Para que las religiones fueran vividas como lo que son: un camino para unir a los hombres bajo la luz de Dios. Para que la tierra donde vivi?, muri? y resucit? Cristo testimoniase con un estilo de vida nuevo la gran belleza del Evangelio.

Luego, desear?a la paz en tantos lugares del planeta. Especialmente en ?frica, donde todav?a unos poderosos venden armas para la muerte pero no ofrecen comida para los hambrientos.

Querr?a, adem?s, que desapareciese el aborto en todos los pa?ses del mundo. Lo cual no es ning?n sue?o imposible: basta con aprender a vivir responsablemente la vocaci?n al amor para que ning?n hijo sea visto como un ?enemigo? o un obst?culo en el camino de la propia vida. Porque lo mejor que podemos hacer es vivir para los dem?s. Porque cada ni?o pide un poquito de amor y de respeto. Porque cada madre que ha empezado a serlo merece ayuda y apoyo, para que no le falten las cosas que m?s necesite durante los meses de embarazo y los primeros a?os de su hijo.

En este nuevo a?o me gustar?a dialogar con quien piensa de modo distinto en un clima de respeto, sin insultos, sin desprecios, sin zancadillas. Porque si ?l y si yo somos humanos, porque si ?l y si yo queremos encontrar la verdad, podemos ayudarnos precisamente con una palabra nacida desde los corazones que saben escucharse y, m?s a fondo, que saben amarse?

El a?o que inicia querr?a tener m?s energ?as, m?s entusiasmo, m?s convicci?n, para ense?ar a los otros lo que para m? es el tesoro verdadero: mi fe cat?lica. Ense?arla, sobre todo, con mi vida. Querr?a ser, en ese sentido, m?s coherente, m?s bueno, m?s abierto, m?s disponible, m?s cercano. Especialmente cuando me encuentre con un pobre, con un enfermo, con una persona triste o desesperada, con quien llora porque sabe lo que muchos no se atreven a reconocer: que ha pecado. Porque s?lo cuando me pongo ante mis faltas con honestidad clara y completa, descubro mi miseria y comprendo la de los otros. Y porque cuando reconozco mi miseria y la ajena puedo entender que necesitamos al ?nico que puede limpiarnos con su palabra llena de perd?n y de esperanza: Dios.

?Qu? deseo en un a?o nuevo? Quiz? deseo demasiado. Quiz? he so?ado despierto. Quiz? me he dejado llevar por una emoci?n inconsistente. Mientras, el reloj sigue su marcha, y, sin saberlo, me dice: este a?o ser? un poco distinto si te abres a Dios, si rompes con tu ego?smo, si empiezas a vivir no para ti mismo, sino para tantos corazones que encontrar?s en los mil cruces de camino de este a?o que est? iniciando?


Publicado por mario.web @ 13:51
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