Viernes, 14 de enero de 2011


Mientras miraba una peque?a herida que me hice hace pocos d?as en mi mano, observaba como el da?o en mi piel iba hora a hora desapareciendo, borr?ndose. Las c?lulas de a poco se iban regenerando para dejar mi piel exactamente como era antes del corte. ?Acaso alguien puede dudar de la existencia de Dios, al observar como se suelda un hueso quebrado, o se cicatriza una herida?. Los m?dicos, testigos cotidianos de tantos milagros de sanaci?n, debieran ser los primeros evangelizadores, como lo fue San Lucas. ?Qu? extra?a fuerza interior puede producir la recomposici?n de las fibras, la regeneraci?n de lo lastimado, si no es Dios?.

Hoy, meditando con inmenso dolor en muchas cosas no muy buenas que he hecho en mi pasado, he pensado que el poder olvidar es tambi?n un Don de Dios, es el equivalente a la cicatrizaci?n de las heridas. Es una forma que El nos concede de sanarnos interiormente, para poder seguir viviendo pese a los golpes que sufrimos en el transcurso de los a?os. Cuando el dolor o la culpa nos arrasan el alma, castigando nuestra mente con recuerdos dolorosos, sentimos una conmoci?n interior, una necesidad de apretar los dientes, una sacudida que nos dice, nos grita, ?qu? me ha pasado, qu? he hecho!. Cuando estas arremetidas del pasado asaltan mi alma, suelo gritarle al Se?or en mi interior: ?piedad, Hijo de David!. Una y otra vez, le pido piedad a Jes?s. Siento que estoy a la vera del camino de la vieja Palestina, mientras mi Se?or pasa junto a m?, y le grito otra vez, ?piedad, Hijo de David!. S? que el dolor es parte de la sanaci?n, pero cuando el Se?or nos ha perdonado los pecados en el Sacramento de la Confesi?n, ?El si que los ha olvidado!.

C?mo nos cuesta entender y creer que Jes?s realmente perdona y olvida nuestros pecados. Solemos confesar una y otra vez el mismo pecado cometido a?os atr?s, demostrando falta de fe en nuestro Dios, que ya ha dado vuelta la p?gina y nos ha lavado con el agua de Su Misericordia. Sin embargo, nosotros, seguimos volviendo a sentir esa espada que atraviesa nuestro coraz?n con ese recuerdo. Es en ese momento que debemos pedirle a Dios el Don de olvidar, de dejar atr?s esa mancha oscura de nuestra alma, borrarla totalmente. Que hermoso es conocer gente que tiene ese Don, esa capacidad de levantarse pese a las m?s profundas ca?das, y puede mirar una vez m?s el futuro con optimismo y esperanza. ?Dejando el pasado totalmente enterrado detr?s de s?!. Y viviendo la alegr?a de los hijos de Dios, que se saben perdonados, y acogidos nuevamente en los brazos amorosos de Mar?a, nuestra Madre Misericordiosa.

El Se?or nos ha dado todo lo que somos, ha impregnado nuestra naturaleza humana de dones, herramientas que debemos llevar por la vida como sost?n de nuestro cuerpo y alma. El poder olvidar, dar vuelta la p?gina de las etapas m?s dolorosas de nuestra vida, es tambi?n una herramienta que El nos concede. El poder olvidar es abrir las puertas a la cicatrizaci?n de las heridas del pasado, aceptando con fe, esperanza y alegr?a el perd?n de nuestro Buen Dios.

Jes?s, como el Gran M?dico de las almas, quiere que vivamos de cara al futuro, con esperanza, confiados en Su perd?n, felices de tenerlo como Dios y Amigo. S? que tienes dolores, que los recuerdos te asaltan como un ladr?n en la noche, cuando menos los esperas. Que quisieras volver al pasado, y cambiar tu historia. No quisiste vivir tanto dolor, es demasiado fuerte para poder soportarlo. ?Pero se ha ido!. Mira la luz, mira el d?a, mira a la Madre de Jes?s que te invita a amarla, que te ofrece sus brazos amorosos para cobijarte, para tenerte all?, junto a Ella, como lo hizo Jes?s. ?Acaso no te ha perdonado tu Dios?. Da vuelta la p?gina, ilumina tu rostro con una hermosa sonrisa, para que Jes?s pueda mirarte, sonre?r, y decirte:

?Abr?zame, dame tu amor, tu amistad, tu afecto, deseo tenerte en Mi, porque te quiero feliz de saber que te amo!


Publicado por mario.web @ 23:15
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