Jueves, 13 de enero de 2011

La Eucarist?a es un misterio sublime e inefable. Misterio ante el cual quedamos at?nitos y silenciosos, en actitud de contemplaci?n profunda y extasiada.

"Tantum ergo sacramentum veneremur cernui" "Adoremos, postrados, tan gran sacramento".

En la santa Eucarist?a est? realmente presente Cristo, muerto y resucitado por nosotros.

En el pan y en el vino consagrados permanece con nosotros el mismo Jes?s de los evangelios, que los disc?pulos encontraron y siguieron, que vieron crucificado y resucitado, y cuyas llagas toc? Tom?s, postr?ndose en adoraci?n y exclamando: "Se?or m?o y Dios m?o" (Jn 20, 28; cf. 20, 17-20).

En el Sacramento del altar se ofrece a nuestra contemplaci?n amorosa toda la profundidad del misterio de Cristo, el Verbo y la carne, la gloria divina y su tienda entre los hombres.

Ante ?l no podemos dudar de que Dios est? "con nosotros", que asumi? en Jesucristo todas las dimensiones humanas, menos el pecado, despoj?ndose de su gloria para revestirnos a nosotros de ella (cf. Jn 20, 21-23).

En su cuerpo y en su sangre se manifiesta el rostro invisible de Cristo, el Hijo de Dios, con la modalidad m?s sencilla y, al mismo tiempo, m?s elevada posible en este mundo. A los hombres de todos los tiempos, que piden perplejos: "Queremos ver a Jes?s" (Jn 12, 21), la comunidad eclesial responde repitiendo el gesto que el Se?or mismo realiz? para los disc?pulos de Ema?s: parte el pan. Al partir el pan se abren los ojos de quien lo busca con coraz?n sincero.

En la Eucarist?a la mirada del coraz?n reconoce a Jes?s y su amor inconfundible, que se entrega "hasta el extremo" (Jn 13, 1). Y en ?l, en ese gesto suyo, reconoce el rostro de Dios.

"Ecce panis angelorum..., vere panis filiorum": "He aqu? el pan de los ?ngeles..., verdadero pan de los hijos".

Con este pan nos alimentamos para convertirnos en testigos aut?nticos del Evangelio. Necesitamos este pan para crecer en el amor, condici?n indispensable para reconocer el rostro de Cristo en el rostro de los hermanos.

T?, Jes?s, Pan vivo que da la vida, Pan de los peregrinos, "alim?ntanos y defi?ndenos, ll?vanos a los bienes eternos en la tierra de los vivos". Am?n.





Fragmento de la Homil?a en la Solemnidad de Corpus Christi. Bas?lica de San Juan de Letr?n. 14 de junio de 2001.


Publicado por mario.web @ 17:30
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