Mi?rcoles, 12 de enero de 2011

Muchos tienen la costumbre de hablar con su ?ngel de la guarda. Le piden ayuda para resolver un problema familiar, para encontrar un estacionamiento, para no ser enga?ados en las compras, para dar un consejo acertado a un amigo, para consolar a los abuelos, a los padres o a los hijos.

Otros tienen al ?ngel de la guarda un poco olvidado. Quiz? escucharon, de ni?os, que existe, que nos cuida, que nos ayuda en las mil aventuras de la vida. Recordar?n, tal vez, haber visto el dibujo de un ni?o que camina, cogido de la mano, junto a un ?ngel grande y bello. Pero desde hace tiempo tienen al ?ngel ?aparcado?, en el ba?l de los recuerdos.

De grandes es normal que hablemos a los ni?os de su ?ngel de la guarda. Nos ser?a de provecho pensar tambi?n en nuestro ?ngel que, desde el bautismo, est? a nuestro lado y nos ayuda de mil modos.

Es verdad: Dios es el centro de nuestro amor, y a veces no tenemos mucho tiempo para pensar en los esp?ritus ang?licos. Podemos, sin embargo, ver a nuestro ?ngel de la guarda no como una ?devoci?n privada? ni como un residuo de la ni?ez, sino como un regalo del mismo Dios, que ha querido hacernos part?cipes, ya en la tierra, de la compa??a de una creatura celeste que contempla ese rostro del Padre que tanto anhelamos.

Necesitamos renovar nuestro trato afectuoso y sencillo, como el de los ni?os que poseen el Reino de los cielos (cf. Mt 19,14), con el propio ?ngel de la guarda. Para darle las gracias por su ayuda constante, por su protecci?n, por su cari?o. Para sentirnos, a trav?s de ?l, m?s cerca de Dios. Para recordar que cada uno de nosotros tiene un alma preciosa, magn?fica, infinitamente amada, invitada a llegar un d?a al cielo, al lugar donde el Amor y la Armon?a lo son todo para todos. Para pedirle ayuda en un momento de prueba o ante las mil aventuras de la vida.

Necesitamos repetir, o aprender de cero, esa oraci?n que la Iglesia, desde hace siglos, nos ha ense?ado para dirigirnos a nuestro ?ngel de la guarda:

?ngel del Se?or, que eres mi custodio,
puesto que la Providencia soberana me encomend? a ti,
ilum?name, gu?rdame, r?geme y gobi?rname en este d?a.
Am?n
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Publicado por mario.web @ 10:34
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