Viernes, 14 de enero de 2011

Evangelio
Del santo Evangelio seg?n san Marcos 2, 1-12.

Cuando Jes?s volvi? a Cafarna?m, corri? la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomer? tanta gente, que ya no hab?a sitio frente a la puerta. Mientras ?l ense?aba su doctrina, le quisieron presentar a un paral?tico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no pod?an acercarse a Jes?s por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jes?s, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.


Viendo Jes?s la fe de aquellos hombres, le dijo al paral?tico: ?Hijo, tus pecados te quedan perdonados?. Algunos escribas que estaban all? sentados comenzaron a pensar: ??Por qu? habla ?ste as?? Eso es una blasfemia. ?Qui?n puede perdonar los pecados sino s?lo Dios??.


Conociendo Jes?s lo que estaban pensando, les dijo: ??Por qu? piensan as?? ?Qu? es m?s f?cil, decirle al paral?tico: ?Tus pecados te son perdonados? o decirle: ?Lev?ntate, recoge tu camilla y vete a tu casa?? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados ?le dijo al paral?tico?: Yo te lo mando: lev?ntate, recoge tu camilla y vete a tu casa?.


El hombre se levant? inmediatamente, recogi? su camilla y sali? de all? a la vista de todos, que se quedaron at?nitos y daban gloria a Dios, diciendo: ??Nunca hab?amos visto cosa igual!?

Oraci?n introductoria

Se?or, vengo ante Ti como aquel paral?tico. Me postro de rodillas desde lo m?s profundo de mi coraz?n y te suplico que me cures. Extiende tu mano hasta m? y s?name de todos mis pecados. Yo creo y conf?o en que T? puedes transformarme en esta oraci?n.

Petici?n

Se?or, creo en Ti y en Ti conf?o. ?Aumenta mi esperanza!

Meditaci?n

Jes?s ?quiere sanar, ante todo, el esp?ritu. El paral?tico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de s?. En efecto, el mal anidando en el alma, ata al hombre con los lazos de la mentira, la ira, la envidia y los dem?s pecados, y poco a poco lo paraliza. Por eso Jes?s, suscitando el esc?ndalo de los escribas presentes, dice primero: ?Tus pecados quedan perdonados? (?). El mensaje es claro: el hombre, paralizado por el pecado, necesita de la misericordia de Dios, que Cristo vino a darle (?). Tambi?n hoy la humanidad lleva en s? los signos del pecado, que le impide progresar con agilidad en los valores (?). Pero la palabra de Dios nos invita a tener una mirada de fe y a confiar, como las personas que llevaron al paral?tico, a quien s?lo Jes?s puede curar verdaderamente (?).

Invoquemos juntos la intercesi?n de la Virgen Mar?a para que todos los hombres se abran al amor misericordioso de Dios, y as? la familia humana pueda sanar (?) de los males que la afligen?. (Benedicto XVI, 19 de febrero de 2006).

Reflexi?n apost?lica

?El Movimiento, de acuerdo con la ense?anza de la Iglesia, recomienda vivamente a sus miembros la confesi?n frecuente. Ella acrecienta el conocimiento propio, hace crecer la humildad cristiana, ayuda a desarraigar las malas costumbres, aumenta la delicadeza de conciencia, fortalece la voluntad, y conduce al alma hacia un constante esfuerzo por perfeccionar en s? misma la gracia del Bautismo y hacia una identificaci?n m?s ?ntima con Cristo. Ayuda tambi?n a afianzar la experiencia de la propia impotencia y a confiar m?s plenamente en la gracia de Dios nuestro Se?or? (Manual del miembro del Regnum Christi, n. 257).

Prop?sito

Examinar mi conciencia al final del d?a y acudir esta semana al sacramento de la confesi?n.

Di?logo con Cristo

Jes?s, ?cu?nto podr?as hacer conmigo si me dejara transformar por Ti! ?Ser?a un instrumento que T? podr?as usar para comunicar a los hombres tu amor! Ay?dame a saber conocerme, aceptarme y reconocer todo lo que me aparta de tu gracia para superarme y vivir tu Evangelio. Quiero sentir siempre el apremio de cumplir con tu mandato de llevar tu mensaje de amor a mi familia y a todas las personas que has puesto en mi vida.

?Recuerda que despu?s de conocerte debes aceptarte y superarte. La aceptaci?n supone humildad, reconocer la falta, caer ante el Padre de las misericordias y confesarle los cap?tulos m?s amargos de nuestra vida. La superaci?n se consigue desplazando el obst?culo que nos hizo tropezar?
(Cristo al centro, n. 1126)

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 20:26
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