S?bado, 15 de enero de 2011

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(Por: Luz Edwards, Hacer Familia, 2008-06-27)
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Nadie que vea televisi?n o navegue por internet puede no saber de la existencia de las tribus urbanas, una nueva forma de socializaci?n juvenil que ha encontrado en los medios de comunicaci?n un socio. Esto, porque uno de los principales objetivos de quienes se unen a trav?s de estos grupos es ser vistos y reconocidos, pues ah? se cierra el c?rculo de todo un trabajo est?tico que incluye ropa, peinado, forma de caminar y hablar. A trav?s de esas herramientas los j?venes se expresan y responden a un mundo que les parece demasiado racional y r?gido, con ciudadanos que han ca?do en el anonimato como consecuencia de la globalizaci?n.

Por esta misma alianza impl?cita con los medios es que da la sensaci?n de que las tribus son un fen?meno masivo, cuando -si bien no hay cifras- los especialistas saben que son los menos. Se trata de los emos, pokemones, visuals y g?ticos -por nombrar algunos-, grupos conformados por adolescentes generalmente del estrato medio de la sociedad. ?Por qu? no bajos y altos? El investigador de Centro de Estudios Sociales CIDPA, Juan Claudio Silva lo explica con claridad en su libro ?Juventud y tribus urbanas: en busca de la identidad?, en ?l dice que estos j?venes no pueden ser ni tan pobres como para no disponer de una capacidad m?nima de consumo que les permita adquirir la ropa y accesorios que implica la est?tica del grupo; ni tan ricos, porque para ?stos el tema de la distinci?n est? resuelto desde la superestructura. ?No necesitan diferenciarse del resto porque siendo tan pocos num?ricamente constituyen de por s? una tribu?, afirma Silva.

Una identidad colectiva

Entonces, si bien las tribus urbanas van m?s all? de la amistad y tienen caracter?sticas sociales diferentes a la de un grupo com?n y corriente, lo que motiva su aparici?n y la participaci?n en ellas es com?n denominador de todos los grupos a esta edad: la b?squeda de la propia identidad a trav?s de la interacci?n con otros.

La psic?loga especialista en adolescentes Claudia Sol? explica que los lazos son muy fuertes porque el grupo se convierte en el centro de la actividad ps?quica del joven, es decir, en el centro de sus pensamientos e intereses. ?Esto es lo que les da la sensaci?n de una sola y poderosa entidad comunitaria. El grupo de amigos, m?s que una suma de individuos, es un bloque, que incluso tiene una intimidad colectiva?, dice la psic?loga, y agrega que incluso el trato con j?venes del otro sexo es grupal. ?Sacan a bailar de a dos y si a uno le gusta una ni?ita, van a ver una pel?cula con amigos de ?l y amigos de ella?, ejemplifica.

Camino hacia la autonom?a

Este tipo de relaci?n con el grupo de pares no s?lo es normal sino que necesaria, pues permite al joven llevar a cabo la tarea fundamental de la adolescencia: descubrir qui?n es y decidir hacia d?nde ir. Esta es una misi?n personal; sin embargo, por ser el hombre un ser social, necesita de los dem?s para llevarla a cabo.
Principalmente, porque a trav?s de las relaciones humanas el joven se conoce a s? mismo, sus habilidades, defectos y vulnerabilidades. Adem?s, los amigos hacen de espejo para el adolescente, siendo sus reacciones hacia ?l una gu?a acerca de su propia identidad.

Por eso, en el joven sano la dependencia que existe con el grupo es funcional: no ser? m?s que la transici?n entre la dependencia de los padres y la autonom?a que lo llevar? a entablar un nuevo tipo de relaci?n con su familia y con el mundo en general. Esto comienza a brotar en la adolescencia tard?a, es decir, alrededor de los 18 a los 21 a?os. ?Sin el apoyo de una comunidad de pares con la cual el joven se sienta identificado es muy dif?cil dar este paso. Por eso el grupo es clave en el desarrollo; incluso es un criterio de salud mental en la adolescencia? , afirma la psic?loga Claudia Sol?.

