Viernes, 14 de enero de 2011

Parece obvio afirmar que la Navidad se ha convertido, para gran parte de la sociedad, en la ?poca del a?o por antonomasia, muy propicia para el consumismo m?s desaforado.
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La actitud que, a?o tras a?o, se va imponiendo de un modo imparable, es adelantar cada vez m?s, esta ya desvirtuada celebraci?n.
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Ni la crisis econ?mica que sufrimos, le pone freno alguno. Hemos visto en pleno mes de agosto, propaganda estatal de la Loter?a de Navidad. Colas para comprar d?cimos. Al comienzo del curso, nos han invadido con papeletas, con carteles, con montajes de luces y adornos en calles y establecimientos alusivos a Navidad y a finales de Octubre -v?lgame el cielo?- ya recibimos felicitaciones navide?as.
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Da la impresi?n de que andamos un tanto desquiciados, con tanta prisa acelerada y que no acertamos ya a medir los d?as ni los tiempos. "Cada cosa a su tiempo y los nabos en adviento". Por Dios, no exageremos ni anticipemos tanto los eventos. Si se comenta por doquier y se experimenta el efecto nefasto de la crisis y la recesi?n econ?micas, demos de lado a todos los incentivos al consumo, a los gastos superfluos y cultivemos entre todos la austeridad y el parvo ahorro.
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Menos parafernalia externa y m?s realidad y sensatez. No hay que pasarse antes de llegar, como tampoco es mas loable decir que se esta de vuelta de todo y luego no ir a parte alguna.

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Autor: Padre Miguel Rivilla San Martin


Publicado por mario.web @ 19:59
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