Mi?rcoles, 12 de enero de 2011

Nos gusta vivir con libertad, escoger nuestros pasatiempos, ir con quienes amamos y disfrutar del sol en el verano y de la nieve en el invierno.

Nos cuesta someternos a otros, o descubrir que la vida, con sus sorpresas, rompe nuestros planes.

Un accidente, la enfermedad de un familiar, un despido en el trabajo, nos impiden el vuelo y, tal vez, nos dejan una sensaci?n de frustraci?n, de fracaso, al no poder realizar nuestros sue?os.

Las sorpresas de la vida son muchas. A veces parece que hay m?s sorpresas que "normalidades". Otras veces, las cosas siguen su curso de siempre. Nos hacemos la ilusi?n de que todo est? bajo control y, de repente, lo inesperado salta, y quedamos llenos de angustia, tal vez paralizados, sin saber qu? hacer.

Si miramos a fondo, detr?s de los imprevistos se escribe una historia que no siempre comprendemos.

Un despido puede convertirse en la ocasi?n para encontrar un trabajo mejor. Una calumnia nos hace recordar que tal vez nosotros hemos da?ado a otros con nuestras palabras. Una reprensi?n abre los ojos a nuestros defectos y nos permite valorar las cosas con menos ego?smo y con m?s sencillez.

No siempre es f?cil descubrir lo bueno que se esconde en las aventuras de la vida. Lo negro destaca sobre el folio, pero lo blanco domina en muchas superficies.

El mal hace noticia, pero el bien escribe la historia. El dolor nos angustia y nos desconcierta, pero muchos pueden descubrir a Dios en la cama de un hospital.

La traici?n nos llena de amargura, pero por encima de ella hay quien nos ama y conf?a en nosotros, a pesar de todo.

Es dif?cil ponerse en manos de Dios si queremos llevar la vida seg?n nuestros proyectos, como si todo dependiese de nosotros. Es muy f?cil, en cambio, confiar en ?l si descubrimos que nos ama.

Dios tiene planes que nosotros no podemos comprender. Alg?n d?a, cuando se deshaga nuestra tienda mortal, comprenderemos.

Ahora caminamos con la l?mpara de la fe. Con ella se iluminan las tinieblas y se suavizan los dolores. Y cada amanecer nos recuerda el cari?o de un Dios que viste a las flores silvestres y hace cantar a los jilgueros.


Publicado por mario.web @ 9:29
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