Mi?rcoles, 12 de enero de 2011

Una de las virtudes-defecto m?s cuestionables: el perfeccionismo. Virtud, porque evidentemente, lo es el tender a hacer todas las cosas perfectas. Y es un defecto porque no suele contar con la realidad: que lo perfecto no existe en este mundo, que los fracasos son parte de toda la vida, que todo el que se mueve se equivoca alguna vez.

He conocido en mi vida muchos perfeccionistas. Son, desde luego, gente estupenda. Creen en el trabajo bien hecho, se entregan apasionadamente a hacer bien las cosas e incluso llegan a hacer magn?ficamente la mayor parte de las tareas que emprenden.

Pero son tambi?n gente un poco neur?tica. Viven tensos. Se vuelven cruelmente exigentes con quienes no son como ellos. Y sufren espectacularmente cuando llega la realidad con la rebaja y ven que muchas de sus obras -a pesar de todo su inter?s- se quedan a mitad de camino.

Por eso me parece que una de las primeras cosas que deber?an ense?arnos de ni?os es a equivocarnos. El error, el fallo, es parte inevitable de la condici?n humana. Hagamos lo que hagamos habr? siempre un coeficiente de error en nuestras obras. No se puede ser sublime a todas horas. El genio m?s genial pone un borr?n y hasta el buen Homero dormita de vez en cuando.

As? es como, seg?n dec?a Maxwel Brand. "todo ni?o deber?a crecer con convicci?n de que no es una tragedia ni una cat?strofe cometer un error". Por eso en las persona siempre me ha interesado m?s el saber c?mo se reponen de los fallos que el n?mero de fallos que cometen.

Ya que el arte m?s dif?cil no es el de no caerse nunca, sino el de saber levantarse y seguir el camino emprendido.

Temo por eso la educaci?n perfeccionista. Los ni?os educados para arc?ngeles se pegan luego unos topetazos que les dejan hundidos por largo tiempo. Y un no peque?o porcentaje de amargados de este mundo surge del clan de los educados para la perfecci?n.

Los pedagogos dicen que por eso es preferible permitir a un ni?o que rompa alguna vez un plato y ense?arle luego a recoger los pedazos, porque "es mejor un plato roto que un ni?o roto".

Es cierto. No existen hombres que nunca hayan roto un plato. No ha nacido el genio que nunca fracase en algo. Lo que s? existe es gente que sabe sacar fuerzas de sus errores y otra gente que de sus errores s?lo casa amargura y pesimismo. Y ser?a estupendo educar a los j?venes en la idea de que no hay una vida sin problemas, pero lo que hay en todo hombre es capacidad para superarlos.

No vale, realmente, la pena llorar por un plato roto. Se compra otro y ya est?. Lo grave es cuando por un af?n de perfecci?n imposible se rompe un coraz?n. Porque de esto no hay repuesto en los mercados.


Tomado de "Cristo Hoy"


Publicado por mario.web @ 10:32
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