Viernes, 14 de enero de 2011

1. Nunca como hoy, la humanidad o gran parte de ella, ha dispuesto de tantos adelantos: comunicaci?n por aire, tierra y mar. Recursos de alimentaci?n o bienes materiales en abundancia y, por contraste, en algunos lugares con tanta escasez y desigualdades.

Nunca como hoy, la humanidad, ha tenido tanto y, por lo que sea, nunca ha tenido tanta sensaci?n de insatisfacci? n, de infelicidad. Algo ocurre en nuestro globo cuando, tanto personal, dice tener poco apego a la vida. Cuando, la droga, el suicidio u otras pr?cticas de riesgo se convierten en una llamada de atenci?n que nos debiera de hacer reflexionar: la vida, no s?lo es tener, acaparar, aparentar, conquistar, consumir o comer. Es mucho m?s. Tenemos que descubrir o llegar a algo m?s que le d? sentido.

No es de extra?ar, precisamente por eso, que mucha gente encuentre en el sano altruismo, en la entrega generosa hacia los dem?s, muchas razones para vivir o sentirse realizado. Y, al contrario, no es de extra?ar tampoco que otros ?teni?ndolo todo? no sepan por donde tirar para alcanzar un equilibrio razonable en su vida.

?D?nde est? la respuesta? Para nosotros, los cristianos, en Cristo. Y desde ah? hemos de trabajar. De poco sirve ser los m?s adelantados; que la ciencia vaya conquistando campos hasta unos a?os impensables; que los grandes descubrimientos dejen a parte de la humanidad con los ojos asombrados o que, por ejemplo, el bienestar del hombre ?en algunos rincones del mundo? haya alcanzado cotas impresionantes. ?Es positivo si luego, a continuaci?n, fallamos y faltamos en lo esencial: el hombre?

2.- La apariencia, lo material y lo puramente superficial, se pueden convertir en un cruel muro que nos impida dar el salto a Dios. A los jud?os les aconteci? lo mismo: estaban tan aferrados a la ley (y a sus propios privilegios) que el paso del c?digo de normas a Jes?s les resultaba escandaloso, imposible, inadmisible. Entre otras cosas porque, aquello, supon?a desmontar muchas ideas y muchos intereses; apearse de muchos caballos domesticados a su propia medida.

Hoy, como entonces, tambi?n nos encontramos con escenas muy parecidas: ?creo en Dios pero no en la Iglesia! ?Yo me confieso directamente con Dios! ?A m? con creer en Dios me basta, me sobran los curas! ?No ser? en el fondo que seguimos sin creer en el Dios encarnado? ?No ser? que, muchos, seguimos o siguen pensando que Dios es un Dios a nuestro antojo, capricho y sometido a nuestra propia ley?

3.- Ojal ?, amigos, sigamos avanzando en el conocimiento de Dios. Pero, no lo olvidemos; para llegar hasta ?l, el ?nico camino es Jesucristo.

Que no reduzcamos nuestra vida a ?un ir tirando comiendo.? Que nos preocupemos de buscar siempre razones, momentos, profetas, ayudas para ?un ir viviendo creyendo en Jes?s?.


Publicado por mario.web @ 21:12
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