La filosof?a entrega una explicaci?n en la misma l?nea: ?La tarea de la adolescencia consiste en aceptar afirmativa y libremente lo que soy. Para eso es necesario conocerse a s? mismo, lo cual es un saber pr?ctico, es decir, ?tico, que se adquiere a trav?s del trato continuo con los dem?s. Desde esta perspectiva, participar en comunidades de amistad resulta indispensable? , dice el doctor en filosof?a de la Universidad de Navarra Juan Carlos Aguilera, docente de la Facultad de Humanidades de la Universidad Adolfo Ib??ez.

Durante la adolescencia se acaba la relaci?n de dependencia que hab?a con los pap?s y se entabla un lazo de similar potencia con los amigos. No es que los padres pierdan importancia, sino que comienzan a tener otro rol.

El riesgo de anular la individualidad

Pero para que un joven logre esta autonom?a e independencia es necesario que lleve a cabo una b?squeda personal en paralelo a la identidad colectiva. Claudia Sol? explica que sin ello no se puede forjar la identidad personal. ?No por ser parte de un grupo el joven va a cambiar de personalidad, renegar de sus valores o perder el cari?o y respeto por sus pap?s?, explica. Si eso pasa, es porque hay problemas anteriores como padres posesivos y r?gidos que provocan rebeld?a o una personalidad muy fr?gil del joven que lo hace manipulable y proclive a consumirse en el grupo.

En todo caso, aunque el adolescente tenga una relaci?n sana con los amigos, los padres nunca deben bajar la guardia o creer que su hijo no los necesita. Es necesario que no invadan al joven, pero que est?n cerca pues, por la intensidad de la relaci?n con el grupo, siempre est? el riesgo de que ?sta se vuelva perjudicial. La ?nica forma de darse cuenta es conocer al adolescente, conversar con ?l, saber con qui?n se junta y qu? tipos de panoramas hace.

Confianza en la educaci?n anterior

Los padres tambi?n deben tener claro que la adolescencia no se da en un terreno nuevo, sino sobre la base de la educaci?n anterior y los lazos familiares forjados desde el nacimiento. ?Si hasta ese momento todo va bien y los padres creen que han formado a una persona que se sabe querida, segura de s? misma y con autocontrol, deben seguir acompa?ando, pero estar tranquilos?, asegura Claudia Sol?. Por lo mismo, hay que tener conciencia de que los problemas que pueda haber no son culpa del grupo o la tribu, sino del joven que no supo elegir a los amigos o no fue capaz de discriminar lo bueno de lo malo.



TRIBUS URBANAS

El riesgo de fundirse en una masa an?nima es mayor en las tribus urbanas que en otro grupo, pues es m?s potente la filosof?a que aglutina a los j?venes. Los estudiosos las llaman ?comunidades emocionales?, ya que las relaciones entre los miembros se basan en el afecto, forjando una lealtad muy fuerte entre ellos y con el ideal del grupo. Adem?s, si en todos los grupos adolescentes hay pautas de comportamiento, ?stas son llevadas al extremo en las tribus urbanas.

Cada una tiene sus rituales y una est?tica que la diferencia de las dem?s y cuyo cumplimiento involucra un significativo compromiso personal. Pero el joven est? dispuesto a ello porque es este c?digo el que le permite salir del anonimato, ya que por ser irreverente llama la atenci?n del resto de la sociedad. El investigador Juan Claudio Silva lo explica de forma simple: ?Para ser diferentes aceptan mansamente parecerse a los dem?s miembros de la tribu?. Ese criterio es peligroso, porque para un joven que se abandona a la tribu todo es aceptable: drogas, promiscuidad sexual, fiesta permanente y consiguiente abandono de los deberes, e incluso violencia. Es decir, muchas veces se cae en la diferenciaci? n por la diferenciaci? n, no enfocada a la construcci?n de la identidad que lleva a la independencia y a la madurez.

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Publicado por mario.web @ 22:46
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