S?bado, 15 de enero de 2011


En la ciudad de Barcelona dos esposos se acercan a un sacerdote y le preguntan si sab?a ingl?s. Ante la respuesta afirmativa, piden un favor especial: que explique a su hijo de 9 a?os qui?n es Dios.

El mismo hijo hab?a formulado varias veces esa pregunta a sus padres. Pero como ellos eran ateos, no se sent?an capaces de ofrecer una respuesta. El ni?o no sab?a pr?cticamente nada sobre Dios, pues no hab?a recibido ninguna educaci?n religiosa en casa o en la escuela. Quiz? habr?a escuchado en alg?n lugar algo sobre ese ser misterioso que algunos llaman ?Dios?. Un d?a empez? a buscar a alguien que le pudiese decir algo m?s sobre este ?tema?.

Esta an?cdota nos pone ante dos realidades. La primera es que hay familias en las que la religi?n brilla por su ausencia. Algunas de esas familias han aceptado un ate?smo te?rico y pr?ctico. Organizan su vida seg?n lo que resulta ?normal? y racionalizable: obtener dinero con un trabajo honesto, acoger a los hijos, tener momentos de descanso y de vacaciones, quiz? realizar alguna actividad de tipo filantr?pico. Los hijos son educados en un completo vac?o religioso, pues Dios no tiene ning?n espacio en esos hogares: se vive como si no existiese, como si fuese totalmente ajeno a la existencia humana.

Otras familias se caracterizan por poseer un ?barniz? de algunos principios religiosos. Creen en la existencia de Dios, incluso quiz? pertenecen a la Iglesia cat?lica o a alguna confesi?n cristiana. Pero, en la pr?ctica, la vida se desarrolla alrededor de preocupaciones y de proyectos que son comunes a quienes no creen en Dios. Los hijos reciben algunas ideas cristianas, pero no ven casi nunca orar a sus padres, ni tienen momentos para leer la Biblia o hablar de religi?n con ellos.

La segunda realidad es ese deseo de conocer a Dios que nace, espont?neo o provocado, en los ni?os y en no pocos adultos. Algunos han vivido en el ate?smo m?s radical, te?rico o pr?ctico, pero un d?a se preguntan si sea posible que exista un Dios. Y, si Dios existe, quieren saber c?mo es, qu? hace, si se puede tratar con ?l y si interviene en la vida de los hombres y mujeres del planeta.

La pregunta de un ni?o de 10 a?os podr?a suscitarnos una extra?a sensaci?n interior de desasosiego. ?Qu? hubiese ocurrido si me hubiese preguntado a m?? ?C?mo le responder?a?

No es f?cil hablar de Dios a quien nada sabe de quien nos ama con locura, como un Padre, como una Madre. Cada vez ser? m?s frecuente tener que responder a este tipo de preguntas. La mejor respuesta la dar?n quienes tratan con Dios como lo que es: un Ser superior y cercano, nuestro Creador y nuestro mejor Amigo, nuestro Redentor. Quienes han descifrado lo que es su amor de Padre y lo que ha hecho al enviarnos a su Hijo. Quienes tienen un coraz?n de ni?os, manso y humilde, puro y pac?fico, y se dan con alegr?a al servicio de los que viven a su lado. Quienes han dejado su ego?smo y han aprendido que en el Reino de los cielos es mejor dar que recibir, servir que ser servido, humillarse que enaltecerse, morirse en el surco, como la espiga, que conservar los dones de Dios escondidos bajo la almohada. Quienes, en definitiva, aman mucho porque se les ha perdonado mucho...


Publicado por mario.web @ 10:57
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